VALÈNCIA. El PPCV celebraba este sábado la interparlamentaria en Dénia que había aplazado días atrás por el temporal de viento. Una jornada que, así lo defendían los populares valencianos, iba a servir para iniciar una ronda de visitas de dirigentes nacionales de la formación que podría culminar en Fallas con alguna aparición de Alberto Núñez Feijóo.
Una reactivación que se produce tras una etapa en la que la dirección del partido instalada en la madrileña calle Génova tampoco se encontraba demasiado cómoda con los populares valencianos y, más en concreto, con la presidencia ostentada por Carlos Mazón.
Ahora bien, tampoco parece, y así lo admiten algunos cargos populares de la Comunitat, que Feijóo y la cúpula nacional sean la panacea para los objetivos electorales del partido en tierras valencianas. En esto, el PPCV se asemeja en cierto modo al PSPV, donde en general no parece que se vibre con la ilusión en estos momentos de que Pedro Sánchez visite este territorio, más allá de los incondicionales del presidente como la secretaria general y ministra, Diana Morant.
En el caso del PPCV, la sensación es de que Feijóo, ahora mismo, no suma demasiado. Su presencia en las campañas de los territorios con compromisos electorales no parece haber sido un revulsivo o aumentado las prestaciones de los candidatos en las regiones sometidas a examen.
Así, Génova se encuentra sumida en cierto caos tras las elecciones autonómicas anticipadas de Extremadura y Aragón: se perjudicó al PSOE, sí, pero en ambas se puso de manifiesto que Vox está en crecimiento y que los populares tienen muy difícil soñar con mayorías absolutas. Es más, con los comicios en Castilla y León a la vista -15 de marzo-, el mayor temor es que se produzca una situación de bloqueo en las tres autonomías puestas en liza en las urnas que derive en repeticiones electorales de inciertos resultados.
Un escenario que, tal y como ha informado este diario, no favorece que la dirección nacional quiera centrarse en, por ejemplo, buscar la estabilización del PPCV con un, por otro lado necesario, congreso regional. Lo que deja a los populares valencianos en una situación en cierto modo extraña: el presidente de la Generalitat y responsable de la gestora del partido, Juanfran Pérez Llorca, necesita una buena relación con Génova porque de Feijóo depende apuntalar su liderazgo y ser el candidato en las próximas elecciones autonómicas, pero más allá de eso tampoco se antoja que pueda recibir un espaldarazo a día de hoy de la cúpula nacional debido al aparente estancamiento de la marca y del presidente nacional.

- Pérez Llorca y Núñez Feijóo, juntos en València. Foto: EP/ROBER SOLSONA
Si Feijóo, para muchos dirigentes del PPCV ahora no suma, el pensamiento de no pocos cargos intermedios del PSPV es que Sánchez, directamente, es probable que reste. El presidente del Gobierno, tal y como ha venido informando este diario, abandonó la idea de buscar presencialismo en la Comunitat tras la dramática visita a Paiporta pocos días después de la Dana. En el último año, apenas ha visitado València en un par de ocasiones: para una reunión con las asociaciones de víctimas y para el funeral de Estado celebrado en el primer aniversario de la tragedia.
En el PSPV desconocen si habrá intención del presidente del Gobierno decidirá acudir en Fallas al Cap i Casal, y en privado algunos temen que ocurra. La prueba, para algunas fuentes socialistas, de que Sánchez atraviesa un pésimo momento radica en los malos resultados electorales en Extremadura y, especialmente, en Aragón, con una candidata como Pilar Alegría, que había sido ministra portavoz de su Gobierno y con la que se había implicado más intensamente.

- Morant, junto a Sánchez en el Congreso. Foto: EP/EDUARDO PARRA
Una sensación que también se ha trasladado a los municipios, donde ya existen alcaldes que en privado confiesan que, de no cambiar mucho las cosas, planean buscar la reelección evitando la vinculación con Sánchez, escondiendo o minimizando la marca e incluso renunciando al rojo socialista corporativo.
Con este escenario, se pone de manifiesto que, a día de hoy, las relaciones de PPCV y PSPV con sus direcciones nacionales resultan en cierto modo extrañas, no porque existan discrepancias o una mala relación orgánica en concreto, sino porque existen dudas razonables de que la presencia de referentes nacionales o de los propios máximos líderes resulte especialmente fructífera de cara a conquistar al electorado.