Teatro y danza

'NUMEROS' EN LES ARTS

Muriel Romero (Compañía Nacional de Danza): "No puede haber división entre lo técnico y lo artístico"

  • Muriel Romero. Foto: Ministerio de Cultura. 
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VALÈNCIA. La Compañía Nacional de Danza llega este fin de semana al Palau de Les Arts con NumEros, un programa que conecta tres coreógrafos fundamentales —George Balanchine, Jacopo Godani y William Forsythe— a partir de la idea de la danza como territorio donde la precisión matemática tiene también implica un impulso del deseo. “Un alegato al placer de bailar”, resume Muriel Romero, su directora.

NumEros es el juego de palabras que combina numen, entendido como inspiración o intuición, y eros, como impulso vital y creativo. Dos conceptos que, lejos de oponerse, dialogan a lo largo de las tres piezas que conforman el espectáculo: “Eros es el deseo, la voluntad creativa imprescindible para cualquier coreógrafo, mientras que el numen es esa parte intangible del creador, la intuición que está más allá del razonamiento. Por eso me interesaba esa combinación: el espíritu y el deseo, que además convergen con la idea de números, porque todos los coreógrafos trabajan con estructuras matemáticas”, explica Romero.

Matemáticas en el sentido de presentar “estructuras coreográficas que trabajan con el cuerpo, con la geometría, con las permutaciones, pero siempre en transformación. No hay repetición, pero sí una transformación del movimiento”.

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Tres coreógrafos, tres aproximaciones

El programa lo abre Serenade de George Balanchine, una obra emblemática del repertorio neoclásico que la compañía recupera como parte de su historia. Estrenada originalmente en 1935 y basada en la Serenata para cuerdas en do mayor de Tchaikovsky, “fue la primera pieza que bailó la compañía de Balanchine. La trajo María de Ávila y desde 1984 no se había vuelto a bailar. Es una oportunidad para recuperar una joya y, al mismo tiempo, hacer un pequeño homenaje a la historia de la compañía”, señala. El cuerpo de baile estará acompañado por la Orquestra de la Comunitat Valenciana tocando la pieza, bajo la dirección de Manuel Coves. 

Balanchine planteó una coreografía que destacara precisamente por su falta de argumento: “el ballet cuenta su historia de manera musical y coreográfica, sin recurrir a ninguna narración ajena”.

Con música de Ravel interpretada en directo al piano de Gustavo Díaz-Jerez, Echoes from a Restless Soul de Jacopo Godani, se articula a partir de una serie de pas de deux y formaciones grupales que exploran el virtuosismo técnico y la intensidad física. “Se recalca la conexión entre hombre y mujer, con un pulso mucho más pasional, mucho más animal, podríamos decir, pero con unos pasos extraordinarios”, explica Romero.

El cierre llega con Playlist (Track 1, 2) de William Forsythe, una pieza para doce bailarines que combina técnica clásica con música pop y que enfatiza la energía y el virtuosismo del cuerpo masculino. “En la tercera obra vemos en escena a doce hombres. Es esa masculinidad, esa acrobacia del hombre, de la técnica clásica, llevándola a un extremo y a un virtuosismo único”, añade.

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En todo caso, el punto de encuentro del programa es la reivindicación del “placer del movimiento puro”, aunque lo hace con una mirada contemporánea de la danza y a través de uno de los pilares del proyecto de Romero para la CND: el cruce entre disciplinas: “El verdadero artista, de nuevo, tiene que converger en diferentes disciplinas, y más en las artes escénicas. Creo que volvemos a una época en la que todas las artes dialogan entre sí”, reflexiona.

Y para que sea realidad ese placer de bailar, no basta solo con un cuerpo de baile transmitiendo virtuosismo al público, sino un trabajo colectivo que una producción propia de la Compañía Nacional de Danza se puede permitir. “Esto es un trabajo completamente en equipo. Cada pieza del equipo es importante y no puede haber división entre lo técnico y lo artístico”, explica. ¿El concepto del programa, aquello que finalmente se intenta hacer realidad, también debe ser reflexionado y asumido por el equipo que no vemos sobre el escenario? “Desde que se comienza la idea de traer un ballet, todo tiene que ser comunicado y trabajado entre todos los departamentos”.

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