Entrevista

Educación

ENTREVISTA A LOS CANDIDATOS A RECTORES DE LA UV

Francisco Ródenas: "Nuestra candidatura a la UV no tiene hipotecas ni compromisos previos"

El candidato plantea la necesidad de realizar un diagnóstico previo que permita identificar los recursos disponibles y comprometidos, así como analizar los principales problemas de la universidad antes de definir soluciones

  • Francisco Ródenas, candidato a rector de la UV.
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VALÈNCIA. El catedrático de Trabajo Social y Servicios Sociales y vicedecano de estudios de Grado y Posgrado en la Facultad de Ciencias Sociales, Francisco Ródenas Rigla (Navarrés, 1970), se presenta por primera vez a las elecciones del Rectorado de la Universitat de València. Su experiencia al frente de un máster interuniversitario -con ocho universidades públicas- y la coordinación de un programa de doctorado en Políticas Públicas le han permitido conocer de cerca el funcionamiento de algunos de los ámbitos clave de la institución. 

Un rasgo distintivo frente a las otras candidaturas es, según Ródenas, la ruptura con el continuismo. El candidato defiende que su proyecto parte "sin ataduras ni condicionantes previos", lo que le permitiría actuar con mayor autonomía. Además, apuesta por una universidad 'cuidadora', centrada en el bienestar de las personas dentro y fuera de la comunidad universitaria.

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- ¿Qué diferencias presenta respecto al resto de candidatos?

- Si tengo que decir alguna característica diferencial del resto de candidaturas, creo que hay una palabra que es clave en esta campaña: continuismo. Esta candidatura no es continuista. 

Esto implica que no partimos de compromisos previos ni de hipotecas o pactos iniciales. Significa que podemos trabajar con un mayor margen de de libertad y de capacidad vinculada exclusivamente a las ideas y planteamientos que impulsar en la universidad. 

- Dentro de la universidad, la burocracia suele ser un tema de debate, ¿cree que su reducción es necesaria?

- Por supuesto. La cuestión que yo creo que es previa a abordar este problema es en qué medida ha contribuido la universidad a incrementar esa burocracia y por qué no se ha abordado. 

No podemos hablar de burocracia a nivel general. Es necesario ver cómo afecta a la docencia, cómo ayudamos al profesorado a no tener que estar gestionando procesos que a veces son absurdos o cómo afecta al PTGAS, al personal de gestión y administración de servicios.

Esta universidad necesita centrarse en las personas que trabajan en ella. Necesita plantear cuáles son sus necesidades reales, cuáles son los problemas que tienen en el día a día. Y si no somos capaces de valorar a las personas no podremos mejoras esta universidad. 

- En la actualidad se puede observar cómo la inteligencia artificial está cada vez más presente en nuestro día a día, ¿ve necesaria la implementación de medidas que mejoren su utilización?

- Primera cuestión, no podemos negar que la inteligencia artificial está ahí y que cambian también las formas en cómo nos relacionamos con el conocimiento. Lo que tenemos que abordar es cómo hacemos que su uso sea positivo, es decir, que sea un uso adecuado. Pero, necesitamos formación. 

Si quisiéramos dar un paso más, podríamos incluso plantearnos generar una IA de la Universitat de València. Y, ¿tenemos las capacidades? Pues claro. Disponemos de una escuela de ingeniería, podemos desarrollar esas herramientas. 

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- Entonces, ¿está a favor de la implementación de la inteligencia artificial en las aulas?

- Es que ya está implantada. Podemos negarnos a verlo, pero la realidad es que está ahí y lo que no podemos hacer es decir que no vamos a hacer nada.

- Los fenómenos medioambientales extremos han obligado en ocasiones a trasladar la docencia al formato en línea. ¿Mantendría este modelo o introduciría cambios?

- Esta es una cuestión fundamental. Yo creo que no solo está cambiando la situación interna de las universidades, sino también el contexto.

Necesitamos automatizar procesos. Pero claro, para esto necesitamos un aula virtual o un sistema de formación online diferente. Necesitamos un sistema que nos permita afrontar ese cambio a una docencia online de forma segura, con garantías de que la calidad no se va a ver perjudicada y que podamos hacer realmente una docencia en condiciones.

- Para una docencia en condiciones también es muy necesaria la transparencia. ¿Cómo garantizaría un mayor grado de transparencia del que tenemos hoy en día?

- Se necesita más transparencia, porque hay que explicar y tener en cuenta la opinión de la gente. La gente tiene que conocer por qué, en un momento determinado, has tomado esa decisión.

Lo primero para generar más transparencia es explicar claramente e implicar a todos los actores en la toma de decisiones. Para esto, el sistema de comunicación de la universidad tiene que cambiar. La comunicación con la comunidad universitaria y con la sociedad tiene que ser distinta. Todas las cuestiones que pueden estar vinculadas con la toma de decisiones deberían ser totalmente transparentes para la gente pueda saber qué es lo que estamos haciendo.

- El crecimiento de las universidades privadas es un fenómeno cada vez más visible. ¿Qué medidas propondría para atraer a los futuros estudiantes universitarios?

- El contexto universitario ha cambiado muchísimo. La primera cuestión clave que hay que tener en cuenta es el trabajo colectivo de las universidades públicas. Deberíamos ir de la mano tanto en la reclamación de financiación, pero también en cuanto a cuáles son las señas de identidad frente a las entidades privadas. 

No podemos actuar frente a las universidades privadas. No tenemos esa capacidad. Pero sí que podemos diferenciarnos claramente de ellas. Y eso implica saber cómo impartimos la docencia, para hacerla más atractiva y sin perder calidad ni rigor.

- Al hilo de lo que comenta, ¿cree que la universidad está suficientemente financiada?

- La financiación ha sido un problema endémico de las universidades. Pero, aunque dependemos de financiación pública, deberíamos también buscar otras fuentes de financiación. Las universidades públicas deben ofrecer servicio público. Pero eso no significa que tengamos que dar la espalda a la empresa. Tenemos que pensar que es una opción más que facilitaría unos ingresos que podremos utilizar en la mejora de aquello que nosotros hacemos, que es la calidad en investigación.

- Respecto a la política lingüística, ¿qué papel se le debe dar al valenciano?

- El valenciano es la lengua propia de la comunidad. Debemos apostar por ésta, que además es la lengua oficial de la Universitat de València. ¿Y qué implica apostar y reforzarla? Supone ofrecer el mayor número posible de clases en esta lengua, teniendo en cuenta también que nuestros estudiantes no son solo valencianos. Pero, aumentar la docencia en nuestra lengua conlleva recursos.

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Toda las clases no pueden ser en valenciano, porque somos una universidad abierta, pero no podemos perder el papel de defensa de la lengua. La universidad pública en València no puede dejar de defender el idioma.

Tenemos también que tener claro que estamos atrayendo talento y no solo de otras partes de España, sino del mundo. No hay que perder de vista el valenciano, pero tampoco que la atracción del talento puede ser de cualquier parte del mundo.

- El precio de la vivienda ha aumentado considerablemente y para muchos universitarios resulta difícil asumir este coste. ¿Qué medidas se podrían impulsar desde la universidad para mejorar la situación?

- Hay una cosa que también puede ser característica y creo que es fundamental en esta candidatura. Nos preocupa lo que pasa dentro de la universidad, pero también cuál es la posición que tiene la universidad fuera. Esta institución debe tener también un papel importante en el ámbito social.

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Asociado a esto, está el transporte, Es decir, si no podemos vivir en València, ¿qué hacemos? Vivir fuera. Tenemos que negociar con la Generalitat Valenciana el problema que tienen los estudiantes y el personal en este tema y empezar a plantear qué alternativas podemos ofrecer.

- Para finalizar, ¿cómo definiría la universidad pública?

- Yo creo que a universidad pública sigue teniendo un rol fundamental. Sigue siendo una universidad de calidad, sigue buscando la excelencia y sigue permitiendo que las personas, vengan de donde vengan, tengan acceso a la educación superior. 

Me gustaría una universidad que fuera más próxima, más transparente, que cuidase de las personas, pero también del entorno y del medio ambiente. Que estuviese más aterrorizada en el territorio, con una visión más centrada en el ámbito en el cual desarrollamos nuestra actividad, que es la sociedad valenciana, pero con una visión también internacional. 

Afrontar los problemas poniendo encima de la mesa lo que sabemos hacer y lo que no, ser más sinceros y conectar mejor con todo lo que hay, con la gente, con las instituciones y con el resto de las universidades públicas.

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