Comunitat Valenciana

Fedea cuestiona el plan de transición energética del Gobierno y pide alargar la vida de las nucleares

Un informe de la fundación advierte de que los objetivos del PNIEC para 2030 son "poco realistas" y advierte de que encarecerá un 37% la factura por las subvenciones a renovables que no son rentables

  • Vista de la central nuclear de Cofrentes.
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VALÈNCIA. Los objetivos de la transición energética planteada por el Gobierno no son realistas para 2030. Esta afirmación, que ya se había escuchado en los mentideros empresariales, la sostiene el último informe de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). El documento publicado por la institución independiente pone negro sobre blanco una serie de observaciones respecto al Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030. Una de las advertencias que destaca es la necesidad de alargar la vida útil de las centrales nucleares ante el ritmo insuficiente del despliegue de renovables, lo que toca de lleno a la Comunitat Valenciana por el próximo cierre de la central de Cofrentes, programada para dentro de cuatro años. 

Mantener operativas las centrales no es solo una cuestión de seguridad de suministro, según los expertos, sino que es la forma más barata de mantener a raya las emisiones de CO2 sin disparar la factura que pagan los consumidores. "El bienestar se logra siempre en ausencia de subvenciones", reza el informe, sugiriendo que prescindir de la nuclear obligará a subvencionar otras tecnologías de respaldo mucho más caras para cuando no sople el viento o no brille el sol.

El estudio, firmado por economistas de la talla de Diego Rodríguez y Jorge Sanz, sostiene que el plan gubernamental fía demasiado a un despliegue masivo de fotovoltaica y eólica que el sistema aún no puede digerir de forma eficiente. Según Fedea, cumplir con las metas de 2030 obligaría a inyectar subvenciones masivas para sostener tecnologías que, por ahora, no son rentables por sí solas en los volúmenes proyectados, como el hidrógeno verde o el almacenamiento a gran escala.

El análisis estima que el coste del suministro eléctrico bajo el plan del Gobierno sería de 29,9 €/MWh, mientras que su propuesta, que califican de "óptimo-realista", reduciría ese coste hasta los 18,8 €/MWh. Se trata de una diferencia del 37% que afectaría tanto a los hogares como a la competitividad de la industria, muy castigada por los precios energéticos en los últimos años.

"La reducción del precio de mercado mayorista que surge del escenario objetivo del PNIEC oficial para 2030 no refeja el impacto real sobre los consumidores, ya que no está teniendo en consideración las subvenciones que serían necesarias para alcanzar ese escenario y que, finalmente, el consumidor de electricidad tendrá que financiar", sostiene el informe, que propone un crecimiento más moderado de las renovables y el mantenimiento de la nuclear como ejes de una transición energética más ajustada al escenario de 2030 en base al ritmo actual del despliegue de renovables y de consumo eléctrico.

Frenazo al coche eléctrico y al hidrógeno

Fedea también rebaja las expectativas sobre dos sectores en los que la Comunitat ha puesto grandes esperanzas industriales. Frente a los 5,5 millones de vehículos eléctricos que espera el Gobierno para 2030, el informe sitúa la cifra real en el entorno de los 2,75 millones. Un jarro de agua fría para los planes de despliegue de infraestructuras de recarga y para la velocidad de crucero que se esperaba en la electrificación del sector automotriz, un factor también clave para la factoría de Ford en Almussafes, que espera la llegada del nuevo modelo que le permita recuperarse de sus horas bajas, y para la gigafactoría de Volkswagen, Powerco, que ya ha anunciado que diversificará su producción más allá del sector automovilístico.

Lo mismo sucede con el hidrógeno verde. El informe advierte de que la falta de infraestructuras de exportación (como el primer gran corredor europeo H2MED) y la ausencia de una demanda industrial firme ralentizarán los proyectos de electrolizadores. En concreto, los expertos de Fedea consideran que sólo se instalarán unos 2,6 GW de electrolización en España frente a los 12 previstos en el PNIEC.

Precisamente, la Generalitat anunció el pasado año una estrategia del hidrógeno verde con colaboración público-privada para la captación de inversiones. En ese sentido destacan también otras iniciativas, como el clúster del Hidrógeno Verde de la Comunitat, y el proyecto Hedera, liderado por el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE) y financiado con fondos europeos y de la Generalitat.

En cuanto al despliegue de renovables, el documento estima una potencia eólica de 34,1GW frente a los 57,7 previstos en el plan del Gobierno, mientras que en fotovoltaica los expertos de Fedea calculan que España podrá alcanzar los 52,7 GW en 2030 frente a los 72,1 GW que sostiene el PNIEC.

En definitiva, Fedea pide al Ejecutivo de Pedro Sánchez un plan más ajustado al escenario que se proyecta a cuatro años vista teniendo en cuenta que la situación actual dista significativamente de la prevista. El informe concluye que, si se quiere una transición que no deje atrás a la economía, es necesario replantear el calendario de cierre nuclear y ajustar los objetivos de renovables a lo que el mercado y el bolsillo del consumidor pueden  soportar.

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