VALÈNCIA. Casi cinco meses han transcurrido desde que el por entonces recién nombrado director de la Agencia Valenciana Antifraude (Avaf), Eduardo Beut, decidiera derogar el pasado 23 de septiembre el código ético del organismo que, entre otras cuestiones, regulaba el comité de ética, encargado de investigar las denuncias internas.
La eliminación del código se produjo después de que Beut conociera que el citado comité estaba examinando denuncias que, de confirmarse, supondrían una "grave infracción" del código, según aseguró su expresidenta, Maria Luisa Cuerda, en un escrito remitido al Parlamento valenciano. Un movimiento con el que la entidad "iniciaba los trámites" para adherirse al código de conducta de les Corts Valencianes, aunque desde la Cámara que preside Llanos Massó aseguraron a este periódico que ni existía este documento ni se trabajaba en su elaboración.
Desde la Cámara autonómica se lavaron las manos ante la posibilidad de hacer rectificar a Antifraude con su decisión puesto que la Agencia cuenta con personalidad jurídica propia y no corresponde a Les Corts "dirigir, intervenir, autorizar, aprobar, ni tutelar las decisiones que pueda adoptar la Dirección de la Agencia en el ejercicio de las competencias y potestades que tiene asignadas". En cualquier caso, la resolución que derogaba el anterior código era clara: si Les Corts no aprobaba y publicaba su código en un plazo de seis meses, se iniciaría la tramitación de uno nuevo por parte de la Avaf o se procedería a la adhesión al de otra institución pública.
Así pues, Beut aprovechaba su comparecencia en Les Corts este viernes - la primera desde que dirige la Avaf - para explicar que esta misma semana se ha abierto el periodo de exposición pública de un nuevo Código Ético. El director de la institución calificó de "tema estrella" este documento durante su intervención: "Parece tener la misma importancia que la que tuvo las constelaciones para las civilizaciones egipcias o babilónicas hace más de 4.000 años", ironizó ante los diputados.
Aseguró que se compromete "en los meses siguientes" a aprobar un nuevo texto "similar al de otras agencias" y se dirigió a los grupos parlamentarios, sindicatos y demás personas expertas para que aportaran sus "sugerencias". Sobre el anterior documento, criticó que "exigía comportamientos y obligaciones" a los trabajadores "que a menudo iban injustificadamente más allá de lo establecido en la exigente y completa legislación valenciana sobre función pública, incompatibilidades, transparencia e integridad pública".
Durante esta parte de la comparecencia, además, aprovechó para criticar que el anterior director, Joan Llinares, estuvo cerca de cinco años sin disponer de código ético. La diputada de Compromís, Isaura Navarro, consideró "bastante injusto" comparar la situación de Llinares con la del propio Beut, "que llega a una agencia ya montada". Mientras que el diputado del PSPV, José Antonio Díaz, puso de relieve que el código "se creó para fiscalizar al fiscalizador y evitar abusos y corruptelas" de la entidad.
Propuesta de los sindicatos
Navarro, además, aseguró que el documento que se ha sacado a exposición pública está elaborado y propuesto por los sindicatos CCOO y UGT, salvo alguna modificación concreta. El texto remitido a Les Corts, al que ha tenido acceso Plaza, se estructura en siete partes. "Destaca como eje central de este marco de integridad la regulación en el mismo de los principios éticos, los valores esenciales y las normas de conducta que deben guiarnos, tanto al personal como a la dirección de la agencia en el ejercicio de nuestras funciones", se desprende del apartado de presentación del código.
Consta de 14 páginas - frente a las 37 del anterior - y se plantea como "uno de los marcos de integridad" con el que la entidad pretende establecer "de manera real y efectiva los principios y objetivos que tenemos encomendados cumplir desde nuestra creación, y promover y consolidar una cultura de integridad y valores éticos en nuestras actuaciones". Tal y como refleja el texto entregado a Les Corts, Antifraude asegura que el código pretende proporcionar al personal y a la propia institución "un conjunto de valores y principios" que sirvan como "fundamento" de su actuación. Sea como fuere, todo apunta a que el organismo que preside Eduardo Beut volverá a disponer de un código ético propio en los próximos meses.