El alcantarillado de la 'zona cero' de la Dana pasa el examen de las lluvias, pero no sin sobresaltos

Comarca y empresa

Los municipios han reforzado la limpieza y el mantenimiento de los imbornales y alcantarillas tras la riada, pero la reconstrucción integral de las redes de saneamiento, más costosa y compleja, sigue pendiente

  • Túnel inundado de Parc Central, en Torrent, por las lluvias de este miércoles.
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VALÈNCIA. El examen más complicado del segundo otoño post-Dana ha llegado apenas unas semanas después de terminarse el verano. La intensa tormenta que este miércoles descargó sobre València y su área metropolitana volvió a poner a prueba el alcantarillado de los municipios más afectados por la riada del 29 de octubre de 2024. Y el resultado permite extraer una conclusión: las redes han respondido de forma correcta, pero la enorme cantidad de agua caída en muy poco tiempo las llevó al límite. 

En Torrent se rozaron los 100 litros por metro cuadrado en menos de una hora, con alrededor de 74 en apenas media hora. En Paiporta, Aldaia, Alfafar o Catarroja también se registraron acumulaciones importantes. El problema no fue tanto la incapacidad permanente de las redes para evacuar el agua como la velocidad a la que tuvieron que hacerlo. Durante los momentos de mayor intensidad, algunos colectores se sobrecargaron, el agua se acumuló en las calles y llegó a entrar en bajos, viviendas y garajes. 

Cuando la lluvia perdió fuerza, las redes recuperaron progresivamente su capacidad de evacuación. Es una diferencia importante respecto al escenario que todavía pesa sobre los municipios de la 'zona cero'. Si bien no se produjo un colapso generalizado del alcantarillado, tampoco puede darse por resuelto el problema. Las grandes obras de reconstrucción siguen pendientes en buena parte de los municipios afectados y su ejecución es necesariamente lenta, pues implica actuar sobre kilómetros de canalizaciones subterráneas y abrir calles para renovar una infraestructura que quedó dañada. 

Paiporta comprueba que la red responde

Paiporta afrontó la tormenta con los deberes hechos. El Ayuntamiento activó el Cecopal desde el martes y revisó los puntos de la red considerados más problemáticos. La vicealcaldesa, Marian Val, explica a Valencia Plaza que el volumen concentrado en tan poco tiempo llegó a generar preocupación al principio. "El problema que tuvimos esta noche fue que cayeron muchos litros de agua en muy poco tiempo. Al principio daba la sensación de que esto no iba a ir bien, de que todo iba a quedar colapsado otra vez", señala Val. 

Sin embargo, la evolución posterior permitió comprobar que el problema estaba en la intensidad puntual de la precipitación y no en un fallo generalizado de la red. Val recuerda que, incluso sin el antecedente de la Dana, una lluvia de esa intensidad habría puesto a prueba cualquier sistema de drenaje: "Aunque no hubiera pasado la Dana del 2024, hasta que no baja la intensidad de la tormenta, no permite que el alcantarillado empiece a sacar el agua". En algunos puntos, el agua llegó a los bajos y se acumuló hasta el borde de las aceras, pero desapareció cuando remitió la lluvia.

"En algunos barrios, que ya pasaba lo mismo antes de la Dana, se acumula agua y en algunos bajos entra, pero después, a la media hora, está todo bien evacuado", añade. No obstante, la vicealcaldesa subraya que el sistema todavía no está reconstruido. "No tenemos el alcantarillado al cien por cien", reconoce. La limpieza de imbornales y sumideros, que ya estaba programada antes de la Dana, se ha mantenido y reforzado, y el Ayuntamiento activó con antelación el protocolo de prevención.

  • Estado del barranco del Poyo a su paso por Paiporta, tras las lluvias de este miércoles.- Foto: AYUNTAMIENTO DE PAIPORTA

Para Val, esa preparación es una de las principales lecciones aprendidas: "A nivel local nos hemos puesto las pilas. Afortunadamente, sí que hemos aprendido en todo este camino". El siguiente paso será la reconstrucción integral. Paiporta tiene previstas obras por unos 52 millones de euros para actuar sobre alrededor de 22 kilómetros de red, unos trabajos que se han dividido en tres zonas y cuyo inicio está previsto para este otoño si no se producen cambios en la tramitación.

Torrent, al límite

Torrent vivió uno de los episodios más intensos, con más de 95 litros por metro cuadrado y unos 74 en apenas media hora. La capital de l'Horta Sud mantuvo activo durante toda la noche su dispositivo preventivo, con Policía Local, Protección Civil y servicios municipales vigilando barrancos, pasos inundables y otros puntos sensibles.

La intensidad de la lluvia superó puntualmente la capacidad de absorción de la red. El concejal de Medio Ambiente, José Gozalvo, atribuye a esa concentración de agua los principales problemas registrados durante la noche: "Esta situación fue la que realmente causó los problemas en la ciudad, ya que las redes no pudieron absorber esa intensidad y eso provocó las calles anegadas de agua y, en muchos puntos, inundaciones puntuales en algunos bajos".

La respuesta municipal se centró en cerrar pasos inundables, señalizar las zonas de riesgo y atender los incidentes que fueron apareciendo. Hubo vehículos atrapados, entradas de agua en viviendas y garajes y varias intervenciones de los servicios de emergencia, además del cierre temporal de algunos túneles mientras se bombeaba el agua.

  • Torrent, tras las lluvias de este miércoles.- Foto: VP

Torrent había reforzado previamente la limpieza de la red y de los imbornales, especialmente en los puntos más sensibles. Pero, aunque el mantenimiento puede maximizar la capacidad de evacuación, no puede evitar que una precipitación intensa supere durante unos minutos la capacidad de los colectores.

Por su parte, la alcaldesa de Torrent, Amparo Folgado, incidió sobre el estado de los barrancos. El Ayuntamiento había activado el dispositivo preventivo, suspendido actividades y cerrado parques y jardines ante la previsión de lluvias intensas. Pero Folgado reclama también actuaciones sobre el barranco de l'Horteta, que considera "el gran olvidado de las actuaciones" posteriores a la Dana.

A su juicio, el episodio volvió a demostrar la necesidad de intervenir en este cauce: "Hemos visto perfectamente cómo esta tarde el barranco de l'Horteta llevaba mayor caudal que el del Poyo". La alcaldesa reclama la limpieza del cauce y la retirada de cañas, una actuación que, según señala, lleva tiempo solicitándose.

En Picanya, la red también sufrió durante el pico de la tormenta. El municipio registró 74,8 litros por metro cuadrado y, en algunos puntos, el alcantarillado no pudo evacuar con suficiente rapidez el volumen recibido. Algunos imbornales dejaron de tragar agua y se produjeron inundaciones en calles y garajes. La situación, al igual que en otros municipios de la zona, estuvo vinculada a la concentración de la precipitación en un periodo muy corto.

Alfafar, Catarroja y Benetússer soportan la sobrecarga

En Alfafar, el episodio dejó acumulaciones puntuales en algunas calles y patios, pero el comportamiento de la red fue similar al registrado en otros municipios: los colectores alcanzaron momentos de sobrecarga durante el pico de la tormenta y recuperaron su capacidad a medida que disminuyó la intensidad.

El concejal de Urbanismo, Arcadio del Real, explica que el volumen de agua recibido y la propia posición de Alfafar dentro de la red de drenaje provocaron esa situación. "Durante el episodio de lluvias, el sistema de saneamiento de Alfafar registró momentos puntuales de sobrecarga en los colectores, debido al elevado volumen de agua recibido y a la posición del municipio dentro de la red de drenaje", señala.

La limpieza previa de los imbornales permitió, según el Ayuntamiento, que estos puntos de evacuación funcionaran correctamente. Tras el episodio, el consistorio puso en marcha una nueva revisión completa para retirar hojas, restos y otros elementos que pudieran reducir la capacidad de desagüe.

Una situación similar vivieron los municipios vecinos de Catarroja y Benetússer. Por ejemplo, las zonas bajas de Catarroja volvieron a concentrar el agua y se produjeron entradas en algunos bajos y garajes. Los bomberos tuvieron que intervenir para desatascar puntos de la red y varios túneles permanecieron cerrados mientras se evacuaba el agua.

La alcaldesa de Catarroja, Lorena Silvent, explica que llegaron a acumularse más de 40 litros por metro cuadrado en una hora y que en las zonas más sensibles el agua llegó a superar la altura de las aceras. Sin embargo, también en este caso la situación comenzó a normalizarse cuando pasó el pico de intensidad: "Después de esa primera media hora empezó a evacuar correctamente". 

Durante la madrugada se mantuvieron las inspecciones y, ya este jueves, los trabajos se centraron en la limpieza de calles, parques y equipamientos afectados. Benetússer también registró acumulaciones importantes en algunas calles, con puntos donde el agua llegó a superar la altura de las ruedas de los vehículos. En el entorno de la estación, el problema se concentra especialmente durante los episodios de lluvia intensa, debido a la configuración del espacio junto a las vías del tren.

Obras pendientes

Con todo, la tormenta ha vuelto a dejar claro que, casi dos años después de la Dana, la reconstrucción del alcantarillado sigue pendiente en buena parte de la zona afectada. El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, visitó este jueves varias localidades de la 'zona cero' y el área metropolitana de València para reunirse con los alcaldes y representantes municipales, donde señaló que estas infraestructuras mantienen "serios problemas" que "dificultan la correcta evacuación de las aguas pluviales".

El Ministerio para la Transición Ecológica aprobó 437,86 millones de euros en ayudas directas para reconstruir las infraestructuras del ciclo integral del agua dañadas por la riada. Mérida sitúa, sin embargo, en el 11 % la ejecución de estos fondos y reclamó cambios en la legislación estatal para agilizar las obras de emergencia. La Dana dañó unos 890 kilómetros de conducciones de saneamiento, además de colectores y estaciones de bombeo, por lo que las actuaciones pendientes requieren intervenciones de gran alcance.

Mientras avanzan estas obras, los ayuntamientos han reforzado la limpieza de imbornales, la retirada de sedimentos y los protocolos de actuación ante episodios de lluvias intensas. La tormenta del miércoles ha puesto a prueba estas medidas y ha mostrado que mejoran la capacidad de respuesta, aunque no sustituyen la reconstrucción de las redes que todavía siguen dañadas.

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