VALÈNCIA. El PSPV de la provincia de Valencia se enfrenta a un duro proceso de primarias entre dos aspirantes fuertes que están dispuestos a llegar hasta la votación final: el alcalde de Riba-roja, Robert Raga, y el alcalde de Mislata, Carlos Fernández Bielsa. Resulta difícil realizar un pronóstico entre estos dirigentes y, más aún, muchos analistas del partido, periodistas especializados e incluso dirigentes socialistas, se inclinan por la existencia de un empate técnico en estos momentos.
La tesis de esta igualdad puede fundamentarse numéricamente: la ecuación aplicable se situaría en que Raga dispondrá a priori de mucho mayor apoyo de la militancia en València capital, La Safor y en algunas agrupaciones con un buen número de afiliados como Torrent, Quart o Cullera entre otras. No obstante, Bielsa tiene asegurado un respaldo claro en municipios potentes como Sagunto, Paterna, Burjassot, Almussafes, Mislata y varias de las localidades que han sufrido los rigores de la Dana como Benetússer, Paiporta o Catarroja, lo que dejaría la balanza en cierto modo equilibrada, por lo que todo apuntaría a decidirse en agrupaciones más pequeñas.
¿Quién es el favorito en este proceso? Una de las estrategias habituales en este tipo de primarias en el PSPV es la de identificarse como el candidato de la militancia y traspasar al oponente la etiqueta de "aspirante del aparato". Una moda instaurada desde que Pedro Sánchez venciera claramente y contra pronóstico a Susana Díaz en 2017 precisamente valiéndose de la épica de autoproclamarse el candidato de las bases. En el caso de la provincia de Valencia, resulta bastante estéril intentar identificar a uno de los candidatos con esta vitola: Raga es, sin duda, el candidato más cercano a la líder del PSPV, Diana Morant, y, por tanto a la dirección autonómica; pero Bielsa es el vigente secretario provincial y portavoz de la Diputación, por lo que sus afines forman directamente parte de la cúpula provincial y, en muchos casos, ostentan cargos públicos -asesores- precisamente otorgados en virtud de la estrategia orgánica. Así que en ambos casos los dos candidatos pueden considerarse aparato y al mismo tiempo, encontrarse próximos a la militancia.
Dicho esto, la sensación es de que Raga sería el favorito por diversas razones. El alcalde de Riba-roja, en sintonía con Morant, debe tener -en teoría- un techo más alto que el de Bielsa. Ahora bien, el alcalde de Mislata probablemente tenga un suelo más sólido, debido a que lleva trabajando la faceta orgánica durante años, por lo que todo indica que sus alianzas deberían ser consistentes. No obstante, si fuera un secretario provincial que conjugara un apoyo indiscutible, este proceso no se habría producido, dado que nadie entendería que pudiera cuestionarse su liderazgo. El hecho de que haya surgido una alternativa indica que, por diferentes motivos, Bielsa no ha conseguido una unanimidad en la provincia ni tampoco la simpatía de la dirección autonómica de Morant. Este es el indicativo que pone de manifiesto que existe una mayoría real que de salida no quiere apoyarlo o que, al menos, tiene dudas, mientras que el alcalde de Mislata aglutinaría, de salida, una minoría mayoritaria.
Es por ello que Raga dispone de una mayor capacidad de crecimiento. Ahora bien, hay partido y mucho: los congresos en el PSPV ya no se ganan a la antigua usanza, con el mero control de delegados. El alcalde de Riba-roja, para vencer, debe lograr una alta movilización y convencimiento de muchos militantes que se encuentran indecisos o que, en condiciones normales, ni siquiera participarían de estas primarias. En la otra orilla, precisamente, Bielsa y su equipo parecen absolutamente implicados -no ahora, sino desde tiempo atrás- en el proceso, lo que les confiere, o al menos así lo aparenta, un porcentaje de apoyo asegurado. En cambio, su capacidad de crecimiento se antoja más costosa que para Raga, cuya proximidad a la secretaria general del PSPV y por tanto a Sánchez debería aportarle -al menos en teoría- un plus de cara a las votaciones. Sin embargo, y esto ya se ha visto en otros procesos en la formación socialista en los últimos años, pocas primarias se ganan sin bajar del autobús, por lo que el alcalde de Riba-roja tendrá que fajarse -y mucho- si quiere hacer efectivo el papel de 'favorito'.
En cuanto a los asuntos que puedan tratarse en la campaña, todo apunta a que discusiones sobre quién es el candidato de la militancia, la potenciación de las comarcas o el refuerzo al municipalismo serán infructuosas o, al menos, otorgarán sólo una ventaja mínima a cualquiera de los dos aspirantes. Ambos son alcaldes de éxito, con perfiles y apoyos en cierto modo distintos, pero sin que exista un relato u hoja de ruta para el partido que contenga excesivas diferencias, algo que probablemente se podrá observar en el debate entre ambos candidatos que se está preparando para el jueves que viene. Quizá Raga pueda utilizar en mayor medida lo ocurrido en la Diputación de Valencia, donde el PSPV con Bielsa a la cabeza no pudo gobernar y vio cómo el PP llegaba a un acuerdo con Ens Uneix, privando así a los socialistas de mantener la única institución sobre la que tenían opciones, un asunto que sí puede penalizar de alguna manera al alcalde de Mislata, pero que no parece una cuestión con la que pueda convencerse masivamente a la militancia, que a menudo se mueve por emociones.
Esquerra Socialista proclama su apoyo a Raga
Por otro lado, la corriente crítica del PSPV Esquerra Socialista manifestó este martes, tras la reunión de su comisión coordinadora, otorgar su apoyo en los procesos provinciales a Samuel Falomir en Castellón, Rubén Alfaro en Alicante y Robert Raga en la provincia de Valencia, todo ello "poniendo en valor el mecanismo democrático del método de las primarias y la libertad de conciencia de la militancia en el voto".
Esta corriente, que mostró además su "malestar" por "la forma de integración de Esquerra Socialista en los órganos representativos del PSPV" en el congreso nacional celebrado el pasado fin de semana, insistió en su comunicado en la "delicada situación política" en la que se encuentra el socialismo y las fuerzas de progreso "ante el avance de las fuerzas reaccionarias".