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en una de cada tres casas se vivirá la prórroga del confinamiento en solitario

Solos ante el estado de alarma: 108.500 hogares de València están habitados por una única persona

El Mercat, en Ciutat Vella, es el barrio con mayor porcentaje de viviendas con un solo inquilino, mientras que en los distritos de Patraix y Rascanya la proporción es mucho más reducida.

30/03/2020 - 

VALÈNCIA. Se anunciaba desde hacía días y se concretó en la madrugada del jueves, cuando el Pleno del Congreso aprobó la prórroga de un estado de alarma que confinará, al menos hasta el 11 de abril, a todo aquel que no trabaje en una industria considerada esencial. Serán dos semanas más de reclusión domiciliaria ante las que los expertos recomiendan una rutina que incluya ejercicio y ocio además de algo de trabajo, aunque también señalan a aquellos que podrían padecer más las consecuencias del aislamiento. Entre ellos se encuentran quienes viven solos, tanto jóvenes como mayores.

En el caso de València, y según los últimos datos estadísticos del consistorio para 2019, casi uno de cada tres hogares está habitado por una única persona. Son más de 108.500 ciudadanos que previsiblemente vivirán la prolongación del estado de alarma en solitario, y para quienes será aún más aconsejable mantener el contacto con el exterior. Como es evidente, su número crece en los distritos más poblados de la ciudad, aunque si se analiza su peso sobre el total de viviendas la conclusión es más reveladora: casi la mitad de las casas del centro histórico están ocupadas por un solo habitante.


Así, el porcentaje de hogares unipersonales se sitúa de media en Ciutat Vella por encima del 46 %, e incluso supera el 50 % del total en el barrio del Mercat, donde se ubican la Lonja y el Mercado Central. También en el Carmen y el Pilar la concentración de viviendas habitadas por una persona es muy elevada respecto a la media de la ciudad, que se sitúa en el 32,9 % del total de alojamientos. Un importante registro que bien podría guardar relación con otros factores, como el alto valor catastral de los pisos del centro o el hecho de que su población cuente con un reducido número de habitantes de edades comprendidas entre los 0 y los 19 años.

En menor medida, puede observarse igualmente una reseñable proporción de residencias ocupadas por una persona en los distritos colindantes a Ciutat Vella, como Extramurs y l’Eixample. En el primer caso, de nuevo los barrios contiguos al casco antiguo presentan una mayor concentración de viviendas unipersonales, como sucede en la Roqueta (44,6 %) y el Botànic (42,3 %). En cambio, conforme se avanza hacia áreas más alejadas, el porcentaje se reduce hasta situarse en torno al 35 %, como así demuestran la Petxina y Arrancapins.

 Por su parte, Russafa es el barrio de l’Eixample con mayor porcentaje de casas donde solo vive una persona (41 %). Un dato todavía superior al de zonas periféricas como el Cabanyal o la Punta, pero inferior al que registran algunas pedanías concretas, como el Saler y Cases de Bàrcena, donde, en condiciones muy distintas a las del núcleo urbano, el peso de quienes habitan una vivienda en soledad vuelve a ser relevante.

Una persona se asoma a un balcón en el centro de València durante el estado de alarma. Foto: KIKE TABERNER.

Patraix, Rascanya y Benicalap, más familiares

 No obstante, y por lo general, los distritos con un bajo índice de viviendas unipersonales se encuentran en el exterior de València, y más concretamente en Patraix, Rascanya, Benicalap y los Poblats del Nord y de l’Oest. Allí el porcentaje de hogares formados por tres o más miembros supera a la media de la ciudad, y un buen ejemplo de ello son muchas de las subdivisiones de Patraix. Hasta en tres de ellas (Safranar, Sant Isidire y Vara Quart) la proporción de residencias con un único inquilino se queda lejos del 30 %, lo que denotaría que son barrios más familiares.

Algo similar ocurre en otros distritos también alejados del centro y en los que, según el censo del Ayuntamiento de València, se ha experimentado un importante aumento de población en la última década, como Campanar o Benicalap. El peso de las personas que allí viven solas es más bien escaso, y así se confirma en los barrios de Santa Pau y Ciutat Fallera. Por su parte, otra de las áreas que se ha desarrollado en los últimos años, como Beniferri, presenta uno de los porcentajes de hogares unipersonales más bajos, con un 23,6 %.

El Pla del Real y l’Olivereta, con más mayores que viven solos

En cualquier caso, y según los expertos, uno de los mayores peligros para quienes no comparten hogar es la ruptura de las rutinas y la alteración del ritmo del sueño, lo que puede llevar al abandono de los hábitos más básicos. Un riesgo al que también se enfrentan los mayores de 64 años que viven solos, quienes además constituyen uno de los grupos más afectados por el nuevo coronavirus. En València, el 40 % de las viviendas unipersonales está habitada por una sola persona mayor, aunque ese porcentaje se eleva hasta el 45,3 % en el Pla del Real y el 44,1 % en l’Olivereta.


De hecho, en uno de los barrios de ese primer distrito, como es Jaume Roig, los ancianos que viven en soledad son mayoría y suponen un 54,9 % del total de viviendas con un solo habitante. También algunas pedanías de los Pobles del Nord, como Borbotó (53,1%) y Carpesa (51,1 %), presentan elevados índices que contrastan con demarcaciones más residenciales del mismo distrito, como Massarrojos (35,2 %). Aunque los porcentajes más reducidos se encuentran en Faitanar (Poblats del Sud), con un 12 % del total de residencias unipersonales, y Beniferi (Poblats de l’Oest), con un 20,2 %.

Más soledad en el interior de Valencia y Castellón

Ante esta situación, en municipios como València han surgido propuestas institucionales y vecinales para cubrir las necesidades de quienes viven solos, y especialmente de los mayores. Aunque quizás todos ellos se vean aún más aislados en las zonas rurales de la autonomía valenciana, que concentran los mayores proporciones de viviendas unipersonales respecto al total de sus hogares. Ello se observa sobre todo, y según datos de la Generalitat Valenciana, en las comarcas del interior de Castellón y también de Valencia, ya que el Alto Mijares (39,2 %) y del Rincón de Ademuz (35,2 %) presentan los porcentajes más elevados del territorio valenciano.


El patrón se repite así en comarcas como els Ports, l’Alt Maestrat, los Serranos y la Vall de Cofrents, que registran valores superiores al 30 %. Una realidad que no se traduce de igual manera en el interior de la provincia de Alicante, donde los porcentajes de personas que viven solas se sitúan en torno al 25 % desde el Alt Vinalopó hasta la Vega Baja, pasando por el Vinalopó Mitjà o l’Alcoià.

Por el contrario, es en las zonas con costa o próximas a ella donde se suelen encontrar los registros más bajos, como sucede en el Baix Vinalopó (23,2 %) o l’Horta Oest (24,1 %). También algunas de las áreas más urbanas, como l’Alcantí, obtienen una proporción de viviendas unipersonales mucho más reducida, mientras que en cifras absolutas, y como es lógico por su número de habitantes, es la demarcación de València la que lidera el dato.

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