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EN EL LADO SEGURO / OPINIÓN

Recuerden esta palabra: Insurtech 

26/04/2016 - 

VALENCIA. Quién sepa un poco de inglés y conozca la inclinación de esta sección ya habrá adivinado que insurtech es un neologismo que surge por la adición de dos palabras mucho más conocidas: insurance (seguro) y technology (tecnología). Se acuña así un nuevo término que trata de englobar aquellas tendencias o avances tecnológicos de las empresas que actúan en el mercado asegurador y les permite una relación diferente con el usuario del servicio. Así una empresa insurtech será aquella que proporciona un seguro a través de su compromiso con la tecnología de una manera centrada en el usuario.

Hace poco comentábamos la importancia que la reforma de la legislación comunitaria en sede de mediación en seguros privados tendrá en el mercado asegurador. Se abren nuevamente debates comunes como la independencia del mediador y su comisionamiento o los deberes de información. Igualmente, la implementación de la Directiva conocida como Solvencia II conllevará probablemente una concentración en el sector. Sin pretender negar la transcendencia de estos temas, a nosotros nos parece que el mercado está evolucionando a tal velocidad, que su comprensión requiere necesariamente ampliar la visión.

Un elemento clave va a ser, sin duda, la implementación de las nuevas tecnologías. La primera idea que nos viene a la cabeza cuando de tecnología hablamos en el sector asegurador sea probablemente la venta a través de internet. Si solo es esto, los datos ya son conocidos y no son tan turbadores. El crecimiento del e-commerce en el mercado asegurador español no está desarrollándose como en otros mercados. Las previsiones apuntan a que, a nivel europeo, la venta online supondrá un 18% en 2016, y en el mercado español esta cifra descenderá un par de puntos porcentuales situándose en el 16%, siete puntos por encima del 2012. A su vez, no todos los ramos tienen el mismo comportamiento en la Red. El 85% de las primas suscritas a través de Internet corresponde a pólizas de seguros de coche, que representan el 4,2% del total de seguros del automóvil del mercado español, según los datos del Servicio de estadísticas y estudios del sector seguros en España (ICEA). El resto de ventas online se reparten entre seguros de salud (9,2%), vida (3%), hogar (2,6%) y otros productos (0,4%).

Otra pequeña revolución en el sector de la distribución ha sido la aparición de los buscadores o comparadores, especialmente en los riesgos de masa. También es conveniente recordar cómo cada vez será más frecuente que el mediador, o el asegurado, desarrolle apps para una más fluida comunicación con sus clientes.

Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, la parte del fenómeno más innovadora y a la par trascedente para el futuro es, desde nuestro punto de vista, el cambio que puede implicar en la oferta. En primer lugar, los avances en el big data o datos masivos va a permitir la confección de nuevos productos mucho más acordes con las necesidades del cliente. Hasta no hace mucho tiempo solo era rentable desarrollar estudios estadísticos en algunos seguros de masa, en especial el automóvil, para una segmentación muy precisa del producto en busca de su adecuación con el riesgo y por ende de la prima. Sin embargo, ahora el big data permite una sensible reducción de los costes de transacción y, por ende, es dable ofrecer un producto mucho más acorde con las necesidades reales del mercado allí donde la estandarización de los productos no resultaba hasta ahora sencilla.

Otro ejemplo de la potencia del insurtech es la implementación de la Cadena de bloques o Blockchain. ¿En qué consiste? Supongamos un fichero de dos columnas donde en una columna hay un identificador (ejemplo “Valencia”) y en la otra un número (ejemplo “12”). Es decir a “Valencia” le corresponden “12”. Seguidamente imaginemos que ese fichero pudiera estar en miles de ordenadores duplicado, con la seguridad de que nadie lo puede alterar a traición pero cuando legítimamente se debe alterar algo, en cuestión de segundos, todos se sincronizan. Aunque uno de los miles de ordenadores desapareciese de la red no pasaría nada. Esto es lo que consigue Blockchain: un registro distribuido resistente a la sincronización y sin necesidad de confianza entre los miembros que la conforman. 

Esta novedad tecnológica permite a las aseguradoras alejarse de la gestión de activos para centrar su actividad en la creación de productos en función de la oferta y sobre la base de su saber hacer e historial de datos. De este modo calcularía de la prima y publicaría el rendimiento esperado de una póliza de seguros, después de detraer el porcentaje en el que consiste su beneficio comercial. Los inversores que puedan estar interesados pueden hacer una oferta para la suscripción del riesgo ofertado. Esto puede hacerse o bien como un grupo de manera similar al crowdfunding, o de forma individual como un p2p, dependiendo del tipo de demanda de seguro, los recursos disponibles del inversor y su apetito por el riesgo. En el fondo, este modelo se parece mucho al famoso Lloyd’s of London. La novedad reside en poder universalizar el formato.

En definitiva, los cambios que se están produciendo en el mercado asegurador como consecuencia de la implementación de las nuevas tecnologías, el insurtech, va a suponer una alteración sustancial de su actual configuración. No está de más recordar como el seguro, tal y como lo concebimos actualmente, surgió precisamente con una novedad: el desarrollo de las matemáticas actuariales que permitieron privarle del elemento especulativo que tuvo en sus orígenes para convertirlo a través de la idea de mutualidad en una actividad previsible. Por tanto, a novedades tecnológicas tan intensas corresponderá también una disrupción que implicará que tomadores, distribución, aseguradores y financieros se relaciones de una manera diferente. Al tiempo. ¿Estamos preparados? Adaptarse o morir.

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