VALÈNCIA. Nueva jornada en el juicio de la pieza E del 'caso Taula' sobre el presunto amaño de contratos en la concejalía de Cultura en el Ayuntamiento de València en la época de Rita Barberá. Siguen los primeros compases de la vista donde la defensa del principal acusado, Marcos Benavent, busca invalidar los audios que dieron origen a la denuncia que, finalmente, presentó ante Fiscalía la entonces portavoz de Esquerra Unida en la Diputación de València, Rosa Pérez Garijo.
La exdirigente tenía que comparecer este miércoles como testigo pero no acudión, por lo que, tras ser multada con 200 euros, fue de nuevo citada para este jueves. Ante el tribunal de la sección quinta de la Audiencia Provincial ha expuesto cómo le llegaron los audios donde aparecían numerosos cargos del Partido Popular. Audios que habían sido grabados por el entonces gerente de Imelsa, Marcos Benavent, conocido como 'yonqui del dinero' y principal investigado en esta pieza tras haber sido condenado en otras dos.
En su declaración, Garijo ha dicho que le sorprendió la presunta corruptela que llegó a sus manos porque, como portavoz en la Diputación de Valencia, tenía trato "cordial" con Benavent y este les soplaba algunas irregularidades cometidas por la Diputación de Valencia, dirigida por el popular Alfonso Rus. "Me sorprendió", ha dicho la exdirigente de EUPV: "Nos parecía el más honrado porque era él el que nos contaba algunas corruptelas". "Él venía al despacho, nos contaba las cosas malas que hacían los del PP", ha expuesto.
La testigo ha asegurado que por aquel entonces recibía "muchos anónimos" sobre posibles casos de corrupción y que como ella estaba "denunciando" irregularidades y haciendo oposición en la Diputación, acudió a ella Agustí Cerdà, exsecretario general de Esquerra Republicana del País Valencià (ERPV), como interlocutor de un empresario de Xàtiva, quien decía tener "pruebas muy graves" del reparto de comisiones. Se trataba, en realidad, del suegro de Benavent, aunque Garijo ha asegurado que no se enteró de eso hasta más adelante, tras quedar con él varias veces y enterarse de cómo había encontrado los audios.
Cerdà, según su relato, le dijo: "Tengo balas pero no tengo pistola". A partir de ahí, el exsuegro de Benavent les explicó que los audios se encontraban en "un ordenador que tenía en el chalet" y que usaba el propio gerente de Imelsa. Al revisar el disco duro, el suegro "se encontró todo eso y se asustó mucho", en palabras de Garijo, y les pasó los audios en un pendrive. "Estuvimos trabajando los audios", ha dicho, "intentamos transcribirlos aunque era muy difícil, sobre todo intentar hilar lo que se decía con la realidad" e identificar a las personas que hablaban y a las que se referían.
¿Hubo alguna alteración?, se le ha preguntado. "No, a mí me viene justo grabar un audio mío". "El que más nos impactó fue el que se contaba dinero '1.000, 2.000, 3.000'", ha explicado, para añadir que el pendrive que entregó más tarde a Fiscalía era exactamente el mismo que recibió ella. La defensa de Benavent la ha intentado acorralar con el informe pericial que dice que el pen de Fiscalía se creó el mismo día de la entrega, a lo que la exdirigente ha apuntado que ella hizo una copia en su ordenador antes de darlo al fiscal.
Tras escuchar los audios, acudió a sus compañeros en el Ayuntamiento de València para buscar documentación vinculada. "Amadeu (Sanchis) [concejal] no nos hizo caso, hablamos con Rosa Albert", ha dicho. "Recopilamos muchísima documentación", ha expuesto, y más tarde acudieron al fiscal, con quien tenía trato porque ya había presentado otras denuncias. "Se lo conté y le dije que presentaría una denuncia". La defensa de Benavent ha insistido en aclarar los motivos de ese contacto previo, y ella ha respondido que fue "por seguridad".
"Si me atropellaba un coche, la Fiscalía debía saber que yo tenía doce horas con conversaciones de la cúpula del PP", ha asegurado, para añadir más tarde que en el pen no solo estaban los audios sino que había también numerosa documentación que había recabado. También la defensa de Benavent le ha consultado por haber ocultado que el origen del pen era el exsuegro de Benavent. Aunque en principio ha dicho que no ocultó eso, más tarde admitió que él "quería que nadie se enterara" de que era la fuente. "No se lo pude garantizar pero sí le garanticé que en la denuncia no aparecería su nombre".