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el paraíso plant-based  en Altea

Un pedacito de verde en la Costa Blanca: Plant Shack

Un pequeño rincón lleno de colores en Altea, uno de los pocos sitios en muchos kilómetros donde disfrutar de verdadera comida plant-based

Por | 31/07/2020 | 4 min, 29 seg

Este verano hemos aprendido a disfrutar cerca de casa, y nos hemos dado cuenta de que lo que nos rodea no está nada mal. Yo, este verano planeaba marchar a algún paraíso, vivir en bikini, visitar mercados, cascadas, comer frutas exóticas a todas horas y convertirme en pez de tantas horas en el agua. Y la verdad que parte del plan se está haciendo realidad, en otro contexto, claro. Hay palmeras, calas, el bikini se moja todos los días, hay mar (faltan los mercados) y hace unos días encontré el paraíso de la fruta.

Está en Altea. Planazo. Llegas, te das un baño en la playa, paseas por el casco antiguo que no me cansaré nunca de ver y llegas a un pequeño local, Plant Shack. El nombre me recordaba a uno de mis restaurantes favoritos de Bali, The Shady  Shack, en medio de la selva, y con unos platos vegetales espectaculares. Tenían el listón alto.

Por cierto, shack significa choza. Chiringuito. Cabaña. De esas que se hacían a mano con barro, plantas y paja.

Plant Shack, un pequeño rincón lleno de colores en Altea, uno de los pocos sitios en muchos kilómetros donde disfrutar de verdadera comida plant-based. Y de hecho, ellos te lo cuentan. A menudo les visita gente de Valencia, Alicante, Benidorm, Torrevieja, Jávea, incluso desde Madrid van buscándolo. Lee y Sarah, sus propietarios, abrieron en abril de 2019. Tienen el local lleno todos los días, y no hay más que pasar por la puerta, casi tuvimos que pedir hora para hacernos un hueco en la barra. No para de ir gente, todo para llevar; ingleses, alemanes, españoles, pasaron por allí todos los idiomas. Parece que se han metido al pueblo en el bolsillo. Plant Shack es un local pequeño inspirado en Brighton, una ciudad costera de Inglaterra, localidad de la que vienen sus dueños. Viajados por Tailandia, Bali y después de haber vivido en Australia, Plant Shack solo podía tener esa estética. Plantas, madera y detalles tropicales, y todo construido con sus propias manos.

La carta de Plant Shack

Vamos a lo interesante, qué puedes encontrar allí. Pues un mundo de colores. Zumos de todos los tipos, Smoothies vibrantes, bowls maravillosos que rebosan alegría, ensaladas, dulces y bocadillos para llevar sin gluten. Sarah es nutricionista plant-based y vegana, ella confecciona cada uno de los platos, y Lee, como barista que es, se encarga de los cafés de primera mañana y de las bebidas. Te explican que la mayoría de locales preparan esos bowls por los colores y porque quedan bien en las fotos pero ellos diseñan todo pensando en la salud, aunque también tiene un aspecto brutal, las cosas como son. La dieta plant-based o basada en plantas va más allá que una dieta vegana, es una dieta saludable que se ha extendido por infinidad de países (aquí te hablamos de ella). Engloba más que comer de forma saludable, por eso también han formado su propio club de natación en el pueblo, miércoles y sábados a las 8 de la mañana.

Sin refinados, sin azúcar y con mucha pasión, así es su comida. Una mezcla entre lo que han estudiado, lo que les encanta y lo que han probado a lo largo de sus viajes. Yo casi que por un momento me creí en Bali, mientras miraba el bowl, mientras lo probaba. Nos pedimos el bowl Pink Dragon, con pitaya, mango, fresas, plátano y bebida de coco y un segundo bowl, el Mermaid Bowl, azul como las sirenas gracias a la espirulina (un alga). Este llevaba mango, espirulina azul, plátano y bebida de coco.Una pasada, en serio, no podía parar, no quería que se terminase. Para beber, un smoothie Green Turbo, que tengo el día así de energía floja. Lleva aguacate, manzana, piña, espinacas, cilantro, pepino y lima. BOOM. Dicen que así el moreno dura más.

¿Y de salado? Cuéntame. Pues ensaladas, pero no ensaladas de esas que llevan kilos de lechuga haciendo bulto al fondo. La que ví llevaba 4 bolas de falafel, arroz integral, pepino, ensalada de col, aguacate, algo de lechuga y una bola de hummus coronando el plato. La mayoría de platos salados los preparan para llevar. Después de la cuarentena empezaron con el delivery y lo están petando, tanto para recoger en el local como si quieres que te lo lleven a casa. Reservas por whatsapp y por Instagram, todo queda en casa.


¿Y quién viene por aquí? Pues como decía antes, de todas partes. No todos saben lo que es este tipo de comida pero es tan llamativa que cuando la prueban se convierte en irresistible. Muchos yoguis, turistas y disfrutones afortunados del SHA. Dada la fama que se han ganado y que llegan al punto de no dar a basto, ya planean abrir un segundo local, ¡y quién sabe si llegará un tercero a Valencia! Por favor.

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