VALÈNCIA. Las lluvias torrenciales del pasado miércoles dejaron calles anegadas y entradas de agua en algunas empresas del área industrial de Riba-roja de Túria. El episodio también complicó los accesos al Parque Logístico de Valencia (PLV), donde los tanques de tormentas quedaron completamente llenos. Fue una situación muy distinta a la que provocó la Dana del 29 de octubre de 2024, pero suficiente para que el agua alcanzara de nuevo algunas instalaciones y evidenciara que sigue pendiente una actuación prevista en el barranco del Pozalet.
En Riba-roja, el problema se concentra en el tramo de este cauce que discurre junto a las áreas industriales y que aguas abajo recibe el nombre de La Saleta. Cuando se producen lluvias de gran intensidad, el barranco aporta un caudal que puede superar la capacidad del sistema dispuesto para recoger y evacuar el agua. Parte de ese caudal se dirige a unas balsas de laminación construidas junto al PLV, que permiten almacenarlo temporalmente. El Ayuntamiento de Riba-roja dispone de dos motores de extracción para sacar después el agua acumulada y evitar que alcance las zonas industriales.

- Imagen de archivo del polígono de Riba-roja inundado por las lluvias de 2024. - Foto: EUROPA PRESS
Sin embargo, el sistema tiene sus limitaciones. La carretera que atraviesa el PLV interrumpe el recorrido natural del agua y las balsas no cuentan todavía con una conexión suficiente para desaguar hacia La Saleta por debajo de esta vía. Cuando las precipitaciones son muy abundantes y estos equipos no consiguen extraer el agua al mismo ritmo al que entra, las balsas alcanzan su capacidad máxima y el agua puede desbordarse hacia el entorno industrial.
Es lo que ocurrió durante la Dana y lo que, en menor medida, sucedió la semana pasada. Varias naves recibieron agua y en algunos puntos alcanzó unos 40 centímetros. Según informó la Federación de Parques Empresariales de la Comunitat Valenciana (Fepeval), algunas de las mayores acumulaciones registradas ese día en las áreas empresariales de la provincia fueron en el polígono de El Oliveral y en el PLV.
El alcalde de Riba-roja, Robert Raga, explica a este diario que la actuación que puede solventar este problema sigue pendiente de ejecutarse. Se trata de unas obras de emergencia que corresponden a la Generalitat Valenciana, titular de la carretera del PLV, y que permitirán instalar una conexión bajo la vía para que el agua acumulada en las balsas pueda continuar hacia La Saleta. La intervención busca, por tanto, facilitar la salida del agua cuando las balsas reciben un caudal que supera la capacidad de los equipos de extracción.
La conexión que falta bajo la carretera
Lo cierto es que el Ayuntamiento lleva años reclamando esta obra. Raga sitúa las primeras reivindicaciones en 2016, mucho antes de la Dana. En la zona ya se habían producido otros episodios de lluvias intensas con problemas de inundabilidad, aunque la magnitud de la riada del 29 de octubre agravó las condiciones de las infraestructuras existentes.
Después de la Dana sí se acometieron varias actuaciones de emergencia. La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) y el Ayuntamiento de Riba-roja retiraron los sedimentos acumulados en las balsas, elevaron sus taludes para aumentar la capacidad de almacenamiento y repararon los dos motores de extracción, que habían quedado dañados por el temporal.
La intervención que falta es distinta. No consiste en ampliar las balsas ni en mejorar los equipos de bombeo, sino en dar una salida al agua acumulada. La carretera del PLV es el obstáculo que debe salvarse para conectar las balsas con el cauce del sistema Pozalet-Saleta. La solución prevista contempla conducir el agua por debajo de la carretera y llevarla aguas abajo.

- Imagen de archivo del polígono de La Reva afectado por la Dana. - Foto: EDUARDO MANZANA/EP
La actuación quedó incluida en el conjunto de obras de emergencia aprobadas después de la Dana. La Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio y de la Recuperación ha trasladado al consistorio que el procedimiento está en marcha y que se está acelerando, pero, según cuenta Raga, las obras todavía no han comenzado. La espera preocupa tanto al Ayuntamiento como a las empresas del entorno, ya que los problemas de inundabilidad afectan a las propias instalaciones y también a los accesos al PLV.
El área afectada tiene un importante peso logístico. El PLV forma parte de la infraestructura vinculada al puerto de València y concentra numerosas empresas y grandes plataformas, entre ellas el almacén logístico de Mercadona. Un desbordamiento de las balsas puede afectar a las instalaciones y, al mismo tiempo, dejar cortadas las vías de entrada y salida del parque.
Otras actuaciones previstas en el Pozalet
La canalización bajo la carretera del PLV no es la única intervención prevista para reducir el riesgo de inundación en Riba-roja. La CHJ trabaja en un conjunto de actuaciones destinadas a reducir los caudales que llegan al área industrial desde el Pozalet y desde la Rambla de Poyo.
Una de ellas es la creación de Zonas de Almacenamiento Controlado (ZAC), que permiten retener parte del agua y reducir el caudal que continúa aguas abajo. También se contempla la restauración del cauce del Pozalet-Saleta para recuperar la continuidad del barranco desde Loriguilla hasta Aldaia.
En el entorno de la A-3 está prevista además una mota de unos 500 metros para proteger el margen del cauce y evitar la entrada de agua en el polígono de El Oliveral y la urbanización de La Reva. Esta actuación forma parte de las obras de emergencia planteadas tras la Dana.
Asimismo, Riba-roja tiene previsto construir una segunda mota en el sector 14, con un presupuesto de unos 800.000 euros. El proyecto se encontraba en fase de redacción y, según los estudios de caudales de la CHJ, la infraestructura permitiría reducir de forma significativa el volumen de agua que podría alcanzar este sector en un episodio extremo.
A estas actuaciones se suma un proyecto de la CHJ, tramitado como obra de urgencia, para construir balsas de laminación de mayor tamaño en La Sargueta y San Rafael, dentro del término de Riba-roja. Raga señala además que Loriguilla ya ha ejecutado algunas balsas de laminación en el Pozalet.
