VALÈNCIA. ¿Cómo puede afectar la subida del nivel del mar a la Albufera dentro de varias décadas? Esa es una de las preguntas que los científicos quieren empezar a responder en el marco del nuevo panel de expertos impulsado por la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ). Entre las propuestas planteadas figura un estudio para profundizar en el conocimiento de los acuíferos que rodean el lago y analizar cómo podría evolucionar la influencia marina sobre el sistema hídrico del parque natural.
La iniciativa se enmarca en el Plan de Actuaciones Integradas para la Recuperación y Mejora de la Resiliencia de la Albufera, que busca dotar a las administraciones y a la comunidad científica de nuevas herramientas para comprender el funcionamiento del humedal y anticipar los efectos que el cambio climático podría tener sobre la cantidad y la calidad de sus aguas. Aunque el programa de trabajo todavía no está cerrado, una de las cuestiones que concitó consenso durante la primera reunión del panel el pasado lunes fue la necesidad de profundizar en el análisis de los procesos de salinización.
Para ello, la CHJ plantea la elaboración de modelos de aguas superficiales y subterráneas que integren las masas de agua de la Plana de València Norte y Sur, los ríos que atraviesan ambas zonas, los ullals y la interfaz entre las aguas continentales y el mar. El objetivo es disponer de una base técnica y científica más sólida para la toma de decisiones sobre la gestión hídrica de la Albufera, incluyendo aspectos como las extracciones de agua, el uso de fitosanitarios o la evolución de la denominada cuña salina, el fenómeno por el que el agua marina puede penetrar en los acuíferos costeros.
Un problema que hoy no existe, pero que podría agravarse
"Hay cierta preocupación por el tema de la salinización del lago debido a que si el nivel del mar aumenta, entonces hay más presión para que entre agua salada hacia las costas", explica Javier Armengol, catedrático de Microbiología y Ecología de la Universitat de València (UV) y uno de los participantes del panel científico. Aunque la Albufera se caracteriza por ser una laguna de agua dulce, su proximidad al mar hace que los científicos sigan de cerca cualquier proceso que pueda alterar ese equilibrio.
Según indica Armengol a Valencia Plaza, el lago se encuentra muy cerca del nivel del mar y su gestión hidráulica está ligada al cultivo del arroz, por lo que los niveles de agua se modifican a lo largo del año. Además, está conectado con el Mediterráneo a través de las golas, donde existen compuertas que se cierran durante los temporales para evitar la entrada de agua marina. "Cuando hay temporales de levante, cuando el mar sube mucho y hay mucho oleaje, se cierran las compuertas porque si no por ahí podría entrar agua marina", señala.

- Imagen de archivo de la Albufera. - Foto: KIKE TABERNER
Aunque en ocasiones se han detectado episodios puntuales de salinidad, el investigador insiste en que "normalmente el lago no está salado". "Está un poco salobre, pero muy poco. Sigue siendo agua dulce", resume Armengol. Por tanto, la preocupación de los expertos no se centra tanto en la situación actual de la Albufera, sino en cómo podría evolucionar el sistema en las próximas décadas.
En concreto, el foco está puesto en la cuña salina, que se produce cuando el agua marina avanza hacia el interior de los acuíferos costeros y desplaza al agua dulce. Se trata de un problema conocido en otros puntos del litoral mediterráneo. "En sitios donde se utiliza mucha agua dulce en la costa, como Jávea, los pozos se salinizan porque entra agua salada en el freático", explica Armengol. En el caso de la Albufera, aclara, "eso no ocurre", pero considera necesario conocer mejor el comportamiento de las aguas subterráneas para determinar si podría llegar a producirse en el futuro y en qué condiciones.
El papel de los acuíferos y los ullals
Precisamente ahí radica una de las principales incógnitas que los investigadores quieren despejar. Aunque se sabe que la mayor parte del agua que recibe la Albufera procede de aportes superficiales —ríos y acequias, en su mayoría—, también existe una contribución procedente de los acuíferos a través de los ullals, las surgencias naturales de agua subterránea características del parque natural.
"Se sabe que también hay una parte freática, pero no se sabe bien qué porcentaje del agua que llega a la Albufera procede de las aguas subterráneas", explica el catedrático. Los estudios disponibles apuntan a que se trata de una proporción relativamente pequeña, aunque todavía existen incertidumbres sobre el funcionamiento detallado del sistema. La razón es que la hidrogeología del entorno resulta compleja. "Hay datos, pero estudiarlo bien al detalle es complicado", señala Armengol.
La existencia de capas impermeables en el subsuelo puede hacer que dos zonas muy próximas presenten comportamientos distintos. De hecho, el investigador recuerda que hay lagunas situadas muy cerca de la costa en las que el agua sigue siendo dulce pese a encontrarse a escasos metros del mar. Por ello, la intención de la CHJ es ampliar el conocimiento disponible mediante modelos más precisos que permitan reproducir el comportamiento del lago, los acuíferos y el resto de masas de agua vinculadas al humedal.

- Campos de cultivo de arroz en el entorno de la Albufera.- Foto: KIKE TABERNER
A partir de esa información, los científicos podrán simular distintos escenarios asociados al cambio climático y evaluar qué ocurriría si continúa aumentando el nivel del mar, si cambian las temperaturas o si se modifican los aportes hídricos al sistema. "Cuando tienes muchos datos, hay modelos que te dicen qué pasará en escenarios diferentes", apunta Armengol.
Simular qué ocurrirá dentro de décadas
Con todo, el objetivo es anticiparse a posibles riesgos antes de que se conviertan en un problema real. El investigador insiste en que la salinización no supone hoy en día una amenaza para la Albufera, pero considera útil disponer de información que permita actuar con previsión ante escenarios futuros. Desde el punto de vista ecológico, un aumento significativo de la salinidad alteraría la composición de especies presentes en el lago.
No obstante, Armengol recuerda que los ecosistemas costeros presentan de forma natural cierta tolerancia a las variaciones salinas e incluso señala que la Albufera fue históricamente una laguna salada que con el paso del tiempo se fue dulcificando. Donde las consecuencias podrían ser más relevantes sería en el ámbito agrícola. "El problema sobre todo es que el lago se utiliza para irrigar los campos de arroz y estos no funcionan si es salado", advierte. "De cara al uso agrícola sería un desastre", admite Armengol.

- Prohibición de sentarse en el embarcadero de la Albufera. - Foto: KIKE TABERNER
En cualquier caso, el investigador insiste en que la salinidad no es la principal preocupación del humedal. A su juicio, los problemas más urgentes están relacionados con la contaminación y la eutrofización, es decir, el exceso de nutrientes que favorece la proliferación de fitoplancton y deteriora la calidad del agua. Aun así, Armengol considera que profundizar en el conocimiento de la relación entre el lago, los acuíferos y el mar permitirá contar con mejores herramientas para gestionar uno de los espacios naturales más valiosos de la Comunitat Valenciana.
