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HISTORIAS DEL DISEÑO VALENCIANO (XXI)

Rafael Tamarit, el arquitecto de la porcelana

Autor de decenas de proyectos que cambiaron la cara al centro comercial de València, el arquitecto valenciano Rafael Tamarit firmó la expansión comercial de la firma Lladró

15/11/2022 - 

VALÈNCIA. La historia como arquitecto de Rafael Tamarit (Ruzafa, 1939) nace en una esquina. En concreto en el chaflán de las calles Císcar y Burriana. Allí, sentado en la entrada del humilde negocio de motocarros de sus padres, observaba absorto la construcción de un edificio en la acera de enfrente. Ese mismo local ardería hasta los cimientos cuando Tamarit llevaba apenas un año en Madrid, desplazado para estudiar Arquitectura, en un incendio que causaría la muerte de su padre. 

Fue el hermano Andrés, uno de sus profesores en el colegio Hermanos Maristas de València, quien vio las posibilidades que atesoraba un adolescente Tamarit y animó a sus padres a apoyar la decisión de Rafael de trasladarse a Madrid para iniciar los estudios de arquitectura en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura (ETSAM), que por aquel entonces duraban la friolera de ocho años: dos años de Ciencias Exactas, curso preparatorio de dibujo y los seis años de carrera. Casi nada. 

Tras el fallecimiento de su padre, Rafael debe contribuir a la economía familiar y a la viabilidad de su estancia en Madrid, así que comienza a dibujar viñetas humorísticas que vende a diversas revistas de la época, como Don José. En la capital, tras estar su primer año en una residencia universitaria, pasa los siguientes cursos en un pequeño apartamento en la Gran Vía, con Massiel y Concha Piquer como vecinas.

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¿Estudias o trabajas? 

Tamarit comienza su actividad profesional sin haber finalizado los estudios. En 1962, un conocido de los hermanos Lladró le traslada la posibilidad de presentar una propuesta para el diseño de la nueva tienda de Poeta Querol, «una calle que ni siquiera estaba asfaltada», recuerda Tamarit. En aquel año Lladró todavía estaba en el pasaje comercial REX. El resultado gusta a los hermanos fundadores y es el inicio de una relación profesional y personal que se extenderá a lo largo de décadas. El boca a boca del resultado de su primera colaboración con Lladró obliga a Tamarit a alternar los estudios con diferentes proyectos de diseño de interior —o decoración, como se conocía en aquel tiempo— que cambian por completo el panorama del centro de València: Grand Style (calle Lauria, 1965), relojería Morera (calle Ruzafa, 1965), Lladró (Marqués de Sotelo, 1965), Don Carlos (1969), Clive (calle Ruzafa, 1973), Muebles Latorre (1973)… 

Para afrontar estos proyectos, Tamarit se traslada desde Madrid a València tres días a la semana y el resto del tiempo permanece en la ETSAM. «Los propietarios de estos locales —recuerda Tamarit—, me llamaban porque resolvía los proyectos rápidamente, con un presupuesto razonable. No me podía permitir ir de divino». Tamarit no solo realiza el interiorismo de estos locales, sino que también, gracias a su buena mano, diseña marcas y logotipos.

Uno de los mayores conocedores de la obra de Rafael Tamarit es el también arquitecto Javier Domínguez, promotor de la exposición que el Colegio Territorial de Arquitectos de València dedicó a Tamarit en 2011 y coordinador del libro que recoge toda su trayectoria. «En València, Tamarit descubre un nicho de mercado, el interiorismo de locales, en el que se convierte rápidamente en referente», comenta Domínguez. En su opinión, la València en la que Tamarit aterriza es «una ciudad provinciana a la que Tamarit aporta una visión cosmopolita, ya que la generación de arquitectos a la que pertenece es la primera en tener asumido el viaje como parte de la propia formación».

* Lea el artículo íntegramente en el número 97 (noviembre 2022) de la revista Plaza

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