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la ciudad que lo tiene todo

Tenemos que hablar de Alicante...

Porque después de la tormenta, siempre llega la calma

Por | 13/09/2019 | 6 min, 38 seg

DANA. Esa cosa que los expertos conocen como 'depresión aislada en niveles altos' está haciendo estragos en la costa levantina. Pero que no decaiga el ánimo, porque bien es sabido que, después de la tormenta, siempre llega la calma y hoy tenemos que poner el foco en una de las grandes ciudades de nuestras costas, Alicante, porque cuando la lluvia cese, todo volverá a su cauce.

Te hablamos de Dénia, de Jávea, del interior... pero hoy tenemos que hablar de una de las joyitas de la gastronomía de la Comunitat. Muchos quizás la tenéis de ciudad de veraneo, pero más allá de la época estival, Alicante es una ciudad para todo el año. Sí, tenemos la playa de San Juan, el Postiguet, el Campello, la isla de Tabarca... pero también el castillo de Santa Bárbara o el pintoresco barrio de Santa Cruz y, por supuesto, lo que más nos gusta en Guía Hedonista, mucho y muy bueno donde comer.

Alicante es ciudad de producto, de creatividad, de barras míticas, de restaurantes en las alturas, de coquetas terrazas...


Alicante es ciudad de producto, de creatividad, de barras míticas, de restaurantes en las alturas, de coquetas terrazas... ¡Lo tiene todo! ¿Por dónde empezar entonces? Vas a tener que sacar tiempo para todos. Si a alguien preguntas sobre una barra de producto en Alicante, te dirán que es sin duda la del Nou Manolín, una de las patas del Grupo Gastronou. Y nosotros lo constatamos. Hasta el mismísimo Jöel Robuchon, cayó rendido a los encantos de esta barra con solera, considerada por muchos, como una de las mejores incluso de España. Allá por 1971 abría sus puertas y casi 5 décadas han dado para mucho. Lo que no ha cambiado es su esencia. Encontrarás una gran barra en forma de U, en la que no reservan y en la que nada más abrir, todo está hasta arriba. La carta es extensa, pero también funcionan con los fuera de carta que reciben, de hecho, mucho del producto se exhibe en la barra a la vista del cliente. Así es imposible no comer con los ojos. Gamba roja, sepionets, quisquilla, cigalas... Reciben a diario pescados y mariscos de las lonjas de Dénia y Santa Pola, que preparan sin muchas florituras, dando el protagonismo que se merece al producto. Pero ahí no queda la cosa, porque también podrás probar los preciados salazones de Vicente Leal, embutidos Joselito o carnes de Discarlux, entre otros. Algo muy de ellos son los swaroskys, montaditos que reciben el nombre porque los preparan con pan de cristal, de solomillo de salmón con crema de aguacate o de una muy buena ensaladilla rusa con anchoa de bota. Quizás comerte un arroz en barra puede ser algo incómodo, por lo que para una comida más 'formal', puedes reservar en la sala. Si no encuentras sitio aquí, puedes apostar por Piripi, del mismo grupo y filosofía. Una vez más, nos recibe una gran barra y una carta muy similar a la de su hermano mayor.

El buen tiempo volverá y entonces querrás ir a Pópuli Bistró. Enamoradita me hallo. Aquí no hay jolgorio, más bien una de las terrazas más bonitas y agradables en las que he estado últimamente. Porque cenar en una pinada al aire libre, no se hace todos los días. El servicio es fantástico y el lugar idílico. En la mesa, al igual que sus otros hermanos del Grupo Gastronou, no falta producto, pero aquí la carta es más breve. Y no le hace ninguna falta tener más. Cenarás de maravilla si pides sus croquetas de calamar, unos boquerones a la espalda, higos con foie y chuletitas de conejo adobadas con ajetes.

Decíamos que Alicante es ciudad de producto y así se constata en otras opciones como El Portal Taberna & Wines, un restaurante camaleónico (cambia toda la decoración cada año), con materia prima impresionante, una carta de vinos de locos y mucho champagne. Si hasta hace poco era la única embajada de Krug en España, hace poco se le unió Llisa Negra. Oye que a los franceses parece que les ha gustado la Comunitat. El binomio formado por Carlos Bosch y el chef Sergio Sierra, han conseguido posicionar su restaurante como templo del producto: ostras, caviar, gamba de Dénia, cangrejo real, espardeñas, atún rojo, salazones, quesos, embutidos... y también cocas Cal Mossén, tapas clásicas, portalitos (montaditos), verduras, carnes. La carta es para detenerse un rato y estudiarla con tiento. Y por cierto,  apunta esta fecha en tu agenda, porque el 19 de octubre celebran su 10 aniversario con una fiesta gastromusical o lo que es lo mismo, actuaciones en vivo y barra libre de comida y bebida. Para no perdérselo.

Alicante es creatividad. Como la que practica María José San Román en el estrella Monastrell, donde ahonda en los productos y sabores alicantinos, siempre poniendo el acento en la materia prima y en ingredientes made in Spain. Es abanderada de poner en valor el azafrán, el AOVE, los panes, el arroz... Precisamente algo que nos gusta mucho, es que todos sus menús degustación terminan con un arroz. Ahora mismo los prepara con sepia, calabaza y emulsión de su esencia, seco socarrat con menudillos de pollo silvestre, con ventresca de atún y cebolla o meloso de cordero y garbanzos, entre otros.

También es creatividad la que practica Dani Frías en lo más alto, concretamente en la Ereta, situado en el mismo castillo de Santa Bárbara. ¿La propuesta? Cocina mediterránea de autor, preparada con ingredientes autóctonos y de temporada, como su reinterpretación de las cocas tradicionales, el calamar relleno o su arroz de anguila y longaniza. Las vistas desde allí arriba son de infarto.

Si nos queremos mover en un precio medio de 30-40 euros, las opciones son varias y sumamente atractivas. Otro de los hits del Grupo Gourmet Alicante, que engloba Monastrell, el asador La Vaquería en El Campello, Tribeca Music Bar o la panadería Sanromán, es la Taberna del Gourmet. En manos de las hijas del matrimonio, está enfocado al tapeo informal y a los vinos. Además de clásicos como la ensaladilla rusa o la gambita roja al ajillo, hay que probar sus montaditos, salazones y la reseñable oferta de quesos patrios. Nos gusta, y mucho, su menú de tapeo por 29 euros.

Tras el cierre de Murri, Nanín Perez ha fichado por Mauro, un espacio que aúna restaurante, gastrobar y coctelería. Aquí Nanín apuesta por la creatividad con ingredientes de la terreta, como el cocido frío de quisquillas, guisantes valencianos y chirivía platazos como el sepionet con emulsión de sofrito de bacon y piquillos. Este último para mojar mucho pan.

Murri cerró, pero Terre sigue abierto y la cocina que compartían, ahora vuela en solitario. Y en ese espectacular espacio que llama la atención desde el paseo de la Esplanada, puedes aprovechar para seguir probando todo el producto que quieras y más y disfrutar con sus noches amenizadas por música en directo.

Fijaos si mola Alicante, que hasta Jordi Roca y Ale Rivas han puesto el foco en la ciudad. Han abierto allí un Rocambolesc y ojo, que lo han hecho con un helado en exclusiva para esta tienda, el polo cara del Moro, un polo de horchata y turrón de almendra para conquistar los paladares alicantinos.

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