VALÈNCIA. Poco a poco, la jueza de la Dana va concretando los contactos que hubo la fatídica tarde de la Dana, sobre todos los que envuelven A la entonces consellera de Interior, Salomé Pradas, el exjefe de Gabinete de Mazón, José Manuel Cuenca, y el que fuera secretario autonómico de Presidencia, Cayetano García. Un triángulo con el que la instructora cerca al expresident de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, por las dudas jurídicas que sus dos altos cargos manifestaron ante un posible confinamiento de la provincia de València.
La insistencia de Cuenca para que la entonces consellera de Interior no acordara un confinamiento de toda la provincia -"Salo, de confinar nada, calma"- han servido para que algunas partes le consideren el interlocutor del entonces president con los responsables de la emergencia. "Es una barbaridad", le dijo Cuenca a Pradas aquella tarde. En el careo entre ambos, la exconsellera deslizó que esta postura podría no surgir del propio Cuenca sino que podría haber venido de otros cargos como el secretario autonómico de Presidencia o del propio Mazón, del que dijo que, a su juicio, se "entrometió".
Pues bien, Cayetano García dio un poco de luz sobre cómo se produjeron aquellos contactos. De su testifical, cuya transcripción se ha conocido este martes, se deduce que el entonces secretario autonómico de Presidencia, al menos alimentó las dudas que Cuenca le expresaría más tarde a la consellera. Un detalle que, si bien no permite desechar otras posibilidades, sí concreta un poco más las conversaciones.
García, quien no habló con Mazón, aseguró que la entonces consellera le llamó a las 19.36h y le comentó el peligro de colapso de una presa y que se estaba estudiando el confinamiento de la provincia de Valencia. Él, según su relato, le respondió que era "una decisión muy importante" porque afectaba a mucha gente, y que si una presa iba a reventar, eso "estaría focalizado". De manera que le expresó las dudas porque había zonas que no estarían afectadas como, por ejemplo, el rincón de Ademuz, y le dijo que "desconocía el instrumento jurídico que hacía falta para eso" y si "igual hacía falta comuniacrlo al Estado porque al final es una medida que iba a afectar a dos millones y medio de personas".

- El jefe de gabinete del expresident de la Generalitat, José Manuel Cuenca, a su llegada a los juzgados de Catarroja. Foto: ROBER SOLSONA/EP
Así, según declaró, cuatro minutos después (19.40h) llamó al entonces jefe de Gabinete de Mazón: "Oye, José, me ha llamado la consellera, me ha dicho que había una presa que iba a reventar y que quería confinar a toda la provincia de Valencia. Yo le he dicho que es una limitación de derechos fundamentales, que tenía que hablar con la abogacía y que igual eso dependía del Estado". García hizo referencia a los confinamientos de la pandemia y le trasladó que no tenía "ni idea" de lo que había que hacer, si un decreto, una resolución, etcétera. "Yo no se si por zonas es más rápido o menos rápido, si por zonas es una orden y toda la provincia es un decreto, no lo sé", le dijo el secretario autonómico a Cuenca.
Es información valiosa en tanto en cuanto aquellos interrogantes son los que más tarde el jefe de Gabinete de Mazón trasladaría a Pradas o usaría para justificar aquellas dudas. Por ejemplo, cuando le dijo en sus 'whatsapps' que confinar una provincia era una "barbaridad" pero que abogaba por "zonificar" las restricciones, o cuando le planteó que para confinar "hace falta un estado de alarma" que dependía del Gobierno central. "Salo, de confinar nada", le dijo a las 19.50h.
El exjefe de Gabinete ha negado por activa y por pasiva que diera órdenes o instrucciones a Pradas y que propusiera ninguna medida sino que se limitó a expresar "dudas jurídicas" porque, como periodista, desconocía el régimen jurídico a aplicar para poner en marcha un confinamiento. "No di ninguna instrucción y simplemente trasladé una reflexión para que lo que se hiciera, fuera con la cobertura legal", aseguró este lunes en su comparecencia en el Congreso.
En cualquier caso, Cuenca ha insistido también en que no eran dudas inducidas por nadie sino propias, aunque la declaración de García pueda poner esto en duda. Lo que parece ser cierto es que eso no venía de la abogacía: la declaración de dos abogados de la Generalitat Valenciana cerró la puerta. De hecho, dieron el visto bueno ante un posible confinamiento, que habría estado amparado por las leyes de emergencias sin necesidad de la intervención del Estado.