VALÈNCIA. Cuenta atrás para el final de las obras de la Ronda Norte de Manises. La infraestructura que debe sacar el tráfico pesado del casco urbano estará terminada a mediados del próximo mes de febrero. Aunque la previsión inicial apuntaba a su finalización en enero de 2026, la apertura se producirá unas semanas más tarde debido a los trámites administrativos pendientes y al proceso de recepción de la obra, según han confirmado fuentes de la Concejalía de Urbanismo a Valencia Plaza.
La intención del ayuntamiento, subrayan, es ponerla en funcionamiento "lo antes posible". Y es que la Ronda Norte no es una actuación más. Para muchos vecinos, sobre todo los que residen en la calle Rafael Valls, supone el desenlace de una convivencia forzada con camiones, autobuses y otros vehículos pesados que atraviesan a diario una vía estrecha, cuyas viviendas están pegadas a la calzada y las aceras miden un metro de ancho.

- Estado actual de las obras de la Ronda Norte, en Manises. - Foto: VP
Una situación que se arrastra desde hace décadas y que ha generado problemas de seguridad, daños materiales y un profundo malestar entre los vecinos de esta calle. "En un mismo verano, tuve tres camiones estampados contra la fachada. Yo llevaré como 8 o 10 impactos", contaba Toni Vivas, uno de los residentes de Rafael Valls, a este diario meses atrás. Según Vivas, los vehículos de gran tonelaje, al cruzarse con otros coches, "se suben por encima de las aceras", lo que convierte cada desplazamiento en una maniobra de riesgo.
Una obra "esencial" para desviar el tráfico pesado del casco urbano
Este proyecto fue aprobado por la Junta de Gobierno Local en mayo de 2024 y contempla la construcción de una nueva rotonda en la intersección de las calles Riu Millars y Constitución, en el límite oeste del polígono industrial El Barranquet, así como la conexión con el barrio de Socusa, en la zona noreste del casco urbano.
La actuación cuenta con un presupuesto total de 2,5 millones de euros (IVA incluido) y se ha financiado por parte del Ayuntamiento de Manises a lo largo de varios ejercicios. Sin embargo, el objetivo siempre ha sido el mismo: desviar el tráfico pesado fuera del núcleo urbano y liberar uno de los principales accesos al municipio de l'Horta Sud.

- Proyecto de la Ronda Norte de Manises.- Foto: AYUNTAMIENTO DE MANISES
Según explicó el concejal de Urbanismo, Guillermo Martínez, la Ronda Norte es "esencial" para evitar que los vehículos que se dirigen al polígono industrial atraviesen el centro de Manises, de forma que se da respuesta a una de las principales reclamaciones del vecindario. La calle Rafael Valls concentra buena parte de esas exigencias.
Catalogada como casco antiguo, la vía soporta un tráfico intenso pese a sus limitadas dimensiones. Las aceras obligan a los peatones a extremar la precaución, mientras que el paso de camiones ha provocado -y provoca- numerosos incidentes en los últimos años. Algunos de ellos han terminado impactados contra las fachadas y los balcones de las viviendas, obligando incluso a los bomberos a intervenir para asegurar las estructuras dañadas.
A esta situación se ha sumado la transformación de la N-220, cuyas obras afectan al acceso al aeropuerto de València y han redirigido parte del tráfico hacia vías alternativas, de tal forma que ha incrementado la presión sobre las salidas y entradas de Manises. En este contexto, la puesta en marcha de la Ronda Norte se considera clave para mejorar la fluidez del tráfico y reducir las afecciones en el interior del municipio.
Actuar de inmediato sobre Rafael Valls
Mientras tanto, el ayuntamiento ha aplicado medidas provisionales para contener la situación en Rafael Valls, como la instalación de cámaras de videovigilancia para controlar el paso de vehículos pesados, el refuerzo de la señalización y una mayor presencia policial en horas punta. No obstante, desde el consistorio reconocen que se trata de soluciones temporales y que la respuesta definitiva pasa por ofrecer el servicio de la nueva vía.
De este modo y, una vez abierta la Ronda Norte, el ayuntamiento prevé actuar de inmediato sobre la calle Rafael Valls. En una primera fase, explican, se reorganizará la circulación para limitar el tráfico y mejorar la seguridad, con señalización y elementos físicos que protejan las fachadas de las viviendas. También se plantea una rehabilitación integral de la calle, orientada a recuperar el espacio urbano y mejorar la calidad de vida de los vecinos.