Comarca y empresa

La pastelería de Aldaia que sigue cerrada cuatro meses después de la Dana: "No sabemos cuándo nos indemnizarán"

El propietario de Pastelería Selví lamenta que la "lentitud" del Consorcio de Compensación de Seguros retrasa la recuperación de su negocio

  • Interior de la Pastelería Selví, en Aldaia, tras la Dana.
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VALÈNCIA. En la Pastelería Selví, la tarde del 29 de octubre comenzó como cualquier otra: un día más de trabajo en un negocio familiar que lleva años siendo parte de la vida cotidiana de Aldaia. Sin embargo, lo que parecía una tormenta pasajera pronto se convirtió en una amenaza descontrolada. El propietario, Rafa Hoyo, y su padre estaban en el interior del local cuando la lluvia, que inicialmente parecía moderada, transformó las calles de este municipio en ríos desbordados.

"Pensamos que sería como en otras ocasiones, que al día siguiente tendríamos que achicar agua y limpiar. Pero, en pocos minutos, todo se descontroló", recuerda Hoyo, en declaraciones a Valencia Plaza. Dentro de la pastelería, las estanterías y vitrinas se movían, empujadas por la fuerza de la corriente, y las neveras de gran tamaño comenzaron a flotar. "El caos fue total. No sabíamos si quedaba algo por salvar. Solo tratábamos de reaccionar", asegura Hoyo.

Rápidamente, su objetivo pasó de proteger el negocio a resguardarse del agua, que casi alcanzó los dos metros en el interior del obrador. Un vecino, al observar la escena desde su vivienda, alertó a los residentes del bloque contiguo para que abrieran el patio trasero del edificio. "Salimos con el agua hasta el pecho, sin tiempo para mirar atrás. En ese momento, solo importaba escapar", cuenta el dueño de la pastelería a este diario.

Cuando el nivel del agua descendió, Hoyo encontró una escena devastadora. La maquinaria, esencial para la producción, había quedado gravemente dañada. También la materia prima, que se había transformado en una mezcla irreconocible de lodo y agua. El suelo del negocio estaba cubierto por una capa espesa y, el local, que normalmente rebosaba de actividad, se presentaba desolado y vacío.

El 'calvario' de las ayudas

Aldaia, en la comarca de l'Horta Sud, ha sido una de las localidades más castigadas por la Dana. Lo que comenzó como una tormenta aislada y típica del otoño se convirtió en un diluvio que, en pocas horas, arrasó calles, viviendas y bajos comerciales. Los empresarios locales, que durante años han trabajado de forma incansable para levantar sus negocios, vieron cómo sus esfuerzos quedaban reducidos a escombros.

Cuatro meses después de la tragedia, algunos han conseguido reabrir -no sin dificultades-, pero otros siguen atrapados en un laberinto burocrático que impide cualquier intento de recuperación. Rafa Hoyo es uno de ellos. "El perito vino hace más de un mes. Hasta entonces, no hemos podido mover nada porque tenía que inspeccionar todo. Esa espera nos ha retrasado mucho", explica a este diario.

Estado actual de la Pastelería Selví, en Aldaia, cuatro meses después de la Dana
  • Estado actual de la Pastelería Selví, en Aldaia, cuatro meses después de la Dana -

En ese sentido, la falta de celeridad por parte del Consorcio de Compensación de Seguros ha añadido una capa de frustración aún mayor. "No sabemos ni cuándo ni cuánto nos van a indemnizar. Vamos a ciegas", lamenta Hoyo. A esta incertidumbre económica, se le suman los costos inasumibles de la maquinaria dañada durante la riada. "El precio es altísimo y los técnicos están saturados. Con todo, nos falta al menos un mes para poder abrir", afirma. 

Por si fuera poco, a este escenario se añade una paradoja aún más difícil de digerir: las ayudas privadas que han recibido están sujetas a tributación. "Es incomprensible. Nos dan dinero para reconstruir lo que hemos perdido y, en lugar de ayudarnos, nos lo gravan. ¿Cómo es posible que tengamos que pagar impuestos por esto?", cuestiona Hoyo, indignado. 

La solidaridad vecinal como motor de esperanza

A pesar de las pérdidas en su pastelería, que Hoyo estima entre 230.000 y 250.000 euros, el apoyo de los vecinos se ha antojado imprescindible. La iniciativa 'Adopta un comercio', creada para respaldar a los negocios afectados por la Dana, se convirtió en un verdadero salvavidas para continuar con su actividad. Desde el primer momento, cuenta Hoyo, los vecinos se volcaron en ofrecer su ayuda: con cubos, escobas, manos dispuestas a limpiar y, sobre todo, con palabras de aliento. 

"Nos paran por la calle y nos dicen que tenemos que abrir, que nos apoyan. Este tipo de respaldo no tiene precio", comenta Hoyo. A pesar de los obstáculos, han aprovechado este tiempo de espera para realizar reformas y reorganizar el local, aunque la incertidumbre sigue siendo constante. "Algunos comparan esto con una guerra. La incertidumbre es total. Cada día es una lucha", admite.

La reconstrucción avanza lentamente y con numerosos imprevistos. La burocracia, los plazos interminables, la respuesta tardía de las administraciones… "A veces tienes la sensación de que no avanzas", confiesa Hoyo. Pero, en esos momentos de duda, el apoyo de la comunidad se convierte en el motor que los empuja a seguir adelante. Un "os estamos esperando" puede ser el impulso necesario para continuar.

Pastelería Selví es solo un reflejo de la lucha de muchos comerciantes que, cuatro meses después de la Dana, siguen sin poder recuperar la normalidad. Aunque algunos negocios han logrado reabrir, la situación se presenta complicada. Sin embargo y, a pesar de la frustración y los obstáculos burocráticos, la voluntad de continuar hacia adelante sigue viva.

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