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València aprueba la ZAS definitiva del Carmen pese a la oposición de la hostelería

21/12/2018 - 

VALÈNCIA. Varias estridencias durante el pleno de València de este jueves. Era el acoplamiento del micrófono con los altavoces del hemiciclo, que cristalizaba el etéreo pero notorio ambiente de choque instalado en cada palabra. Vecinos, hosteleros, concejales. Todos debatieron en público sus discrepancias antes de que el equipo de gobierno municipal acabara dando luz verde a las medidas definitivas de la ZAS del Carmen, con el voto en contra de Ciudadanos y las abstenciones del PP y la concejala no adscrita María Dolores Jiménez.

Los hosteleros habían pedido la retirada de este punto en el orden del día de la sesión y postergarlo para negociar más. Pero de nada sirvió la carta que le remitieron al alcalde de la ciudad, Joan Ribó, para tal efecto. Ya lo avanzaban fuentes de la concejalía de Medio Ambiente, dirigida por Pilar Soriano, el miércoles: se llevaría a pleno sí o sí. No solo se llevó, sino que se aprobó la ZAS que recorta el horario de apertura de las terrazas media hora hasta las 00.30 en invierno y la 1.00 en verano, entre otras medidas. 

Ahora bien, salió adelante no sin antes atender a las posturas del vecindario y la hostelería, agrupados en asociaciones con intereses aparentemente contrapuestos cuando se habla de ruido. El primero en intervenir, el portavoz de la plataforma Amics del Carme, Lluís Mira, dejó bien clara su postura: "se puede estar tranquilo tras la aprobación de la declaración de ZAS". El objetivo, a juicio de Mira, es "recuperar el carácter vecinal y de barrio". Era necesario, decía el portavoz vecinal, para garantizar "el derecho a la intimidad y a la movilidad por las calles".

La concejala Pilar Soriano. Foto: KIKE TABERNER

'Nocivo' fue el calificativo que empleó para hablar del "fenómeno" de las terrazas, pero aludió a otros grandes problemas del casco histórico: el crecimiento de los apartamentos turísticos y la pérdida de los comercios tradicionales y de proximidad. Se desviaba Mira en clara alusión al Plan Especial que se está elaborando para Ciutat Vella y que contempla medidas para estos menesteres. También en dicho planeamiento, tal y como publicó este diario, quiere Amics del Carme que se actúe el consistorio contra las terrazas. Estridencia en el paso del micrófono.

El guante lo recogía Antonio Cassola, representante de la Federación de Asociaciones de Vecinos de València, para expresar su "satisfacción" de estas medidas "justas" contra la contaminación acústica. "No estamos en contra del ocio, sí de los abusos", explicaba Cassola, quien más tarde lamentaría la salida de vecinos y vecinas del barrio por el ruido. En ese sentido, la ZAS es "la única barrera y una herramienta eficaz" para la Federación.

Estridencia del micrófono para dar paso al representante de la Federación Empresarial de Hostelería de València, David Izquierdo, que rechazó la reducción de los horarios de apertura de las terrazas porque "en su día ayudaron a cambiar la fisonomía del barrio que estaba degradado" y recordó que esta será "una de las mayores ZAS de toda España", con una extensión de casi 370.000 metros cuadrados.

Insistió en el interés del sector para solucionar los problemas de ruido de el barrio y para cumplir con las medidas cautelares que se aplicaban desde 2010. Sin embargo, acusó al Ayuntamiento de no haberlas aplicado. Y por otro lado, subrayó que los niveles acústicos en la zona están mejorando notablemente por lo que, a su juicio, existen muchas otras medidas y algunas de ellas "innovadoras" -como la del alcalde de noche- a aplicar antes que la ZAS definitiva.

La más afectada emocionalmente, en representación de la asociación de Empresarios de Ciutat Vella y del barrio de El Carmen 'Albarca', Gema Piqué intervino con tono tembloroso y nervioso para pedir que se paralizase lo que considera una "barbaridad" o que, en su defecto, dimitiese la concejala Soriano dimitiese. Según Piqué, lo que necesita el barrio es "voluntad política e inversión real para paliar el ruido". Un ruido que, insistió, se ha reducido gracias a la pacificación del tráfico, la limitación horaria de ciertas actividades y "al trabajo de los pequeños locales de hostelería".

Intervención de Piqué durante el pleno municipal, con Mira, Cassola e Izquierdo -por orden- en el palco. Foto: VP

"Hemos pedido la aplicación de otras medidas como, por ejemplo, el incremento de policía en la calle y el fomento de políticas educativas para concienciar la juventud y no un castigo como el que supone la reducción de media hora de la actividad a las terrazas, que generará la eliminación de 150 puestos de trabajo", apuntó. Nuevo chirrido del micrófono.

Cs presenta una enmienda para aplazar la medida

Por su parte, el concejal de Cs José María Bravo manifestó que "existen carencias técnicas importantes que aportarían mayor información a la hora de tomar medidas, puesto que estas afectan al conjunto patrimonial más importante de la ciudad". En esta línea, había presentado una enmienda, que fue finalmente rechazada, para aplazar la decisión de declarar la ZAS hasta que se conozcan más datos.

Mientras tanto propuso aplicar medidas como, por ejemplo, la introducción de la figura del mediador nocturno, "que podría colaborar con la Policía Local y recordar la ciudadanía que hay una ordenanza que no permite elevar el tono de voz".

La concejala del grupo municipal del PP Lourdes Bernal aseguró que en el mandato anterior "se hicieron muchas acciones para mejorar la convivencia en Russafa, Juan Llorens, Cedro y el Carmen" y destacó lo complejo que resulta conciliar intereses contrapuestos. "Habría que intentar impulsar nuevas medidas aplicadas a los nuevos problemas como los apartamentos turísticos y, por supuesto, aplicar las cautelares que los técnicos han reconocido como eficientes", explicó.

"Acuerdo histórico"

Pilar Soriano aseveró que el actual gobierno local "ha afrontado los problemas pendientes de solucionar durante muchos años con diálogo y voluntad de consenso hasta llegar a un acuerdo histórico para el barrio -del Carmen- que pondrá fin a la contaminación acústica que han sufrido los residentes de esta zona de València durante muchos años".

"No habrá nuevas zonas de mesas y sillas que ocupan espacios de peatones y aceras, puesto que se estima que el nivel actual es ya el máximo que puede absorber el barrio; se impulsa un censo de viviendas turísticas para actuar contra los que no cumplan la normativa y no se autorizarán las charangas. Hemos trabajado para asegurar media hora más de descanso por la ciudadanía" que vive en este entorno, subrayó la edil de Medio Ambiente.

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