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"Flechazo" rural: dos familias se instalan en Zarra con el impulso de un proyecto contra la despoblación

El Ayuntamiento oferta inmuebles en régimen de alquiler por 400 euros, que ya se encuentran habitados

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VALÈNCIA (EP). Dos nuevas familias han llegado a la pequeña población valenciana de Zarra tras sentir "un flechazo" por este emplazamiento y a través del Proyecto Arraigo, con el que el Ayuntamiento apuesta por "actuar de manera decidida frente a la despoblación".

La Casa de la Cultura del municipio de menor tamaño del Valle de Ayora-Cofrentes ha acogido un acto "sencillo pero profundamente simbólico", presidido por el alcalde, Raúl Martínez, donde más de un centenar de vecinos y vecinas han dado la bienvenida a los nuevos pobladores.

Durante el encuentro, el primer edil ha puesto el acento en el papel activo del Ayuntamiento como herramienta clave para facilitar el acceso a la vivienda y acompañar a los propietarios: "La política de vivienda es una de las claves para combatir la despoblación de forma eficaz".

Dentro del Proyecto Arraigo la vivienda constituye un pilar "fundamental" y el consistorio ha puesto a disposición inmuebles municipales en régimen de alquiler por 400 euros, que ya se encuentran habitados.

Raúl Martínez ha hecho un llamamiento a los vecinos y vecinas, animándolos a poner en circulación sus casas vacías "con confianza y seguridad".

Con este objetivo, el primer edil ofrece herramientas municipales de acompañamiento, como la firma de convenios con los propietarios, ayudas para la rehabilitación y adecuación de los inmuebles y la mediación entre propietarios e interesados, facilitando así el acceso a nuevas familias y garantizando precios estables y asumibles.

De este modo, el Ayuntamiento refuerza su papel institucional como "facilitador". "La despoblación no se revierte con nostalgia, sino tomando decisiones. Activar vivienda es clave para atraer a nuevas personas, consolidar servicios y sostener el comercio local", afirma.

Repoblar sin improvisar

Raúl Martínez destaca "la seriedad, las garantías y el rigor del Proyecto Arraigo, con el que Zarra colabora desde hace años". La llegada de nuevos habitantes "no es fruto del azar, sino de un proceso exhaustivo de selección y acompañamiento, en el que se analizan antecedentes penales, situación económica, currículo laboral, rentas y otra documentación, con el objetivo de garantizar un asentamiento estable, sostenible y positivo tanto para las familias como para el municipio", defiende.

Por su parte, la técnica del proyecto, Rocío Martínez, subraya que en este programa "las familias vienen a sumar". En este equipo técnico resulta igualmente fundamental la labor de Nuria Hernández, técnica de Turismo, cuya implicación es clave para favorecer la integración, el arraigo y la dinamización del municipio.

La dos nuevas familias de Zarra, ambas de origen colombiano, comparten su experiencia desde su llegada al municipio. Catalina y Nelson se asentaron el pasado mes de diciembre junto a sus hijos Thiago (4 años), Sammy (10) y la abuela, tras "sentir un flechazo" con el pueblo.

Procedían de Manises (l'Horta Sud), donde habían residido durante un año, pero tuvieron que abandonar la vivienda al venderse el piso en el que vivían de alquiler.

Los precios del mercado inmobiliario en el área metropolitana de Valencia resultaban inviables, lo que les llevó a buscar alternativas hasta conectar con el Proyecto Arraigo. Eligieron Zarra aun sabiendo que el padre debe recorrer a diario 80 kilómetros hasta su trabajo en Cheste. Desde el primer día, la familia se ha integrado con naturalidad en la vida del municipio.

La segunda familia llegó hace apenas dos semanas. Laura y Elison, junto a sus hijos Eduardo (10), Juan José (10) y Valeria (4), llegaron a España durante la pandemia. Hace apenas veinte días visitaron Zarra por primera vez y, como ellos mismos explican, "se enamoraron".

Actualmente disponen de una vivienda digna y asequible y se encuentran en búsqueda activa de empleo, destacando la cercanía de la gente, los servicios y la tranquilidad como razones para quedarse.

Estas incorporaciones se suman a otros hitos recientes que reflejan el impacto real de la repoblación. El pasado verano nacieron en Zarra dos bebés con apenas dos días de diferencia --Dafne Livier y Damián--, hijos de otras dos familias repobladoras, un acontecimiento vivido como un símbolo de esperanza en un municipio de menos de 400 habitantes.

El colegio pasa de 3 a 11 niños

Uno de los indicadores más claros de este proceso es el crecimiento del CRA (Colegio Rural Agrupado), que ha pasado de 3 a 11 niños y niñas gracias a la llegada de estas unidades familiares, incluidos los hijos de una de las familias asentadas el pasado año.

Este incremento ha permitido reforzar el censo escolar y garantizar la continuidad de la escuela rural en el municipio. Mientras tanto, localidades cercanas han visto cerrar servicios esenciales y comercios históricos, como la carnicería de Jalance o la panadería de Teresa de Cofrentes.

Frente a esta realidad, Zarra mantiene actualmente el mayor número de servicios activos del Valle de Ayora-Cofrentes: farmacia, colegio rural, dos bares y un restaurante, carnicería y peluquería. Una situación directamente vinculada a su capacidad para conservar población, atraer nuevas familias y activar vivienda disponible. "No es fruto de la casualidad; es planificación y acompañamiento para seguir latiendo", concluye el alcalde.

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