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Un gigante con los pies de barro

30/05/2019 - 

VALÈNCIA. En España operan más de 12.300 empresas extranjeras. Algunas de ellas son líderes de su sector a nivel mundial. Sin embargo, ese liderazgo les ha llevado a embarcarse en otras aventuras empresariales que, sin una buena base, pueden generarles más problemas que oportunidades. Es lo que le está pasando a Falck, multinacional danesa y líder global en el sector de las emergencias, que en España opera en dos sectores en compañía de la valenciana Grupo Dominguis: servicios de emergencia contra incendios y ambulancias.  

Falck durante años ha basado su estrategia en crecer por todo el mundo, convirtiéndose en un jugador global con 32.000 empleados en 31 países. Eso se hecho vía adquisiciones de empresas que, en algunos casos, no han generado los resultados esperados y que han incrementado la deuda de la compañía hasta límites preocupantes. Tal y como ha reconocido el actual presidente ejecutivo de la firma, Jakob Riss, «la cartera de servicios se volvió demasiado amplia y su enfoque geográfico demasiado grande. No contábamos con la estructura necesaria para gestionar un negocio que se había vuelto muy complejo». 

Falck se encuentra en un momento crítico. Ellos mismos reconocen, en su informe anual de 2018, que la globalización de su negocio ha sido a costa de un aumento de la deuda, una rentabilidad deteriorada y se ha producido una destrucción de valor significativa para sus propietarios. A ello se ha sumado el caso Bios, donde el Tribunal de la Competencia danés ha acusado a Falck de abuso de su posición dominante en el mercado y de hacer un uso generalizado de noticias falsas y otros métodos dudosos de calumniar y destruir a un competidor. Una sentencia que ha afectado gravemente a la reputación de Falck.

 Ante una situación preocupante, los grandes propietarios de Falck, la Fundación Lundbeck y Kirkbi, decidieron tomar cartas en el asunto. En 2017, el anterior presidente ejecutivo, Allan Søgaard-Larsen, tuvo que dejar su cargo. Su lugar lo ocupó Jakob Riis, hasta entonces considerado el príncipe heredero de Novo Nordisk, la mayor empresa de Dinamarca y una de las líderes mundiales del mundo de la salud. Su llegada marcó un cambio en la estrategia de Falck para revertir la dinámica en la que había entrado la firma. Los problemas eran importantes. De hecho Riss llegó a decir en una entrevista al medio danés Borsen, que no hubiera aceptado el trabajo si hubiera sabido lo grandes que eran los problemas. 

Reducir complejidad y centralizar el negocio

Pero tomada la decisión, había que poner en marcha la estrategia. Una estrategia que pasaba por el control del capital, la centralización, recortar y hacer limpieza y generar ingresos. El objetivo era enfocar el negocio y reducir la complejidad de una estructura muy extensa. Para ello, Falck se ha desprendido de negocios que quedaban al margen de su core, las ambulancias. Como la filial Falck Safety Services, centrada en entrenamiento de rescate y de seguridad, que se vendió el pasado mes de agosto al fondo de capital danés Polaris. O como sus 12 clínicas médicas en Dinamarca, para simplificar el negocio de la salud. Ambas operaciones han supuesto que 2018 se haya cerrado con una mejora de la rentabilidad y una reducción de la deuda. 

 A la venta de actividades no esenciales, se ha sumado la limpieza en el seno de la compañía. Desde que Jakob Riis se hizo cargo de Falck distintos medios daneses apuntan a que se ha reemplazado a dos tercios de los principales directivos. 

El objetivo es volver a beneficios positivos en 2020. Las cuentas en 2018 empiezan a reflejar cierta mejoría. Aunque la facturación ha caído, el EBITA ha alcanzado los 30,51 millones de euros (en 2017 tuvo un EBITA negativo de 5,62 millones) y las pérdidas se situaron en 295 millones, que aunque supuso una importante mejora frente a las cifras de 2017 (donde se obtuvo un resultado negativo de 838 millones).Para continuar esa línea, la compañía continuará reduciendo su cartera de negocios no rentables y espera reducir los coste en casi 67 millones de euros en 2019 gracias a su programa de optimización y eficiencia del negocio. Además, en 2019 va a continuar con el proceso de reestructuración de la compañía, vía operaciones de compra-venta y desinversiones.

Dos negocios sobre ruedas

Eso ha llevado a algunos socios de Falck en otros países a preguntarse cómo puede afectar esta nueva estrategia a sus relaciones. En España, la relación con Grupo Dominguis ha dado excelentes resultados, alcanzando una cifra de negocio de más de 70 millones de euros en 2017 y creando 1.900 empleos entre las dos empresas que tienen en común. Falck SCI, dedicada a los servicios contra incendios, es la primera empresa del sector y ha ampliado sus presencia por el sur de Europa y Latinoamérica. España es el principal país dentro de la división de servicios contra incendios industrial de Falck, a nivel global. Por su parte, Falck VL, en la que también participa Grup VL, es uno de los actores más destacados del sector del transporte sanitario en España. 

Resulta evidente que ambos negocios tienen una trayectoria excelente y con una buena solidez financiera. Claramente son dos empresas estratégicas para Falck, por lo que se descarta que entren dentro de futuras desinversiones de la compañía danesa en su búsqueda de liquidez. Sin embargo lo que no está tan claro es que, en ese cambio de estrategia a nivel mundial, donde impera una política que se centra en reducir la complejidad de su estructura empresarial y centralizar la compañía, decidan llevar a cabo una alteración de la composición accionarial de sus negocios en España. 

Una decisión complicada, ya que si Falck decidiera deshacerse de Grupo Dominguis en estos momentos posiblemente no podrían hacer frente al valor de las acciones de la compañía. Al menos no en el corto plazo. En un momento de ajuste, racionalización de costes y reducción de la deuda, los principales accionistas de Falck no van a permitir realizar grandes inversiones. Más bien al contrario. Por lo tanto todo parece indicar que la relación entre Falck y Grupo Dominguis debería continuar como hasta ahora. Un hecho que, sin duda, tranquilizaría a los más de 1.500 trabajadores que dependen de Falck SCI y Falck VL y también a los socios locales que sin duda mirarán con inquietud hacia Dinamarca, por miedo a que la nueva estrategia y los malos resultados del Grupo pudieran afectar a la buena trayectoria de las filiales españolas de Falck y su relación con la matriz.

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