La Dana frenó los planes de expansión del comercio en la zona cero: la mitad invirtió para sobrevivir

Comarca y empresa

El 59,4% de los negocios con inversiones previstas para 2026 las adelantó por la riada, mientras que la mitad de los que planeaban expandirse aplazó sus proyectos

  • Una mujer retira barro de una calle en Paiporta (Imagen de archivo).
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VALÈNCIA. Dos años después de la Dana del 29-O, los comercios y negocios de servicios de la zona cero siguen ajustando sus planes de inversión a las necesidades de la reconstrucción. La prioridad ha sido recuperar la actividad, reponer existencias y reparar los daños, incluso cuando eso ha obligado a dejar para más adelante proyectos destinados a ampliar el negocio o mejorar su competitividad. 

El resultado es una recuperación que ha exigido un importante esfuerzo inversor, pero que también ha frenado parte de las iniciativas de crecimiento que los establecimientos tenían previstas. "Se vieron obligados a acometer inversiones de superviviencia", explicó Amadeo Aznar, autor del estudio presentado por Cámara Valencia esta semana sobre la evolución de la economía urbana de los municipios afectados por las inundaciones. 

El informe advierte de que aplazar las inversiones dirigidas al crecimiento de la empresa puede situar a algunos negocios que han reabierto en la zona cero por debajo de sus competidores. Lo cierto es que la mitad de los 300 establecimientos encuestados aseguran que tenían previsto realizar alguna inversión de este tipo en 2026. De ese grupo, el 59,4% adelantó al menos una actuación como consecuencia de las inundaciones, mientras que el 38,3% aplazó alguna de las inversiones que tenían programadas.

Los porcentajes no son excluyentes: un mismo negocio pudo adelantar una compra urgente y retrasar, al mismo tiempo, una actuación menos inmediata. En ese sentido y, según detalló Aznar, la reposición de existencias, la recuperación de los locales y la necesidad de volver a prestar servicio condicionaron la toma de decisiones. Entre los negocios que contemplaban invertir en digitalización, el 65,6% adelantó esa actuación. También lo hizo el 62,9% de los que preveían reponer existencias y el 60,6% de los que tenían en sus planes comprar maquinaria o utensilios.

En estos casos, la Dana incluso aceleró inversiones  que ya estaban previstas, pero que pasaron a ser urgentes para recuperar el funcionamiento del comercio. En cambio, el efecto fue distinto en los proyectos de expansión. La mitad de los establecimientos que pensaba ampliar sus instalaciones o abrir nuevas líneas de actividad aplazó esas inversiones.

  • Una mujer pasea por una calle comercial anegada de barro (Imagen de archivo). - Foto: ROBER SOLSONA/EP

También pospusieron actuaciones el 41,2% de los negocios que preveían destinar recursos a formación y el 37,1% de los que planeaban contratar personal. Por tanto, la reconstrucción no solo ha obligado a gastar antes de lo previsto, sino también ha desplazado recursos y decisiones que debían contribuir al crecimiento futuro de los negocios.

Las pequeñas empresas pierden margen con los proveedores

El impacto de las inundaciones también se ha trasladado a la cadena de aprovisionamiento. Aunque el 82,9% de los establecimientos ha mantenido a sus proveedores habituales, cerca de uno de cada cinco ha tenido que cambiar al menos alguno. El cierre de empresas suministradoras o la interrupción temporal de su actividad obligó a buscar alternativas, con consecuencias negativas para los negocios de menor tamaño.

Según el informe, entre los establecimientos que cambiaron de proveedor, aproximadamente un tercio señaló "un empeoramiento de los precios y de los costes de transporte". La disponibilidad de los productos también se resintió en una parte de los negocios, mientras que las condiciones de pago dejaron de ser tan favorables para algunos de ellos. El impacto fue más acusado en las empresas de entre uno y cinco trabajadores, que disponen de menos capacidad para negociar precios y condiciones que los establecimientos de mayor tamaño.

Además, la búsqueda de alternativas se concentró en el entorno próximo. Seis de cada diez negocios que cambiaron de suministrador recurrieron a empresas de municipios cercanos y tres de cada diez encontraron nuevos proveedores en su propia localidad. Solo una proporción reducida acudió a empresas del resto de España. Esta proximidad permitió mantener parte de las relaciones comerciales dentro de las propias comarcas afectadas, aunque no evitó que algunos establecimientos afrontaran costes más elevados.

El estudio, elaborado a partir del seguimiento de la evolución económica durante 2025 y 2026, combina indicadores de actividad y empleo con una encuesta telefónica a 300 establecimientos de 17 municipios, una dinámica de grupo con diez agentes de desarrollo local y la observación directa de los cascos urbanos.

El análisis se centra en el comercio minorista y los servicios —como peluquerías, talleres o agencias de seguros—, no en las áreas industriales y logísticas. El presidente de Cámara Valencia, José Vicente Morata, destacó el esfuerzo realizado por empresas, familias y trabajadores para recuperar la actividad y señaló la importancia de mantener el ritmo de las inversiones en infraestructuras. 

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