La ley de economía circular de la UE (Circular Economy Act), prevista para finales de 2026, persigue transformar el modelo económico europeo, creando un mercado único de materias primas secundarias, fomentando el reciclaje de alta calidad y reduciendo la dependencia de recursos externos. Buscan así aumentar la competitividad, la autonomía estratégica y la descarbonización del continente. Para ello, hay que extraer menos y aprovechar más.
Sostienen en la Unión Europea que las empresas manufactureras de este bloque geopolítico suelen gastar más del doble en adquisición de materiales que en mano de obra o energía. Esto aumenta su dependencia de materiales críticos procedentes de terceros países, lo que las hace vulnerables a la volatilidad de los precios y a la escasez de suministro. Las prácticas circulares pueden reducir estos riesgos al tiempo que disminuyen los costos.
En dicho objetivo, las empresas desempeñan un papel crucial no solo en lo que respecta a la transformación de las prácticas habituales, sino también en su rol de proponer soluciones innovadoras que faciliten su consecución.

- Equipo de Éxxita, un grupo tecnológico especializado en economía circular aplicada. -
Aparatos electrónicos
Una de las primeras iniciativas emanadas de la Unión Europea para acelerar la transición a la economía circular fue la directiva de 2019 sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Seis años después, no se puede decir que se hayan alcanzado los resultados previstos. Se siguen vendiendo más aparatos nuevos que los que se recuperan. Actualmente, solo se recicla alrededor del 40% de los RAEE en la UE.
Esta es una batalla que llevan más de veinte años lidiando en Éxxita Be Circular, un grupo tecnológico especializado en economía circular aplicada, con presencia operativa en más de sesenta países. Para aquellos que piensen que la revalorización de residuos no es rentable, decir que el año pasado rondaban una facturación de 22 millones de euros.
Entre otras cosas, en Éxxita se dedican a recuperar, reacondicionar y trazar dispositivos electrónicos a través de procesos industriales propios, certificados y trazables. Evitan de esta forma la generación de estos residuos y alargan su vida útil. La batalla la libran desde un pequeño pueblo sevillano, Bollullos de la Mitación, donde disponen de distintas plantas de refabricado en una finca de diez mil metros cuadrados en la que trabajan más de ciento cincuenta personas. Por poner un ejemplo de su eficacia, solo en 2024 recuperaron treinta y cinco mil dispositivos y gestionaron casi doscientas toneladas de RAEE.
Energías limpias no tan limpias
Aunque inicialmente las energías renovables, también llamadas limpias, se abrazaron por su baja o nula emisión de gases de efecto invernadero, lo cierto es que limpias del todo no son, porque, al final de la vida útil de sus instalaciones, lo que hacen es generar más residuos procedentes, sobre todo, de su infraestructura y sus componentes.
El siguiente gran paso de Éxxita ha sido anunciar la creación de la que será la mayor planta de reciclaje de placas solares en España. Teniendo en cuenta que la implantación de huertos solares se inició hace veinte años, Alejandro Costa, CEO de la compañía, y atendiendo a la vida útil de los paneles, augura que, en 2026, asistiremos al desmantelamiento masivo de estas instalaciones.

- El equipo de Surus, plataforma especializada en la venta de residuos. plaza -
Evitar estos residuos y aprovechar parte de sus componentes, como vidrio, aluminio, cobre o silicio, es lo que se proponen ahora. Se estima que, con la tendencia de crecimiento actual, se podrían generar alrededor de 1,9 millones de toneladas de residuos de paneles solares hasta 2050.
Reciclaje de los parques eólicos
También la energía eólica plantea sus propios retos. Cualquiera que viaje por carretera habrá podido comprobar el imponente tamaño de los aerogeneradores y sus gigantescas aspas, de entre 65,5 y 84 metros en los de tamaño mediano. La vida útil de un aerogenerador se estima en torno a los 25-30 años, por lo que muchos de ellos empiezan ya a necesitar un reemplazo, si queremos que el 20% de la electricidad que consumimos ahora en Europa siga procediendo del aire. WindEurope, la agencia eólica europea, vaticina que, en los próximos años, alrededor de 52.000 toneladas de palas podrían ser desmanteladas. Solo en España y, según datos de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), hay 1.416 parques eólicos en los que se encuentran instalados cerca de 22.500 aerogeneradores. Su reciclaje, especialmente el de las palas, se vislumbra como uno de los retos fundamentales de la industria.

- Eduardo Sánchez, CEO de Stone. -
Los materiales con los que se fabrican las aspas son, en su mayoría, fibra de vidrio, fibra de carbono y distintos tipos de resinas. Separarlos para llevar a cabo el reciclaje es especialmente difícil y caro. En un primer momento, atendiendo a la máxima de la economía circular, la mayoría de las palas de los aerogeneradores se están reutilizando. Es parte de la estrategia de repotenciación, ya que los aerogeneradores cada vez son más eficientes y poseen una mayor potencia, por lo que los antiguos se pueden volver a montar en otros parques o en otros países.
También existen iniciativas que convierten estas palas en elementos arquitectónicos o estructurales, como puentes o aparcamientos de bicicletas, pero se pueden aprovechar más. Un pequeño pueblo navarro, Cortes, alberga la primera planta de reciclaje de aerogeneradores. La instalación, denominada EnergyLoop, está participada al 50% por Iberdrola y FCC Ámbito. Su misión es recuperar los componentes de las palas para su reutilización en sectores como el energético, aeroespacial, automovilístico, textil, químico o de la construcción. Cualquier cosa, menos crear cementerios de palas.
También la startup RenerCycle se creó mirando al reciclaje de los parques eólicos. La tasa de reciclado alcanzada en proyectos como el de Muel (Zaragoza) ha llegado a un 99,8%.
La circularidad de lo orgánico
Ya en el uso del compostaje, utilizado también como fuente de energía renovable, nos encontramos a la startup valenciana Ingelia. Esta aborda el desafío de la gestión del residuo orgánico, donde los métodos tradicionales resultan costosos y no siempre cumplen con las especificaciones de calidad exigidas en la UE. La empresa desarrolla una tecnología en el sector de la biomasa llamada carbonización hidrotermal (HTC), que permite transformar biomasa en biocarbón, con «independencia de su humedad y su heterogeneidad», explica Marisa Hernández Latorre, cofundadora y consejera delegada de la firma. La startup fue invertida por Repsol Energy y Easo Ventures. Cuenta también con el apoyo de diversas instituciones, nacionales y foráneas.
En Surus, por su parte, lo que buscan es que la circularidad sea rentable. Lo consiguen a través de una plataforma de subastas online, que funciona con la marca Escrapalia, donde ofrecen oportunidades de liquidación y de compra-venta de activos difícilmente conseguibles de otra manera. Tanto se puede subastar un tornillo como un avión.
Gestión de los residuos
Otra mujer dirige CoCircular: Paula Sánchez, ganadora del premio de Lanzadera Mujer Emprendedora 2025 en su primera edición. Fundada en Valencia, dentro del ecosistema de Zubi Labs, CoCircular se crea en 2020 para dedicarse a la separación y gestión de residuos en origen, inicialmente los de la construcción, aunque posteriormente hayan ampliado el servicio a otras industrias. La empresa ha desarrollado el software 360º Advisor, basado en inteligencia artificial, que digitaliza la gestión circular de los residuos optimizándola a lo largo de toda la cadena de valor.
La tasa de éxito de CoCircular es elevada. Según afirman, consiguen revalorizar el 91,87% de los residuos de sus clientes. Ayudan así a las empresas a realizar una buena ejecución en obra, optimizar costes, demostrar la trazabilidad de los residuos, evitar sanciones, cumplir las directrices de la Unión Europea sobre economía circular y, sobre todo, contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible: 8, 11, 12 y 13 de la Agenda 2030.
A raíz de las más de 400.000 toneladas de residuos que, se calcula, generó la catástrofe de la Dana en octubre de 2024 en Valencia, CoCircular lamentó la ausencia de protocolos establecidos previamente para la gestión de residuos en catástrofes, así como el hecho de ignorar a los expertos en la materia. Desconocemos qué se ha hecho finalmente con estos residuos, pero la Ley de Restauración de la Naturaleza dictada por la UE en junio de 2024 generaba un marco normativo para la recuperación de ecosistemas degradados, tanto en zonas terrestres como marinas.
Facilitar esta transición es lo que hacen en Stone161, empresa surgida como spin-off de la Universidad Complutense de Madrid. Se dedican a reactivar el funcionamiento de los ecosistemas en aquellos lugares que se han visto alterados por actividades que implican movimientos de tierra. La empresa, que capitanea Eduardo Sánchez como CEO, ha desarrollado ya productos interesantes y una metodología de economía circular que utiliza residuos procedentes de la propia obra, mina o intervención en el medio, para modelar el nuevo paisaje.

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* Este artículo se publicó originalmente en el número 133 (febrero 2026) de la revista Plaza