RESTORÁN DE LA SEMANA

Pata Negra Restorán

O también podríamos decir Antonio y Nacho, Nacho y Antonio. Un restaurante como forma de expresión de ambos, nacido en 2001, en Benimaclet, y ahí sigue, un referente.

| 13/01/2023 | 2 min, 48 seg

Pata Negra es cocina y arte, es decir, cocina tradicional con un toque de banda sonara bailonga. No hay más que entrar para darte cuenta. En cuanto pisas su comedor te da ganas de moverte, de tocarlo todo: sus paredes naranjas, sus globos terráqueos, sus vinilos, sus lámparas, los dibujos, los instrumentos… y luego viene el patio interior, una terraza exuberante de hojas verdes, de esquinas cálidas, y esa luz que entra, luz de barrio, luz de rhythm’n’blues, de soul, de reggae.

Antonio Hernández Pérez es el jefe de cocina; Ignacio Juan de Rivera, el de sala. Se mueven por el espacio con tranquilidad y poesía. O eso parece. Siempre están haciendo algo. Se nota que son músicos también. Antonio fue abogado, su viraje a cocinero se fraguó viendo a Arguiñano en la tele y a su madre en casa —ella es de Cuenca, garantía universal de que un hijo coma y cocine bien, si se pone a ello—. “Hago algo de fusión, porque me gusta probar todo, y disfruto con los olores, la textura y los sabores de siempre”. Y tiene razón. 

Entre semana, en las comidas, ofrecen el Menú de Barrio: dos primeros, dos segundos y postre. Buena calidad a precio ajustado, 14 euros. Por las noches, más baile. Suben las revoluciones y sacan a la pista materias primas de primera calidad sin dejar las elaboraciones sencillas. La carta viene en la trasera de un vinilo, con ensaladas, sartenes, mar, carnes, platos vegetarianos, todos con nombres reconocibles: morcilla de Burgos con crema de piñones y setas, cardos con salsa de almendras, revuelto de bacalao dourado, hummus de garbanzos o secreto a baja temperatura con salsa teriyaki casera.

Nacho lleva en la hostelería treinta años. Dirige el cotarro en la sala como nadie, es de los que te llevan de la mano y satisfacen tus necesidades. En Pata Negra tienen claro que los camareros no se limitan a traerte la comida rápido de la cocina a la mesa, sino que te hacen feliz durante más rato. Aquí, la palabra experiencia es insuficiente, desmayada. Y como Nacho lo sabe, hace nada ha puesto su nombre a un proyecto desde el que prepara y entrena a camareros. Uno piensa que en València existiría ya algo así, pero no. “Ser camarero es un oficio, no una profesión”. Qué bien que Nacho se ponga sus americanas de alegría y tarde, que también se arremangue en esto (isclastus@gmail.com). ‘No a los camareros del montón’ podría ser un buen eslogan.

Que no. Que Pata Negra no se adaptado al sistema, “el del grupo hostelero que puede tener, de cara al cliente, una personalidad, pero a saber qué o quién hay detrás”. Que sí. Que Pata Negra es un estilo de vida. Siguen programando música en directo los sábados a mediodía. Y sí, sigue siendo un sitio para ser feliz. Feliz leyendo a Gloria Fuertes o comiéndonos un huevo frito.

Lunes a sábado (domingos cerrado)

14.00 – 17.00 

21.00 – 00.30

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