VALÈNCIA. Dos meses después de las dimisiones de Ester Císcar y Rafael Jaijo, el Partido Popular de Favara no ha logrado recomponer plenamente su grupo municipal y afronta una situación de máxima debilidad en el ayuntamiento. En este sentido, el pleno ordinario que se celebró durante la tarde de este pasado martes formalizó la entrada de Emilia Cebolla Martínez, pero el segundo escaño vacante seguirá sin cubrirse, lo que dejará al equipo de gobierno encabezado por Pilar Sala con solo tres de los once concejales que integran la corporación.
El dato no es menor. El PP ya gobernaba en minoría desde que accedió a la alcaldía tras la crisis interna de Compromís que marcó el inicio de esta legislatura. Con cuatro ediles, los populares dependían de una aritmética adversa en un pleno donde la oposición suma siete representantes —tres del PSPV-PSOE, dos de Compromís y dos no adscritos—. Con los tres únicos concejales que ahora tiene el PP, el margen se le estrecha todavía más.
En este contexto, la gobernabilidad queda condicionada a un escenario de bloqueo casi permanente por una oposición en bloque del resto de partidos.

- Concejales del PP de Favara. -
- Foto: VP
La incapacidad para completar el grupo municipal añade un elemento de incertidumbre adicional. Más allá de la formalización de la nueva edil, el hecho de que uno de los escaños permanezca vacante proyecta la imagen de un gobierno con dificultades para consolidar su estructura en un momento en el que la estabilidad política del municipio sigue siendo frágil.
La doble renuncia abrió en diciembre un escenario de incertidumbre sobre la estabilidad del gobierno municipal y la continuidad de la actual hoja de ruta política. Mientras tanto, el PSPV ya manifestó el pasado mes de mayo su disposición a promover una moción de censura al considerar "inoperante" el gobierno en minoría del PP, aunque para ello necesitaría sumar al menos seis concejales, un respaldo que, por el momento, no está garantizado.