VALÈNCIA. El servicio más preciado que puede ofrecer cualquier puerto con ambición de ser competitivo es el de tener capacidad para recibir a los barcos de nueva generación y los denominados megabuques. Que se lo digan si no a la Autoridad Portuaria de Valencia (APV), que lleva años tratando de sacar adelante la ampliación norte de sus instalaciones. Por supuesto, el gigante chino Cosco, que explota la terminal pública de Valenciaport, no quiere quedarse atrás y ha propuesto a la APV un plan de transformación significativa con ese afán de poder acoger a los mastodontes del mar.
La compañía, a través de su concesionaria CSP Iberian Valencia Terminal (CSPV), ha encargado un proyecto constructivo para reforzar y renovar cerca de un kilómetro del Muelle Príncipe Felipe, en la Dársena Sur, con el objetivo de que la infraestructura pueda soportar en el futuro un aumento del calado hasta los 18 metros y la operación de grandes portacontenedores y nuevas grúas de muelle.
Por este motivo, la naviera china, como adelantó este jueves Plaza, ha solicitado a la APV una ampliación de su concesión hasta el año 2070, necesaria para desarrollar y amortizar las inversiones propuestas. El importe de dichas inversiones, aunque está detallado en la memoria presentada a la APV junto a la solicitud de prórroga, se ha omitido en la información pública colgada por la APV en su página web.
La multinacional china propone tres inversiones concretas sobre la terminal que explota. El proyecto más destacado es el refuerzo estructural del Muelle Príncipe Felipe, cuya actuación consiste en reforzar la capacidad portante y la estabilidad global. Con esta obra se mejora la cimentación, reconstituyendo la capacidad del terreno, reduciendo deformaciones y permitiendo que el "muelle soporte mayores calados sin comprometer su integridad estructural". En otras palabras, prepara la instalación para recibir buques de mayor tamaño.

- Foto: EDUARDO MANZANA
El proyecto, fechado en junio de 2026 y redactado por Ingeniería Avanzada de Obras Marítimas (IGM), plantea actuar sobre los tramos Ibiza y Central del muelle, que suman aproximadamente 975 metros de línea de atraque. La intervención no consiste únicamente en una reparación de la infraestructura existente. La actuación está diseñada para adaptar el muelle a unas condiciones de explotación más exigentes, tanto por el tamaño de los buques como por las cargas asociadas a los nuevos equipos de manipulación de contenedores.
El buque que se ha tomado como referencia para los cálculos da una idea de la dimensión que busca alcanzar la terminal. Se trata del Maric Hercules, un portacontenedores de 366 metros de eslora, 56 metros de manga, 17 metros de calado a plena carga y 192.500 toneladas de desplazamiento, con una capacidad de 18.020 TEU. El proyecto utiliza este buque tipo para realizar las comprobaciones de atraque, amarre y estabilidad del muelle.
Preparar el muelle para llegar a los 18 metros
La actuación parte de una situación diferente en cada uno de los dos tramos. El muelle Ibiza tiene actualmente un calado aproximado de 16 metros, mientras que el Central alcanza unos 17,5 metros. La obra proyectada permitirá que, una vez ejecutado el refuerzo, la infraestructura pueda recibir en el futuro un dragado hasta la cota de -18 metros.
Este punto es importante porque el proyecto de Cosco no incluye ese dragado. La documentación habla de una futura actuación de dragado y recoge la batimetría de la Dársena Sur como información de partida y apoyo para esa actuación, pero las obras que ahora se proyectan se centran en reforzar el muelle para que pueda soportar las nuevas condiciones.

- Terminal de Cosco en el Puerto de Valencia.
- Foto: EDUARDO MANZANA
De hecho, la necesidad de intervenir en la cimentación está directamente relacionada con ese futuro aumento de calado. Los estudios geotécnicos identifican distintos estratos de limos, arenas, gravas y arcillas bajo la banqueta del muelle y señalan que algunos de ellos son determinantes para la estabilidad de la infraestructura frente al dragado y las nuevas sobrecargas.
599 columnas para reforzar la cimentación
La pieza central de la actuación se encuentra bajo el muelle. La solución elegida contempla la inyección de la banqueta y la ejecución de dos hileras de columnas de jet grouting, una técnica de mejora del terreno mediante inyecciones a alta presión.
El proyecto contempla 599 columnas, de un diámetro nominal mínimo de tres metros y que alcanzarán aproximadamente la cota de -28 metros. La finalidad es mejorar las condiciones de estabilidad del conjunto ante el futuro escenario de mayor calado y las cargas derivadas de la explotación de la terminal.
La decisión de reforzar de nuevo el terreno también está relacionada con los trabajos realizados anteriormente en el tramo Central. El proyecto recoge que la actuación de mejora mediante jet grouting ejecutada en 2019 no se ha considerado como contribución resistente en las comprobaciones actuales. La campaña geotécnica realizada en 2026 detectó espesores tratados inferiores a los previstos y una continuidad insuficiente para justificar su efecto en los cálculos. Por ello, la nueva solución parte de las condiciones reales identificadas y aplica criterios conservadores.
Nuevas grúas para una terminal de mayor capacidad
El otro gran elemento que condiciona el diseño son las nuevas grúas portacontenedores. La documentación facilitada por Cosco incorpora las características de nuevas grúas STS A-frame de configuración tipo Malaccamax, que se han utilizado para calcular las cargas que deberá soportar el muelle.

- Terminal de Cosco en el Puerto de Valencia.
- Foto: EDUARDO MANZANA
El proyecto contempla grúas con 30,48 metros de separación entre carriles, 15 metros entre patas y ocho ruedas por pata. Los cálculos tienen en cuenta tanto las cargas verticales como las acciones horizontales y diferentes situaciones de funcionamiento, estacionamiento y escenario sísmico.
Es decir, la transformación no se limita a conseguir un mayor calado para los barcos. También busca adaptar la infraestructura terrestre a equipos de mayores dimensiones y exigencias de carga.
Casi un centenar de nuevas defensas
La renovación se extiende también a la propia línea de atraque. El proyecto sustituye el sistema actual de defensas por 98 nuevas unidades diseñadas para absorber la energía del atraque del buque de referencia y compatibles con el sistema de suministro eléctrico a buques, conocido como OPS.
Las nuevas defensas estarán separadas aproximadamente diez metros entre ejes y contarán con escudos, paneles de baja fricción, cadenas, tensores, anclajes y otros elementos necesarios para el sistema de atraque. La geometría se ha diseñado además para mantener los resguardos necesarios respecto al equipamiento del sistema OPS.
La actuación incluye asimismo la rehabilitación del frente de la viga cantil, el elemento de hormigón situado en la parte superior del muelle que recibe las defensas, escalas y otros anclajes. El proyecto contempla diferentes niveles de reparación en función del estado que se encuentre durante las obras, desde actuaciones superficiales hasta reconstrucciones de mayor alcance cuando aparezcan armaduras expuestas, corrosión o pérdidas de adherencia.

- Foto: VALENCIAPORT
Una obra por fases para mantener operativa la terminal
Uno de los condicionantes del proyecto es que la terminal debe continuar funcionando mientras se ejecutan los trabajos. Por ello, la actuación se divide en siete subfases funcionales, de manera que cada tramo pueda completarse y quedar operativo antes de avanzar al siguiente.
La programación prevé un plazo de 315 días laborables para la ejecución de las siete subfases y otros 30 días laborables para la campaña final de control, que incluye sondeos, ensayos de laboratorio y la elaboración del informe final. En total, el cronograma contempla 345 días laborables.
La planificación tiene en cuenta la necesidad de coordinar los trabajos con los movimientos de contenedores, la circulación de maquinaria, las operaciones de los buques y las ventanas de trabajo disponibles en una terminal que seguirá en explotación.
Un proyecto de Cosco, pero con el dragado como siguiente pieza
La actuación dibuja así una hoja de ruta para elevar las prestaciones de la terminal de Cosco en València. El proyecto parte de un muelle que actualmente trabaja con calados de 16 y 17,5 metros y plantea reforzar su cimentación, renovar su línea de atraque y prepararlo para un escenario de 18 metros de calado y buques de gran porte.
Pero existe una diferencia entre lo que está proyectando ahora CSPV y el objetivo final. El documento no contempla ejecutar el dragado hasta los 18 metros, sino preparar la infraestructura para que pueda realizarse posteriormente.