VALÈNCIA. Las empresas familiares suponen el 87,4 % del tejido empresarial valenciano y son fundamentales en la generación de riqueza y empleo, pero todavía tienen importantes desafíos a los que enfrentarse como son la profesionalización, la gestión del talento y la necesidad de aumentar su tamaño. Así lo ha explicado el investigador del Ivie y director de la Cátedra de la Empresa Familiar de la Universitat de València, Alejandro Escribá, en la conferencia Realidad y desafíos de la empresa familiar valenciana, incluida en el ciclo organizado por Cajamar y el Ivie.
El director territorial de Cajamar en Valencia, Jesús García, y el director adjunto de Investigación del Ivie, Joaquín Maudos, han inaugurado la conferencia, celebrada en el salón de actos de Cajamar en Valencia.
Alejandro Escribá ha señalado el importante peso de las empresas familiares que aportan el 78 % del PIB de la región y el 78,4 % del empleo. Pero también ha insistido en la enorme heterogeneidad dentro de este grupo de compañías, entre las que ha destacado el papel de las más profesionalizadas, en las que la propiedad no está en manos de una sola persona.
En este sentido, el catedrático de la Universitat de València ha recalcado la necesidad de impulsar el buen gobierno, en el que primen los criterios profesionales en la toma de decisiones, así como la transparencia y rendición de cuentas. Además, ha sugerido complementar la gobernanza corporativa con la gobernanza familiar que incluye “los consejos de familia, que facilitan el diálogo, la cohesión y la continuidad generacional; y los protocolos familiares, que formalizan valores, normas y expectativas compartidas”.
Junto a la mejora de la gobernanza, Escribá también ha señalado la necesidad de aumentar el tamaño de las compañías, ya que las empresas familiares son, de media, más pequeñas que las no familiares. El 94,45 % de las microempresas valencianas son familiares, mientras que solo suponen la mitad de las grandes empresas.
Por último, otro de los desafíos de la empresa familiar que ha querido destacar ha sido la dificultad para atraer y retener talento. Según ha explicado, las empresas familiares suelen ofrecer entornos de trabajo más cercanos y con una fuerte cultura de compromiso y aprendizaje, pero encuentran mayores obstáculos para competir en aspectos como los salarios, los planes de carrera o la profesionalización de la gestión de personas. En este sentido, ha apuntado la necesidad de implantar sistemas más avanzados de gestión del talento, estructuras menos personalistas y procesos de toma de decisiones más abiertos y transparentes, capaces de atraer perfiles cualificados y favorecer el desarrollo profesional dentro de la organización.
Asimismo, ha recordado que las empresas familiares desempeñan un papel clave en la estabilidad económica y la vertebración territorial de la Comunitat Valenciana, gracias a su orientación a largo plazo, su arraigo local y su capacidad para generar continuidad empresarial entre generaciones.
Finalmente, Alejandro Escribá también ha incidido en el papel que pueden desempeñar las administraciones públicas para reforzar la competitividad y continuidad de las empresas familiares. En concreto, ha reclamado un mayor reconocimiento institucional de su relevancia económica y social, así como políticas orientadas a favorecer los procesos de profesionalización, el crecimiento empresarial y la mejora de la productividad. Además, ha defendido la importancia de mantener marcos regulatorios y fiscales que faciliten la continuidad generacional y eviten trabas a la transmisión de las empresas familiares, especialmente en un contexto marcado por el relevo generacional y la creciente competencia internacional.