Comarca y empresa

La huelga indefinida de los docentes se afianza en los municipios entre marchas, carteles y encierros

Profesores de distintos institutos de la provincia explican el impacto de los tres primeros días del paro indefinido en sus centros y las razones de la protesta

  • Docentes de Paiporta se movilizaron este martes frente al ayuntamiento.
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VALÈNCIA. La huelga indefinida del profesorado valenciano ha superado ya su tercera jornada y, aunque la fotografía de este miércoles dista de la exhibida el lunes en las grandes ciudades, la protesta continúa muy presente en decenas de municipios de la provincia. Lo cierto es que el inicio del paro dejó imágenes difíciles de ignorar: más de 40.000 personas se movilizaron en València, Alicante, Castelló y Elche; miles de docentes secundaron la primera huelga indefinida en décadas y la Conselleria de Educación cerró aquella jornada sin concretar nuevas alternativas para desbloquear el conflicto.

Dos días después, la protesta en los municipios se ha instalado en plazas, mercados, ayuntamientos y puertas de institutos, donde el profesorado trata de mantener la presión y, al mismo tiempo, explicar a las familias y vecinos las razones de una movilización que consideran "inevitable". En localidades como Paiporta, Quart de Poblet o Catarroja, los docentes han organizado concentraciones frente a sus respectivos consistorios, marchas por el núcleo urbano, asambleas informativas y acciones simbólicas como la pegada de carteles reivindicativos en los centros. 

El objetivo es doble: visibilizar el conflicto más allá del ámbito escolar y combatir la percepción, muy extendida entre parte de la ciudadanía, de que la protesta responde solo a un incremento salarial. Una idea que molesta especialmente a los profesores consultados por Valencia Plaza, quienes insisten en que la subida de su sueldo es solo la 'punta del iceberg' de un malestar mucho más profundo y acumulado durante años. 

Precisamente, ese desgaste cristalizó tras la última mesa de negociación con la Conselleria de Educación, que puso sobre la mesa una subida progresiva de 75 euros brutos mensuales hasta 2029, junto a medidas generales sobre infraestructuras y adecuación climática de los centros. Los sindicatos STEPV, CCOO, UGT, CSIF y ANPE consideraron la propuesta insuficiente y mantuvieron la convocatoria de la huelga indefinida.

Entre sus exigencias figuran la recuperación progresiva del poder adquisitivo perdido desde 2010; la revisión salarial ligada al IPC; la recuperación de paga extra; la reducción de ratios; la creación de nuevas plazas; el refuerzo de personal de inclusión; la reducción de burocracia y la mejora de infraestructuras. También reclaman acelerar actuaciones pendientes dentro del Plan Edificant y la reconstrucción de los centros afectados por la Dana del 29 de octubre de 2024, una cuestión sensible en varios municipios de la zona afectada.

Huelga indefinida en la zona Dana

En Paiporta, esa última exigencia centra buena parte del discurso de los docentes. Fran, profesor de Física en el IES La Sènia, explica que en su centro el seguimiento de la huelga se sitúa en el 56%, sobre todo entre el profesorado de Secundaria y Bachillerato. El lunes participaron en la gran manifestación de València y, al día siguiente, los distintos centros educativos del municipio organizaron acciones conjuntas que incluyeron una concentración en la Plaza Mayor, una marcha por el pueblo y la posterior pegada de carteles en las puertas de colegios e institutos.

La jornada del martes concluyó con una reunión informativa dirigida a las familias, en la que el profesorado explicó las razones de una huelga que, además del desgaste emocional, implica para muchos docentes dejar de percibir alrededor de 150 euros por cada jornada de paro. "Se piensa que esto va solo de dinero y no es verdad. La inmensa mayoría de las reivindicaciones benefician directamente al alumnado", resume este profesor. 

  • Un cartel reivindica la huelga educativa indefinida en un instituto de l'Horta Sud.- Foto: VP

Cabe recordar que Paiporta continúa marcada por las consecuencias de la Dana y por el ritmo de reconstrucción de las infraestructuras públicas. En ese sentido, Fran recuerda que el IES La Sènia acumula años de retraso en su rehabilitación y que ni siquiera la emergencia derivada de la riada ha acelerado los plazos de las obras. El profesor explica que el centro arrastra problemas estructurales visibles, desde goteras hasta el deterioro de los falsos techos.

"El otro día a un compañero se le cayó un trozo de techo mientras daba clase", relata. A ello se suman las elevadas ratios, aulas cercanas a 30 alumnos y falta de recursos para atender de forma adecuada a estudiantes con necesidades especiales. "He llegado a tener ataques de ansiedad en clase", admite Fran, aludiendo a episodios de tensión derivados de la sobrecarga y de la insuficiencia de personal especializado. 

"Sentimos que no nos han dejado otra salida"

Patricia, docente del IES Berenguer Dalmau de Catarroja, verbaliza una sensación similar, aunque su situación añade un elemento de especial tensión. Imparte clase en segundo de Bachillerato y, pese a secundar la huelga, está obligada a acudir al centro por los servicios mínimos fijados por la Conselleria para garantizar los procesos de evaluación previos a la PAU. Los sindicatos consideran abusiva esta decisión y denuncian que obliga de facto a trabajar a todo el profesorado implicado en evaluación final, corrección, firma de actas y documentación necesaria para el acceso a la universidad.

  • Docentes de Catarroja se movilizan frente al ayuntamiento. - Foto: VP

"No nos dejan hacer huelga", lamenta Patricia, que considera vulnerado el derecho de los docentes de este curso. Además, su instituto sigue condicionado por las secuelas de la Dana. La profesora denuncia que un año y medio después continúan sin soluciones estructurales en materia de infraestructuras. Ese malestar se ha traducido en una movilización constante: la semana pasada organizaron un encierro en el centro y el martes repitieron acciones reivindicativas como la pegada de carteles.

Asimismo, se concentraron tanto en el ayuntamiento como en el mercado municipal. Según Patricia, el apoyo que reciben de las familias y el propio alumnado ha sido "estimulante" durante estos días. De hecho, el centro retrasó procesos evaluativos con el aval del Consejo Escolar para facilitar la participación de los docentes en las protestas. "Ha sido muy gratificante sentir ese apoyo", asegura. 

  • Docentes pegan carteles por la huelga indefinida en Catarroja. - Foto: VP

En su caso, la huelga tiene además una dimensión personal evidente. Patricia explica que su salario es el único ingreso fijo del hogar, por lo que cada jornada de paro obliga a hacer cálculos y reajustar la economía familiar. Habla de renunciar a vacaciones, recortar gastos e incluso valorar la posibilidad de pedir ayuda puntual a familiares si el conflicto se alarga. Aun así, insiste en que la decisión está meditada: "No lo hacemos por gusto. Sentimos que no nos han dejado otra salida".

Concentraciones y marchas junto a otros municipios 

Desde un instituto de Quart de Poblet, un docente de Secundaria consultado por este diario calcula que entre el 85% y el 90% del profesorado secundó la huelga, una cifra que atribuye al alto grado de consenso interno respecto a la necesidad de mantener la presión sobre la Conselleria. Durante la jornada del martes participaron en una concentración frente al ayuntamiento junto a docentes de otros centros educativos del municipio, una acción en la que, según explica, percibieron el apoyo del consistorio.

Tras ello, varios profesores se desplazaron al mercado municipal para informar a vecinos y comerciantes sobre el alcance del conflicto y explicar las razones de la movilización. "Existe mucha desinformación y todo acaba reduciéndose al tema del sueldo", lamenta. Precisamente, uno de los objetivos es visibilizar que el malestar responde a una suma de factores que se han acumulado durante la última década. De cara a los próximos días, el profesorado de Quart de Poblet prevé reforzar la coordinación con docentes de municipios próximos como Mislata y otros puntos de l'Horta Sud para acudir conjuntamente a la gran manifestación convocada este viernes en València.

  • Cartel reivindica mejorar las condiciones del profesorado en un colegio de l'Horta Sud.- Foto: VP

En cambio, una profesora de Formación Profesional (FP) en un instituto de Canals aporta otra perspectiva del conflicto, más ligada al impacto que la huelga está teniendo sobre la organización interna de los centros. En su caso, cerca del 40% de la plantilla secundó el paro este martes —sin contar al profesorado de segundo de Bachillerato—, lo que obligó a reorganizar horarios, asumir más guardias y redistribuir grupos. "Hay muchos alumnos sin profesor y otros compañeros se cargan de trabajo adicional", resume.

La docente vincula parte del malestar al estado material del propio instituto, un edificio antiguo recubierto de chapas metálicas y con importantes problemas de climatización. Describe aulas especialmente calurosas cuando aumenta la temperatura y dificultades también durante los meses fríos. "Cuando pega el sol esto es un hervidero. Los alumnos están sudando continuamente y en invierno tampoco conseguimos calentarlo", explica.

La presión docente y sindical llega ahora a un momento decisivo. Este miércoles, mientras los profesores se concentraban frente a la sede autonómica de Educación y el Palau de la Generalitat, la consellera, Carmen Ortí, convocaba a los sindicatos a una nueva mesa de negociación para primera hora de este jueves. En cualquier caso, los sindicatos mantienen la gran manifestación central en València este viernes, que coincidirá con la huelga estudiantil convocada por el Sindicato de Estudiantes para sumarse a las protestas.

Tras tres días de paro, el profesorado insiste en una idea que ha tratado de trasladar desde el inicio del conflicto: la huelga nunca ha respondido exclusivamente a una reclamación salarial, sino a un malestar más amplio vinculado al deterioro de infraestructuras, el aumento de ratios, la sobrecarga burocrática y la falta de recursos en las aulas. "Estamos en un punto de no retorno", resume el profesor del IES La Sènia de Paiporta, una frase que sintetiza el clima con el que muchos docentes encaran la negociación convocada para este jueves y la posibilidad de que el conflicto se prolongue si no hay avances sustanciales.

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