VALÈNCIA. El Ayuntamiento de Aldaia ha levantado la suspensión que mantenía paralizada la tramitación de nuevas viviendas de uso turístico en el municipio. Así consta en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV), donde se ha publicado este lunes el anuncio que deja sin efecto la moratoria aprobada por el pleno del pasado 25 de febrero y que permite, de nuevo, conceder licencias, declaraciones responsables, comunicaciones de actividad y los correspondientes informes urbanísticos.
La decisión de levantar este veto a las viviendas turísticas no supone una marcha atrás en el control de este tipo de alojamientos, ya que representa el cierre de una etapa de estudio previa. El pleno municipal, en su sesión del 16 de diciembre, concluyó que no era necesario modificar el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Aldaia, sino concretar cómo debía aplicarse la normativa para frenar la expansión de los pisos turísticos en este municipio del área metropolitana de València y evitar conflictos con el uso residencial de las viviendas.
La suspensión se aprobó hace casi un año con ese objetivo: ganar tiempo para analizar el impacto del alquiler turístico en Aldaia y estudiar una posible reforma de la ordenación urbana. Durante ese periodo, los servicios técnicos municipales revisaron el PGOU y determinaron que ya contenía herramientas suficientes para revertir esta tendencia, siempre que se interpretara de forma más restrictiva.
Dicho criterio se plasmó en una instrucción técnica, elaborada por los servicios municipales y que aprobó la Alcaldía a principios de diciembre. Más tarde, el pleno dio su visto bueno y, tras su publicación en el DOGV de este lunes, la instrucción entra en vigor y determina el marco a partir del cual se tramitarán las nuevas solicitudes para llevar a cabo una actividad de este tipo en el municipio.
"Frenar una tendencia que se extiende por el área metropolitana"
Esta medida se debatió en un pleno con posturas diferenciadas. La concejala no adscrita, Paula García, votó en contra y justificó su rechazo al punto con un discurso muy crítico hacia estos alojamientos, a los que calificó como "el nuevo cáncer de la vivienda" en València y su área metropolitana. A su juicio, los pisos turísticos agravan los problemas de acceso a la vivienda y desplazan a los residentes de la zona donde se implantan.
El grupo municipal de Compromís también votó en contra. Su portavoz, Lluís Albert, defendió que la desaparición de la vivienda permanente puede derivar en "especulación inmobiliaria, gentrificación y precarización del mercado laboral". En ese sentido, Albert sostuvo que permitir de nuevo la tramitación de pisos turísticos no encaja con el modelo de municipio sostenible que propone su formación. Más aún, el portavoz de Compromís cree que la nueva regulación supone "un retroceso" respecto a la suspensión y no ofrece garantías suficientes para proteger la vivienda habitual.
En la misma línea se posicionó Vox. La portavoz, Mª Carmen Jiménez, argumentó que Aldaia necesita más vivienda para sus vecinos y familias y que autorizar este tipo de usos puede trasladar al municipio los problemas que ya se viven en la ciudad de València. Sin embargo, el Partido Popular (PP) optó por la abstención. De hecho, su portavoz, Jesús Molins, reconoció que antes de la suspensión existía una falta de regulación clara y que su grupo llevaba tiempo reclamando seguridad jurídica.
No obstante, Molins planteó sus dudas sobre la situación de las viviendas turísticas ya existentes, una cuestión que el gobierno local aclaró señalando que la normativa no tiene efectos retroactivos. Desde el PSPV, que gobierna el municipio, defendió el levantamiento de la suspensión y votó a favor. La concejala de Urbanismo, Mónica Trujillo, explicó que la legislación autonómica y la jurisprudencia impiden prohibir de forma general las viviendas turísticas, pero sí permiten regularlas de manera estricta. Según señaló Trujillo, "el objetivo es frenar una tendencia que se extiende por el área metropolitana y evitar que se reproduzcan problemas de convivencia".
¿Qué implica la nueva regulación?
Tal y como avanzó Valencia Plaza, la nueva regulación en Aldaia considera las viviendas turísticas como una actividad económica de hospedaje, equiparable al uso hotelero. Esta interpretación implica que deben cumplir las mismas reglas urbanísticas que los establecimientos terciarios y someterse a requisitos más exigentes.
En la práctica, el Ayuntamiento limita de forma clara dónde pueden autorizarse. En suelo urbano, solo se permitirán en edificios completos dentro del núcleo histórico o en la totalidad del edificio —o de las plantas superiores— en las zonas de ensanche. Quedan excluidos los pisos individuales en fincas residenciales que compartan elementos comunes con vecinos, incluso aunque dispongan de acceso independiente.
El consistorio justifica estas limitaciones por razones de convivencia y seguridad, al considerar que la rotación constante de huéspedes y los servicios asociados encajan mejor en edificios destinados íntegramente a ese uso que en comunidades residenciales tradicionales.
A estas condiciones se suman otros requisitos: las viviendas turísticas necesitan un informe municipal de compatibilidad urbanística, estar inscritas en el Registro de Turismo de la Generalitat, cumplir con la normativa autonómica y una autorización expresa de la comunidad de propietarios. Un conjunto de filtros que reduce de forma significativa el margen para nuevas viviendas turísticas en Aldaia.