VALÈNCIA. El expresidente de la Generalitat Francisco Camps ha convocado a los medios de comunicación este lunes para dar cuenta sobre los resultados de un estudio realizado sobre la situación política de la Comunitat Valenciana.
Una iniciativa que pone de manifiesto que el histórico dirigente, después de haberse tomado un pequeño respiro, regresa a la carga con la reivindicación de que se celebre el congreso regional del PPCV aplazado sin fecha desde julio del pasado año.
Ciertamente, la celebración del cónclave está congelada. Tal y como publicó este diario, la convocatoria de esta cita orgánica podría suponer un espaldarazo para el presidente de la Generalitat y máximo responsable de la gestora del partido, Juanfran Pérez Llorca, dado que implicaría la posibilidad de legitimarse en el cargo, diseñar su propia ejecutiva y, en caso de producirse unas primarias, lograr una probable victoria sobre Camps -que pretende presentarse- que le permitiera terminar con el problema por la vía de las urnas.
No obstante, la situación actual en las filas populares parece distar mucho de que pueda acometerse este proceso orgánico. El primer y principal motivo es el escenario político nacional y las prioridades actuales de Génova. La maniobra de adelantar elecciones en Extremadura y Aragón no ha terminado de funcionar como hubiera deseado Alberto Núñez Feijóo: se ha cumplido con el objetivo de debilitar al PSOE, que ha cosechado sendos malos resultados; pero al mismo tiempo se ha puesto de manifiesto la fortaleza de Vox y la incapacidad de la formación popular de acercarse a mayorías absolutas.
Todo ello ha desembocado en dos autonomías que, a día de hoy, siguen sin poder conformar gobierno además de la posibilidad abierta de que pueda haber una repetición electoral. A esto hay que sumar que el 15 de marzo habrá comicios en Castilla y León, otro feudo controlado por el PP en el que Vox aspira a crecer.
Con este escenario, resulta evidente que la celebración de un congreso en la Comunitat Valenciana es la última de las preocupaciones -y prioridades- para el PP de Feijóo. Lo que, salvo esfuerzo titánico de pedagogía de Pérez Llorca con la cúpula nacional, permite descartar el cónclave a corto plazo.
Especialmente porque tampoco parece que vaya a haber insistencia por parte del jefe del Consell. El presidente de la Generalitat, así lo creen fuentes populares, no termina de ver que sea el momento de tratar de impulsar el cónclave todavía. Aquí entran en juego otros factores que conviene reseñar y que también se tienen en cuenta a la hora de tomar decisiones en ese sentido.

- Pérez Llorca y Vicente Mompó, en una reunión reciente. Foto: GVA
El clima en el partido está en cierto modo enrarecido. A día de hoy, probablemente el dirigente con mayor peso orgánico en la formación popular es el presidente provincial de Valencia, Vicente Mompó, que ha logrado además impulsar notablemente la afiliación en su demarcación -fuentes populares aseguran que se han superado los 8.000 militantes en este área- y que demuestra, cada vez que organiza un acto, que posee un relevante músculo a la hora de movilizar.
Así, aunque Mompó ha mostrado desde el inicio su apoyo a Pérez Llorca, algunos roces en el diseño del Consell y el acercamiento del presidente de la Generalitat con la alcaldesa de València, María José Catalá, han enrarecido el ambiente en las últimas semanas. Más aún, algunas voces próximas al líder provincial vienen pidiendo internamente la celebración del congreso, lo que en cierto modo aumenta las suspicacias en el entorno de Pérez Llorca respecto a la necesidad de convocarlo en este momento.
Obviamente, esto no significa que Mompó planee postularse como líder si se produce el citado cónclave, pero tampoco resulta cómodo que Pérez Llorca tuviera que acudir a un congreso en una posición demasiado débil que le hiciera depender de los distintos dirigentes del partido, especialmente si además debe enfrentarse con Camps en unas votaciones. Ante esta situación, todo indica que la apuesta del presidente de la Generalitat es la de apuntalarse primero en el puesto y esperar a que Génova anime el proceso cuando considere el momento oportuno y para, de alguna manera, bendecirle en el cargo para evitar que Pérez Llorca tenga que cargar con demasiadas hipotecas internas.