MADRID. Endesa ha iniciado el año 2026 con un sólido comportamiento en sus principales negocios y magnitudes financieras clave. La compañía eléctrica ha obtenido un beneficio bruto de explotación (ebitda) de 1.632 millones en el primer trimestre del año, un 14% más, gracias primero a la gestión eficiente y disciplinada de la red bajo el nuevo marco retributivo y, segundo, a la resiliencia de los negocios liberalizados de generación y comercialización en un entorno de incertidumbre geopolítica y volatilidad en los mercados. Fruto de ello, el beneficio ordinario neto ha alcanzado los 725 millones, un 24% más que en el mismo periodo de 2025.
El nuevo consejero delegado, Gianni Armani, aseguró en su primera presentación de resultados ante los analistas que el potente desempeño operacional y financiero proporciona la visibilidad necesaria para confirmar los objetivos de Endesa para el conjunto del año. Estos, presentados en febrero pasado, pasan por obtener un ebitda de entre 5.800 y 6.100 millones y un resultado ordinario neto de entre 2.300 y 2.400 millones.
El primer directivo repasó la evolución de la generación, que crece un 8% entre enero y marzo hasta 14,2 TWh, gracias a la mayor aportación de las renovables (notablemente de la hidráulica, con los embalses en cotas récord); un volumen de ventas liberalizadas (18 TWh en total) ligeramente descendente en el segmento de B2B y estable en B2C; y un crecimiento del 3% en la base de clientes del mercado libre, hasta 6,4 millones, tras la integración efectiva de los algo más de 300.000 clientes eléctricos de Energía Colectiva (como parte de la alianza alcanzada en 2025 y operativa desde enero de 2026 con MasOrange).
España se ha mantenido además, dentro de Europa, como uno de los países con precios eléctricos mayoristas más competitivos, pese a la volatilidad y el nivel históricamente alto de los costes de servicios auxiliares durante este trimestre. Así, el promedio del precio del pool ha sido de 44 euros/MWh, un 48% menos que en el primer trimestre de 2025, a los que hay que sumar 24 euros procedentes del coste de esos servicios. Este nivel de precios en el pool subraya la exposición limitada de España a los precios del gas gracias a sus fuentes renovables y a la ventaja de contar con una flota nuclear fiable.
Desde el lado de la demanda, en el ámbito peninsular el consumo ajustado crece un 1,1% en general y un 1,7% en las áreas de distribución de Endesa, gracias a los segmentos residencial y servicios y pese a la caída en el sector industrial principalmente debida a las incertidumbres geopolíticas. La saturación de la red afecta a la conexión de nueva demanda, lo que evidencia que es crítico fomentar nuevas inversiones en red que resuelva los cuellos de botella.
Desempeño financiero y mensajes de cierre
Junto a las principales magnitudes ya comentadas, Endesa cerró el trimestre con una evolución plana del margen liberalizado eléctrico, en los 54€/MWh, logrando neutralizar el impacto del aumento de los costes de los servicios auxiliares, mientras que el margen del gas, en línea con lo esperado, cae un 8% hasta los 10 euros/MWh, normalizándose tras la excepcional evolución de 2025.
Por su parte, la sólida generación de caja de 1.000 millones permitió que el alza de la deuda neta respecto al cierre de 2025 se quedara en el 5%, hasta 10.600 millones, tras asumir las inversiones, el pago de dividendos y la continuación del programa de recompra de acciones. El coste medio de la deuda se redujo además al 3,1%, dos décimas menos que a final del año anterior.
En el cierre de la presentación a analistas, se puso el foco en tres cuestiones que deben ser gestionadas para encauzar los desafíos que el sector tiene por delante. Primero, que el actual contexto global refuerza el mensaje claro de acelerar la electrificación y el despliegue de energías renovables, dentro de una matriz energética descarbonizada, porque ésta es la forma más eficaz de proteger a los consumidores y las economías de las crisis geopolíticas. La electrificación no sólo es fundamental para la transición energética, sino también para la asequibilidad, la resiliencia y la seguridad del suministro a largo plazo.
En segundo lugar, se destacó la necesidad de acelerar la inversión en redes eléctricas para dar cabida al crecimiento estructural de la demanda y garantizar la fiabilidad del sistema. Las redes son la columna vertebral de la transición, ya que permiten la integración de energías renovables y fortalecen la seguridad general del sistema.
Y, por último, se aseguró que para que esto sea posible, el apoyo regulatorio es esencial, en particular, la aprobación del aumento del límite de inversión es crucial para desbloquear el gasto de capital necesario en las redes de distribución.