Alonso (Femeval): "Las empresas auxiliares de Ford merecen una medalla por todo lo que han aguantado"

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Entrevista a Francisco Alonso, presidente de la Federación Empresarial Metalúrgica Valenciana (Femeval)

  • Francisco Alonso, presidente de Femeval.
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VALÈNCIA. Hace cinco meses que Francisco Alonso tomó las riendas de la Federación Empresarial Metalúrgica Valenciana (Femeval) tras la salida de Vicente Lafuente para liderar la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV). Desde entonces, el empresario ha asumido la representación de un sector inmerso en una profunda transformación, marcado por desafíos como la falta de personal cualificado, el aumento del absentismo laboral o la electrificación del automóvil, con Ford, su principal empresa tractora, inmersa en una larga etapa de incertidumbre.

Con más de 35 años al frente del Grupo Sima y dos décadas de implicación en el asociacionismo, Alonso reclama una mayor agilidad administrativa y apuesta por atraer nuevas inversiones que refuercen el tejido industrial de la Comunitat Valenciana ante el avance del vehículo eléctrico, la reindustrialización europea y el nuevo escenario geopolítico. Todo ello sin olvidar el papel de la industria auxiliar de Ford, obligada a adaptarse durante los últimos años a los cambios de estrategia y los retrasos de la multinacional. "Las empresas merecen una medalla porque han aguantado una situación muy complicada", asegura

-Según los datos de Femeval, el sector ha sufrido una caída de la actividad y encadena tres años consecutivos de contracción, pero, sin embargo, el empleo sigue creciendo. ¿En qué momento se encuentra realmente el sector del metal valenciano? 

-El metal es un sector muy amplio y lo dividimos en tres grandes áreas: industria, comercio y servicios. Es cierto que la industria, especialmente la vinculada a la automoción, ha sufrido un pequeño descenso, pero tanto la industria como el comercio siguen funcionando en la Comunitat Valenciana. Sobre todo, los servicios como instaladores, fontanería o electricistas mantienen un auge de trabajo y tienen necesidad de personal.

Por tanto, salvo la situación puntual de la automoción, prácticamente todos los sectores están reactivándose. De hecho, el metal vive un momento de récord de empleo: contamos con 249.700 trabajadores en la Comunitat Valenciana, la cifra más alta hasta la fecha. Y, al mismo tiempo, estimamos que en los próximos años necesitaremos incorporar entre 52.000 y 53.000 nuevos profesionales.

-¿A qué responde esa necesidad de empleo? ¿Es un problema de imagen o de preferencias de los jóvenes actuales?

-Es una combinación de esos factores. Muchos jóvenes no perciben el metal como un sector atractivo y prefieren otras profesiones que, en muchos casos, ofrecen peores condiciones salariales o laborales. Aquí hablamos de empleos regulados por convenio, con salarios superiores a los de otros, pero cuesta transmitir esa realidad. Desde Femeval estamos trabajando directamente en los centros educativos para explicar que el metal ya no es únicamente un trabajo manual o sucio. Hoy es un sector cada vez más tecnológico, que necesita profesionales cualificados y en formación continua. Ya no basta con incorporarse al mercado laboral sin preparación, sino que hacen falta conocimientos técnicos y actualización permanente durante toda la vida profesional.

-Sin embargo, muchas veces el sector del metal sigue asociándose exclusivamente a la automoción y a las dificultades que atraviesa. ¿Puede estar perjudicando esa imagen a la captación de talento?

-Ese es uno de los problemas. Existe una lucha muy fuerte por el talento, tanto entre empresas del propio sector como con otros sectores e, incluso, con otros países. Tenemos el problema de que formamos gente que se va a otras empresas o a otros sectores por cuestiones económicas o de condiciones laborales. Las pequeñas empresas están realizando un enorme esfuerzo en formación, pero muchas veces, cuando ese trabajador adquiere experiencia, termina marchándose a compañías más grandes que pueden ofrecer salarios superiores. Y las pymes no pueden ofrecer mejores salarios porque soportan cada vez mayores costes laborales, fiscales y burocráticos.

-¿Existe una batalla entre compañías y sectores por captar trabajadores cualificados?

-Totalmente. En todos los sectores hay una pelea por buscar personal cualificado. Ncesitamos ver por qué los jóvenes no escogen estas opciones. Estamos haciendo ver que aquí hay futuro. Al mismo tiempo, estamos trabajando con las administraciones para que los procesos de regularización de inmigrantes vayan acompañados de formación específica para que puedan trabajar y, a su vez, las empresas puedan aprovechar esa nueva masa. Por tanto, puede ser una oportunidad, pero necesitamos que a esas personas se les forme y cualifique para que puedan trabajar con seguridad y garantías.

-De esas más de 52.000 vacantes en el metal valenciano, ¿cuántas se podrían cubrir con estas personas que se van a regularizar?

-El problema es que desconocemos qué perfiles profesionales tendrán esas personas. Si supiéramos cuántas podrían incorporarse al metal y con qué experiencia, sería mucho más sencillo diseñar la formación necesaria. Por eso, estamos hablando con las Administraciones para potenciar los certificados de profesionalidad, que permiten hacer algunos trabajos.

-¿Existe el riesgo de que algunas empresas no puedan crecer o incluso desaparezcan por esta falta de mano de obra?

-Ese problema ya existe. Hay empresas que desaparecen porque no encuentran relevo generacional. Otras ven cómo se jubilan sus trabajadores sin conseguir sustituirlos. Y muchas no crecen en tamaño porque incorporar personal sin experiencia supone un coste muy elevado para pequeñas empresas. Es un problema grande. Además, toda la normativa y las obligaciones regulatorias generan más carga y si no hay profesionales suficientes, será muy difícil alcanzar los objetivos marcados desde Europa y desde España. 

  • Francisco Alonso, presidente de Femeval. -

-El absentismo se ha convertido en una de las principales preocupaciones empresariales. 

-Es otro de los grandes problemas. Entre 2010 y 2024, el absentismo ha aumentado un 73%. No estamos diciendo que sea un problema de las personas, al revés. Creo que gran parte del problema viene del sistema que tenemos. Hay gente que tiene un problema como por ejemplo se le ha roto un tendón y le dan la prueba para dentro de un mes o dos meses en la Seguridad Social. Después, si necesita otra intervención o tratamiento, vuelven a darle cita para dos meses más. Todo eso alarga los tiempos, mantiene a la persona en una situación complicada porque no puede recuperarse cuanto antes y, además, perjudica a sus compañeros. Cuando pasa eso, todos intentamos sacar adelante el trabajo y al final unos tienen que asumir más carga que otros. Si todo esto se gestionara mejor entre las mutuas, la Seguridad Social, las empresas y los propios trabajadores, los tiempos serían mucho menores y no sufrirían ni las empresas ni los trabajadores. Tenemos un problema muy grande con la Seguridad Social y con las mutuas, que están saturadas, y las pruebas no se realizan en el tiempo que deberían.

 -¿Tienen estimado el impacto económico que está teniendo?

-En toda España se habla, a nivel general, de unos 33.000 millones de euros y con esa cantidad de dinero se podrían contratar muchísimos médicos o destinar esos recursos a mejorar el sistema en beneficio de todos. En el metal hay 2,7 millones de empleados en España y se ausentan cada día 143.000 profesionales. La Comunitat representa el 10%, por lo que cada día en la región 14.000 personas no van a trabajar.

-¿Cree, por tanto, que el principal problema responde a la saturación de la sanidad y de las mutuas?

-Una gran parte sí. Luego hay personas que realmente están enfermas y necesitan estar de baja. A esas personas hay que ayudarlas y hacer todo lo posible para que se recuperen cuanto antes. Y también habrá un pequeño porcentaje de gente que pueda aprovecharse del sistema, pero es una parte muy pequeña.

"Muchas empresas ya están sobredimensionando sus plantillas para afrontar el absentismo"

-¿Cómo se podría resolver?

-Estamos trabajándolo con la CEV y la Generalitat porque hay que agilizar todo el proceso. Si somos capaces de hacer que la sanidad funcione con mayor rapidez para que un trabajador se recupere cuanto antes, será mejor para su salud y podrá reincorporarse antes al trabajo. Eso reduce el coste personal, porque nadie quiere estar enfermo, y también el coste económico que supone permanecer de baja. Además, la mayoría de nuestras empresas son pymes. Si una empresa tiene cuatro o cinco trabajadores y faltan uno o dos, puede llegar a no poder abrir o a no sacar adelante el trabajo. Si tienes tres mecánicos y te faltan dos, imagínate el problema. Cuanto más pequeña es la empresa, mayor es el impacto. Las empresas no son nadie sin sus trabajadores, que son una parte fundamental de las empresas. Creo que esta es una cuestión política y hay que sentarse, analizar por qué está ocurriendo y buscar soluciones, porque estos porcentajes no pueden seguir creciendo sin que se estudien las causas.

-¿Hay predisposición por parte de todas las partes implicadas?

-Ahora parece que empieza a haberla. Hace un tiempo daba la sensación de que había una guerra entre sindicatos y empresarios, pero no es así. Nosotros queremos lo mejor para nuestros trabajadores y que antes puedan volver a trabajar. Cuando una persona tiene un problema y no se le soluciona, ella es la primera perjudicada. Además, sus compañeros tienen que asumir su carga de trabajo porque el problema es que no existe una bolsa de trabajadores a la que recurrir de un día para otro. De hecho, muchas empresas ya están sobredimensionando sus plantillas para poder absorber estas ausencias, y eso termina repercutiendo directamente en los costes.

-¿Teme que el debate sobre el absentismo pueda polarizarse aún más?

-Ese es el pan nuestro de cada día. La polarización política es un poco vergonzosa porque creo que no se está pensando en las personas, que lo que quieren es poder trabajar, cobrar un sueldo digno y llegar a final de mes.

-Por otro lado, ¿se ha superado el metal valenciano del impacto de la Dana de 2024?

-No. Muchas empresas ya han conseguido volver a trabajar, aunque hay daños que nunca se superarán, pero todavía quedan expedientes pendientes con el Consorcio de Compensación de Seguros. Es una cuestión minoritaria, pero todavía hay expedientes bloqueados porque existen discrepancias entre las valoraciones del Consorcio y las de los afectados. Algunos acabarán resolviéndose en los tribunales.

Otro problema que vemos es que ahora mismo se están dejando las cosas como estaban antes, pero no vemos medidas para evitar que vuelva a ocurrir. Lo que pedimos a la administración es que, además de reconstruir, adopte actuaciones para evitar que una situación así vuelva a repetirse.

-Femeval ha apostado por l'Horta Sud con la elección de Picanya para su nuevo centro de formación, LaMet. ¿Cómo avanza el proyecto?

-El centro se está construyendo, pero se ha retrasado porque inicialmente estaba previsto construirlo a cota baja, pero, tras la riada, el Ayuntamiento nos pidió modificar el diseño para elevar el edificio e incorporar medidas de protección. Así, ahora contempla elevar la construcción unos 80 centímetros, instalar un tanque de tormentas para canalizar el agua y un muro perimetral de hormigón en la zona más expuesta. Decidimos mantener el proyecto porque creemos que l'Horta Sud se lo merece y solo fue necesario introducir esas modificaciones. Las obras ya están en marcha y esperamos que el centro esté terminado entre mayo y junio de 2027.

  • Francisco Alonso, presidente de Femeval. -

-Una de las industrias más fuertes del metal es la automoción. ¿Hasta qué punto la situación en Ford está lastrando a la industria auxiliar valenciana? 

-Cada vez dependen algo menos de Ford porque la gente tiene que vivir y ha tenido que buscar otros sectores y otras oportunidades. Sí que es verdad que Ford es una empresa tractora y creemos que es importante que siga estando, pero también nos gustaría que llegaran otras compañías para apoyar a todas las empresas auxiliares que ya tenemos y que tienen capacidad para hacer muchas más cosas porque cuentan con el conocimiento, la experiencia y las inversiones necesarias para seguir creciendo, pero que les falta es carga de trabajo. 

Con el lanzamiento del Ford Bronco esperamos que la situación mejore. Nos habría gustado que hubiera llegado antes, pero también nos gustaría que llegaran nuevas inversiones siempre que generen trabajo en la Comunitat Valenciana, y se apoyen en las empresas auxiliares que ya existen. No tendría sentido que vinieran con todo fabricado de fuera y solo montaran aquí. 

-Se está hablando mucho del interés de empresas asiáticas por aterrizar en tierras valencianas. ¿Tiene conocimiento de alguna en concreto?

-Se escuchan cosas, pero no tenemos la información de cómo va a ser. Si vienen aquí y todo lo traen de Asia no nos gustaría. Si, por el contrario, fabrican una parte aquí y cuentan con las empresas auxiliares valencianas, entonces sí sería positivo. La Comunitat Valenciana tiene experiencia, empresas preparadas y capacidad para asumir ese trabajo. 

-¿Qué impacto ha tenido para las empresas del metal la incertidumbre de Ford y la falta de carga de trabajo?

-Imagina una empresa que fabrica tubos de escape para Ford y que de un día para otro deja de recibir pedidos. Esa compañía tiene trabajadores, instalaciones y maquinaria y tiene dos opciones: hacer un ERE o buscar nuevos clientes. Lo mismo ocurre con quienes fabrican asientos, retrovisores o cualquier otro componente. De golpe y porrazo dejan de fabricar una cosa porque te dicen que va a llegar en un tiempo otra nueva, pero el problema es que muchas veces ese plazo se retrasa y, mientras tanto, las empresas dejan de invertir y buscan otros trabajos, pero es no es fácil. A veces aceptan proyectos que, en otras circunstancias, no habrían aceptado. El aguante de las empresas auxiliares de Ford es para recibir una medalla porque han soportado una situación muy complicada

-También se ha hablado de que la factoría de Ford Almussafes podría recibir algún otro modelo para fabricar.

-Nos gustaría que fuera así. Preferimos seguir creciendo con Ford, porque conocemos cómo trabaja, aunque tampoco tenemos ningún problema en que lleguen empresas chinas o de cualquier otro país. Lo importante es que traigan tecnología, que se desarrolle aquí y que el conocimiento se quede en la Comunitat Valenciana. Eso es precisamente lo que ha ocurrido en China. Durante años les hemos llevado tecnología, especialmente en electrificación, y ahora son líderes mundiales. Hemos pasado de enseñarles a tener que aprender de ellos. Por eso, tenemos que seguir innovando. El vehículo eléctrico ha venido para quedarse y la Comunitat tiene que posicionarse muy bien en todo lo relacionado con baterías, motores y los nuevos componentes que están surgiendo. La evolución tecnológica va muy rápido y no podemos quedarnos atrás.

-¿La inminente puesta en marcha de la gigafactoría de PowerCo puede aliviar al sector? ¿Se puede generar el ecosistema de Ford En Almussafes?

-Todo lo que sea crecimiento industrial es importante. La tecnología relacionada con las baterías va a tener mucho peso, no solo en el automóvil, sino en muchos otros sectores como la vivienda. Esto es una fábrica para fabricar. Ford funciona con un tejido de empresas auxiliares que fabrican los asientos, los retrovisores, los guardabarros y muchos otros componentes muy cerca de la planta. Alguna pieza llega de fuera, pero la mayor parte del producto se fabrica en la Comunitat Valenciana.

-¿El vehículo eléctrico es una amenaza o una oportunidad para el sector?

-Ahora mismo ha sido una amenaza porque no estábamos preparados, pero en el futuro será una oportunidad. En China casi todo es eléctrico ya y no tienen nada que envidiar a las grandes marcas europeas en acabados o tecnología. Está claro que para que el vehículo eléctrico funcione hay que hacer muchas cosas. Necesitamos infraestructuras. Hoy en día hay lugares donde quieres instalar un punto de recarga y no puedes porque no hay potencia suficiente. Todo necesita su tiempo y su evolución. Creo que a Europa este cambio le ha pillado con el pie cambiado. Habría sido mejor una transición más progresiva, pero, aun así, pienso que el vehículo eléctrico tiene mucho futuro. 

  • Francisco Alonso, presidente de Femeval. -

-Ha comentado que muchas compañías han diversificado, ¿hacia qué sectores?

-Muchas empresas se han visto obligadas a buscar nuevos clientes y nuevos mercados. Quien trabajaba para un determinado sector ha intentado mecanizar piezas para otros clientes, ya sea en España o en otros países. Más que cambiar completamente de actividad, lo que han hecho es buscar carga de trabajo en otros mercados.

-La industria de defensa está viviendo un momento de fuerte impulso inversor. ¿Qué oportunidades reales ofrece para las empresas del metal valenciano?

-Estamos empezando. Se está organizando todo y habrá que ver cómo se articula y qué oportunidades reales ofrece para nuestras empresas. La defensa de hoy no tiene nada que ver con la de hace unos años. Ahora hablamos de drones, sistemas electrónicos, sensores o software, no solo del armamento tradicional. Estamos viendo necesidades y oportunidades. De todo esto que se está moviendo creo que gran parte no hará nada y otra hará cosas.

"El sector de la defensa traerá oportunidades pero no va a ser la pancea"

-Existe una cierta euforia alrededor de la defensa como nuevo motor industrial. ¿Cree que se están generando expectativas dadas las excesivas por las exigencias de certificación, homologación y capacidad tecnológica? 

-Europa y España van a destinar muchos más recursos a defensa porque quieren fabricar aquí lo que hasta ahora compraban a Estados Unidos, Israel u otros países. Ahora mismo todo está muy verde. Es verdad que hay euforia y no es fácil entrar en este sector porque necesitas unas certificaciones concretas. Ahora se empezará a trabajar desde la CEV para identificar oportunidades. Por tanto, puede ser una oportunidad muy buena, pero no va a ser la panacea. Además, la Comunitat Valenciana parte con desventaja respecto a otros territorios donde la industria de defensa ya tiene una implantación importante, como Madrid o Andalucía. Aquí prácticamente empezamos de cero. Aun así, creo que algo conseguiremos.

-De cara al cierre del año, ¿es optimista o pesimista?

-Intento ser optimista, pero también hay que ser realista y hay mucha incertidumbre geopolítica. Aun así, y pese a los problemas que más nos preocupan como son la falta de personal, el absentismo, el exceso de burocracia y las trabas administrativas, estamos medianamente contentos. Creo que el año será bueno.

-Si pudiera pedir tres o cuatro medidas urgentes a la Administración, ¿cuáles serían?

-Lo primero sería que nos dejaran trabajar. No podemos estar pendientes de tanta burocracia. Una empresa hace un proyecto, lo firma un ingeniero y lo presenta a la Administración, pero el expediente puede quedarse parado durante meses o incluso años. Mientras tanto, esa empresa no puede abrir, no factura, no genera empleo ni paga impuestos. Lo que pedimos es más agilidad y sentido común.

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