VALÈNCIA. Un año después del apagón eléctrico del 28 de abril de 2025, las áreas industriales de la Comunitat Valenciana no han incorporado mejoras colectivas en sus protocolos de emergencia y seguridad. Así lo constata la Federación de Parques Empresariales de la Comunitat Valenciana (Fepeval) a preguntas de este diario, que apunta a la ausencia de avances tanto por parte de las administraciones como de las empresas suministradoras.
Desde la entidad, señalan que no se han producido cambios estructurales en este ámbito, "como se llegó a plantear en su momento" tras el apagón. Es más, el único avance responde a las iniciativas de algunas empresas, que han optado por mejorar sus instalaciones energéticas para poder generar y almacenar electricidad. Sin embargo, insisten, se trata de "decisiones puntuales", sin coordinación ni planificación conjunta dentro de los polígonos.
Este escenario contrasta con las lecciones que dejó el apagón de 2025, un episodio sin precedentes que evidenció la vulnerabilidad del sistema eléctrico y la falta de preparación en las áreas industriales. Aquel día, a las 12:33 horas, desaparecieron de forma súbita 15 gigavatios de potencia —en torno al 60% de la demanda en ese momento—, lo que provocó un colapso generalizado en la península ibérica y parte de Francia. Esa misma noche, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reconocía que se trataba de una caída inédita y que no se sabía todavía su origen.
Una cadena de fallos sin causa única
Las primeras conclusiones llegaron meses después. El Informe del Comité para el análisis de Crisis eléctrica, presentado el 17 de junio de 2025 por el Ministerio para la Transición Ecológica y disponible en la web de La Moncloa, determina que el apagón no tuvo un único origen, sino que fue consecuencia de un encadenamiento de fallos técnicos en distintos niveles del sistema eléctrico.
El documento descarta de forma expresa algunas de las hipótesis que circularon en los días posteriores al apagón, como un ciberataque, un error humano o un fenómeno meteorológico extremo, al no existir evidencia técnica que las respalde. En su lugar, apunta a problemas relacionados con el control de la tensión y la respuesta automática de las instalaciones.
Cabe recordar que en la Comunitat Valenciana el apagón coincidió con la festividad de Sant Vicent Ferrer tanto en la capital como en numerosos municipios del área metropolitana, lo que redujo, en parte, su impacto en los parques empresariales. Aun así, en aquellas zonas donde sí hubo actividad, la interrupción fue total: sin electricidad, sin telecomunicaciones y sin previsión de recuperarse inmediatamente.
Iniciativas individuales ante la falta de una solución conjunta
El entonces presidente de Fepeval, Diego Romá, explicaba a Valencia Plaza que muchas empresas optaron por suspender la jornada laboral en cuanto comprobaron que no se trata de un corte puntual de la electricidad. Además, la recuperación del suministro fue desigual, con diferencias incluso dentro de un mismo municipio y con problemas de conectividad en los días posteriores.
A pesar de la magnitud del episodio, no se registraron daños materiales en los parques empresariales, pero sí quedó en evidencia una carencia relevante: la falta de planes internos de actuación ante emergencias. Una situación que, según reconoce la propia federación, apenas ha cambiado doce meses después.
Ante la falta de avances colectivos, algunas empresas han comenzado a invertir en sistemas de autoconsumo y almacenamiento energético. Estas soluciones permiten mantener cierta actividad en caso de interrupción del suministro, al garantizar una fuente propia de energía y capacidad de reserva.
Es el caso de Electro Fernández, empresa familiar de la presidenta de Fepeval, Patricia Muñoz, que dispone de sistemas que le permiten mantener la actividad cuando se introducen cortes en el suministro. La compañía, que se ubica en el polígono El Bony de Catarroja, comenzó a implantar este tipo de soluciones tras la Dana del 29 de octubre de 2024, que provocó interrupciones recurrentes en el suministro, lo que llevó a la empresa a reforzar su autonomía energética para garantizar la continuidad de su actividad. Sin embargo, desde Fepeval insisten en que estas medidas no sustituyen la necesidad de una planificación conjunta.
