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Espacios de trabajo

Forlopd, una empresa que surfea el cielo

El consejero delegado de Forlopd, Mario Ramírez, ha apostado por unas oficinas, con unas vistas privilegiadas, que transmiten el propósito de una empresa que confía en la funcionalidad, el minimalismo y el crecimiento

Cuando subes a las oficinas de la consultora Forlopd en València, la expectativa es alta. El despacho se encuentra en una de las últimas plantas de la torre Iberdrola, y te preparas mentalmente para unas vistas privilegiadas. Lo que no imaginas es que te vas a encontrar con una panorámica de 360 grados, que enmarca iconos como la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Pronto te das cuenta de que no estás ante unas simples oficinas, sino ante toda una declaración de intenciones.

El recorrido de la vista deja ver un espacio cuidado pero informal, donde la actividad fluye y la luz natural es la protagonista. El ambiente que se crea con la visión del cielo desde los ventanales continuos y la silueta urbana de València a tus pies diluye, por momentos, los límites entre dentro y fuera y proyecta una atmósfera de concentración. La magia del exterior marca el ritmo y el interiorismo de las oficinas. Como comenta el consejero delegado de la firma, Mario Ramírez, esta sede «representa una inversión estratégica y también refleja los valores y visión de nuestra empresa».

La ubicación no es casual: es el reflejo de una organización que ha aprendido a mirar lejos. El grupo nació en 2014, tras un proceso de reinvención para dar cobertura a las nuevas necesidades de sus clientes y del mercado; un giro que supuso adentrarse en nuevos ámbitos de especialización como la protección de datos, la ciberseguridad y las normativas de calidad. «Ayudamos a empresas y organizaciones a proteger la privacidad y asegurar su información y la de sus clientes», explica el consejero delegado de Forlopd. En un contexto en el que los datos se han convertido en uno de los activos más valiosos de cualquier organización, y con la entrada en vigor en la Unión Europea del Reglamento General de Protección de Datos en 2018, la empresa refuerza su especialización como consultora experta en esta área. A partir de 2019 se incorporan servicios que completan el cumplimiento normativo integral, «como planes de igualdad para empresas, prevención del acoso laboral o canales de denuncias con soluciones tecnológicas». La compañía entiende que el cumplimiento normativo no es un mero trámite, sino un proceso que mejora la gestión, la productividad y la reputación de las organizaciones.

Ramírez asegura que el propósito es «que las empresas perciban los cambios legislativos no como una restricción, sino como una ventaja. Queremos transmitirles que están seguros en nuestras manos y, así, puedan centrarse en su actividad». Esta visión vanguardista ha llevado a Forlopd a expandirse en los últimos años y abrir sedes en Madrid, Sevilla, Málaga, Alicante y Ciudad Real. En 2023 la empresa comenzó su expansión internacional con una oficina en Lisboa. «En unos días vamos a inaugurar una delegación en Rumanía y estamos analizando otras aperturas en País Vasco, Cataluña y México», comenta Ramírez con orgullo. La estrategia combina proximidad territorial con visión global, un equilibrio que permite atender tanto a pymes locales como a corporaciones más grandes.

Sin embargo, a pesar de esta vocación expansiva, la empresa mantiene su ADN cien por cien valenciano y transmite cercanía, lo que se refleja en el diseño de las oficinas y en una distribución abierta del espacio, que busca la funcionalidad. El recorrido por la planta revela en cada rincón la apuesta por el minimalismo más absoluto. Líneas rectas, materiales sobrios, mobiliario imprescindible y colores neutros construyen una atmósfera serena, que favorece la concentración y un ambiente sin prisa. Aquí nada falta ni sobra.

Cultura corporativa

La cultura de cercanía se refuerza con la ausencia de barreras y una distribución de los empleados en islas que favorece la cohesión de los equipos y su comunicación, algo fundamental en grupos multidisciplinares que se complementan. «El único despacho cerrado es el mío, y suelo tener la puerta abierta para cualquier persona de este equipo. Creo en la escucha activa. Para mí, es un rasgo muy importante del buen liderazgo. Estoy convencido de que todos pueden aportar, desde el que tiene mucha experiencia hasta el profesional que acaba de incorporarse a la empresa. Solamente tenemos que escuchar para salir todos beneficiados», explica Ramírez.

«Para mí —continúa—, las empresas deben funcionar como un motor. Cuando todas las piezas trabajan juntas, el engranaje funciona en condiciones óptimas y a pleno rendimiento. Las firmas exitosas no se construyen desde la individualidad, sino desde el equipo». El espacio refuerza esta filosofía, convirtiéndose en un aliado que acompaña la cultura corporativa. «Para nosotros, lo sencillo es práctico y lo práctico es funcional», comenta. «Por eso, no hemos visto necesario contratar a ningún diseñador para que nos ayudara en la decoración del espacio. La apuesta han sido las instalaciones, estar en este edificio emblemático, en esta altura, y poner en el centro a las personas y sus necesidades».

En línea con este enfoque práctico, las salas de reuniones son escasas y discretas, integradas en el conjunto sin romper la continuidad visual y respondiendo a las necesidades actuales de la empresa. En ellas se da servicio de manera puntual a todo tipo de clientes, que van desde comunidades de propietarios hasta multinacionales. «Después de la pandemia, nos hemos dado cuenta de que gran parte de nuestra actividad se puede hacer online y eso es precisamente lo que hacemos», explica. 

Pero la apuesta por el equipo va todavía más allá de unas oficinas en las que parece que se puede tocar el cielo. «Luchamos por ser los mejores en nuestro ámbito, y para eso sabemos que tenemos que apostar por nuestros empleados y adaptarnos a sus nuevas necesidades, lo mismo que hacemos con las empresas», explica el consejero delegado. Forlopd ofrece a todo su personal jornadas reducidas en una apuesta clara por la conciliación familiar, además de actividades de team building fuera del despacho, muchas de ellas en entornos naturales, donde se refuerzan vínculos y se construye un clima de confianza. Sus 65 empleados no son un número: son el eje sobre el que gira el propósito de la empresa.

Esta filosofía de bienestar se refleja también en la apuesta geográfica de estas instalaciones, con una conexión directa a uno de los centros comerciales más importantes de la ciudad y junto al cauce del río Túria, uno de los mayores jardines urbanos de España. La proximidad a zonas verdes y servicios facilita el día a día del equipo y aporta calidad de vida. «Pequeñas cosas, pero muy valoradas por nuestro equipo», subraya Ramírez. 

Inicios humildes

Desde una oficina de cincuenta metros cuadrados en un polígono de Paterna hasta trabajar en un edificio emblemático rodeado de multinacionales, el recorrido de la empresa es también una historia de confianza en las propias posibilidades. «Una de las mayores revoluciones que vamos a vivir es la que tiene que ver con la IA, que va a afectar a temas claves como la legislación o la ética. Seguramente va a cambiar, ya lo está haciendo, la manera como hemos hecho las cosas durante muchos años, pero nosotros lo tenemos claro; como dice el famoso dicho: cuando llegue la ola, surfea», comenta.

Pensar en grande es, para él, una elección: «En València, uno de los principales problemas que hemos tenido es que nos cuesta creer en nosotros mismos. Cuando viajas y vives en otros lugares ves que esto no ocurre». Quizá por eso estas oficinas no son solo un espacio de trabajo, sino un símbolo. Representan la decisión consciente de ocupar un lugar en el mercado, de mirar de frente a la competencia y «ofrecer lo mejor de nosotros mismos sin complejos».

«Cuando veo estas oficinas —concluye Ramírez— siento orgullo de lo que hemos conseguido. Siento emoción al pensar de dónde venimos y dónde estamos. Y, sobre todo, siento seguridad, porque hemos construido nuestro camino con un foco muy claro: la apuesta por las personas, la reinvención constante y la convicción de que no íbamos a ponernos límites». Desde esa planta alta, con la ciudad extendiéndose a 360 grados y el cielo casi al alcance de la mano, Forlopd sigue surfeando cada nueva ola con la seguridad de que el horizonte no es un final, sino el punto de partida de lo que está por venir. 

Datos del proyecto 

Ubicación: Edificio Aqua Multiespacio, C/ de Menorca, 19, Camins al Grau, 46023 València.

Concepto: Distribución abierta que busca la funcionalidad y la comunicación, junto con una apuesta por lo esencial que da protagonismo a la luz y al espacio.

Arquitecto: Interiorismo propio.

* Este artículo se publicó originalmente en el número 134 (marzo 2026) de la revista Plaza

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