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encuesta de participación cultural

Un tercio de los valencianos ‘pasa total’ de la cultura, ¿qué hacemos?

27/02/2019 - 

VALÈNCIA. Un tercio de los valencianos manifiesta no tener interés en ninguna actividad cultural. Ouch. Así se refleja en La participación cultural en la Comunitat Valenciana, la macroencuesta impulsada por la Dirección General de Cultura y Patrimonio en colaboración con la Universitat de València para conocer los entresijos del consumo cultural autonómico. Aunque en 2018 adelantaron algunos algunos datos de consumo, fue ayer cuando la directora general, Carmen Amoraga, y el vicerrector de la UV, Antonio Ariño, presentaron el estudio completo, el primero que se hace en la Comunitat, pues hasta ahora solo se contaba con los datos por autonomías derivados de estudios nacionales. Si bien inciden en que los resultados no son “ni buenos ni malos”, al no tener un precedente directo sobre el que compararse, lo cierto es que sí apuntan a la necesidad de un trabajo en profundidad para cambiar ciertas dinámicas y atacar el reto más difícil del sector cultural: crear nuevo público. “El perfil es claramente mejorable”, confesaba Amoraga.

De esta forma, el motivo principal que más dificulta la participación en actividades culturales sería la falta de tiempo (42,7%), el precio (31,2%) y la falta de interés (29,8%), seguida de un 20% afirma preferir hacer otras cosas en su tiempo libre. De esta forma, el estudio concluye que la falta de interés juega un “papel relevante” en la baja participación cultural. Se observa, además, una distancia con el sector cultural similar entre los más jóvenes (entre 18 y 24 años) y el segmento de población a partir de 55 años, que presentan los porcentajes más elevados, que se sitúan en ambos casos en el 39,5%. Esto también tiene que ver directamente con el nivel de estudios de los participantes, pues casi un 50% de los que afirman no tener ningún interés en actividades culturales no ha terminado los estudios primarios, un porcentaje que presenta su cifra más baja (26,1%) entre aquellos con estudios universitarios. Con estos datos sobre la mesa, ¿qué hacemos? 

Explicaron desde la Universitat de València que es precisamente conocer las características de los diferentes públicos la clave para enfocar las políticas de penetración cultural, que cambian dependiendo del producto cultural y sus necesidades. Así, por ejemplo, apuntaron a la ópera como un compartimento “cargado de distinción de estatus”, una aparente lejanía con el público general que, en este caso, se busca reducir a través de proyectos como Les Arts Volant, un ‘camión’ que lleva la ópera a distintos pueblos de la provincia de la mano de la Diputación de Valencia. “La mejor política cultural hoy pasa por atender la educación en la infancia”, explicó Ariño. Siendo esta la primera experiencia, sus impulsores esperan repetir la encuesta cada tres o cuatro años, con el objetivo de generar una base de datos a través de la que se pueda observar la respuesta a los cambios en la estructura cultural pública y, también, privada. 

Foto: KIKE TABERNER.

Con mucho que desgranar, aquí va una batería de datos sobre consumo cultural. Sobre los índices de lectura, el 77% de la población ha leído al menos un libro durante el último año; en cuanto a hábitos audiovisuales, el 65% dice haber escuchado la radio el día anterior, el 85% vio la televisión ayer y el 72% utiliza Internet diariamente, mientras que el 64% admite tener redes sociales. Con respecto a la música, el 98% dice haber escuchado música el día anterior, pero la asistencia a conciertos de música se reduce a un 46% que dice que al menos ha ido a un concierto de música al año y el 42,8% no va nunca de conciertos. 

De igual forma, tal y como refleja la encuesta, el 59,6% asiste al teatro en sus modalidades de teatro, microteatro, teatro musical y teatro infantil y el 51% dice que va al cine al menos una vez cada tres meses. A los museos, acuden el 33,9% de ciudadanos y visitan los monumentos patrimoniales al menos un 29,9% de personas. "El objetivo de la encuesta no es la comparación sino el análisis de los datos. Queríamos conocer la relación de la sociedad valenciana con la cultura a través de sus prácticas teniendo en cuenta diferentes enfoques de edad, género, idioma, poder adquisitivo, temática y otros componentes", indicó Amoraga. Queda pendiente, apuntaron, trabajar sobre la cuestión de la multiculturalidad, uno de los ‘deberes’ de cara a la segunda encuesta.  

Entre la gratuidad y la industria cultural

Pero el estudio no solo hace una radiografía actual del consumidor cultural, sino que también pasa por apuntar a las posibles políticas que puedan favorecer la participación de la ciudadanía en actividades culturales. De todas las opciones, una supera al resto. Más del 80% de los encuestados pide la gratuidad de las mismas mientras que el 78,6% habla de una reducción o bajada de precio. En este sentido, preguntada por la posible distorsión que pudiera provocar la oferta gratuita sobre el valor de los productos culturales, especialmente aquellos impulsados por agentes privados que no tienen la capacidad de generar eventos gratuitos, la directora general ha argumentado: “No hay que confundir valor y precio. Es difícil... Hay que facilitar el acceso, hay que poner en marcha medidas -y se están poniendo en marcha-. Hay que trabajar en un sistema de bonificaciones que haga que verdaderamente las personas que no pueden acceder a espectáculos por el precio accedan. Sin embargo, yo creo que la cultura no puede ser gratuita”. 

Mencionó la directora general a este respecto dos proyectos de ámbito económico vinculados al acceso a espacios culturales: la tarjeta y el bono cultural. De la primera, anunciada por el gobierno el pasado año, todavía no se sabe nada; la segunda, anunciada hace años e impulsada en diciembre de 2018, no tuvo la incidencia esperada, pues en una primera hornada solo dos espacios culturales privados se sumaron al proyecto, un listado que aumenta poco a poco. "No se tiene que hablar de errores sino de dinámicas. Venimos de unas dinámicas muy asumidas como consumidores, como productores y como gestores, una dinámicas que vienen de lejos y que no se cambian de la noche a la mañana. Vemos demasiado el corto plazo y hay cosas que en un plazo inmediato no se pueden cambiar", reflexionó la directora general al respecto. Así, valoró como “positivo” el feedback de los profesionales de la cultura a las políticas llevadas a cabo por la conselleria, a pesar de que “a todos nos gustaría ir más rápido”.

En este sentido, es a través de la Mesa de la Cultura Valenciana que la conselleria de Cultura decidió vehicular su interlocución con los distintos agentes privados, un espacio a través del que definir proyectos y políticas que Amoraga calificó ayer como satisfactorio. Sin embargo, no todos los agentes culturales piensan igual. En los últimos meses han sido varios los miembros de las distintas mesas que han verbalizado la falta de avances e irregular convocatoria desde que se impulsara en mayo de 2017. “Hay muchas mesas y a lo mejor no todas se reúnen con la misma periodicidad”, indicó la directora general. 

Cultura en valenciano 

Otra de las cuestiones importantes en el análisis de las prácticas culturales es la vertiente lingüística, que refleja unos pobres datos de consumo de productos culturales en valenciano (vinculados en muchos casos a la baja oferta, como el audiovisual), en algunos casos en tercera posición por detrás de la oferta en inglés. De acuerdo con la encuesta, un 77% de los participantes admite haber leído al menos un libro en el último año, de los que solo un 15% afirma haber leído en valenciano frente al 73,3% que solo ha leído en castellano, unos datos que reforzarían la puesta en marcha del Plan de Fomento de la Lectura, tal y como apuntó la directora general. El caso del audiovisual está claramente marcado por el hecho de que, en el tiempo en el que se desarrolló la encuesta, la Comunitat Valenciana no contaba con una televisión y radio autonómica pública. Así, solo un 3% afirma haber visto una película en valenciano, la mitad que en inglés. 

A pesar de que la escucha de música es la actividad cultural más frecuente, el valenciano sigue a la cola como tercera opción (5%), frente al inglés (35%) y el castellano (58%), siendo entre los más jóvenes que se da el mayor porcentaje de escucha en valenciano. En el caso de los conciertos, se eleva hasta el 11% frente al 60% en castellano. El caso de las artes escénicas es especial, tal y como destacó Ariño durante la presentación de los resultados, pues el teatro en valenciano cuenta con una importante oferta, especialmente impulsada por la administración pública. Si bien, a pesar de contar con una mayor incidencia, todavía se queda lejos de alcanzar los datos de asistencia a espectáculos en castellano, que suponen el 66,4% del total frente al 19,1% del valenciano.  

 Foto: KIKE TABERNER

Perspectiva de género

La encuesta contiene, además, una aproximación a los datos desde una perspectiva de género, proporcionando datos específicos sobre las prácticas culturales de mujeres y hombres, un texto que también insta a la creación de un Observatorio de Igualdad en la Cultura. Si bien la edad, el nivel educativa y la situación laboral inciden de manera relevante en las prácticas culturales, también el sexo es un factor a tener en cuenta. La encuesta refleja que actividades como escuchar música, ver la televisión o escuchar la radio no presentan diferencias significativas, mientras que sí lo hacen los géneros cinematográficos o lecturas de preferencia. “El mundo de la oferta es predominantemente masculino”, añadía Ariño. 

De igual forma, la encuesta ratifica que las mujeres son más participativas en la vida cultural valenciana: son las que leen más, van más al teatro y a la ópera y visitan más los museos. Sobre los índices de lectura, el 77% de la población ha leído al menos un libro durante el último año y las mujeres leen más que los hombres: un 82% frente al 72,5%. Con respecto al teatro, del 29,4% que asiste el 33,8% son mujeres frente al 24,7% de hombres. El 9% acude a espectáculos de danza: 12,2% son mujeres y 5,3% hombres; el 5,2% asiste a la ópera: 7% mujeres y 3,3% son hombres y el 7,4% va a festivales literarios: 10,3% mujeres y 3,3% hombres.

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