Baleària da forma a su terminal en València: 47 millones para operar tres ferris a la vez y 5.000 pasajeros

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El proyecto sale a exposición pública, después de que la compañía no tuviera competidores para la concesión de esta infraestructura que ocupará 80.704 m2 en el Muelle Sur

  • Figuración del proyecto de Baleària.
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VALÈNCIA. La nueva terminal de pasajeros y mercancías que Baleària promueve en el Puerto de Valencia comienza a tomar forma. La naviera valenciana ha diseñado unas instalaciones que supondrán una inversión inicial de 47,3 millones de euros, ocuparán más de 80.000 metros cuadrados y tendrán capacidad para operar simultáneamente tres ferris y acoger cerca de 5.000 pasajeros. Además, contará con amplias explanadas para vehículos y mercancías, un paso fronterizo para los tráficos internacionales y espacio para recibir cruceros de forma ocasional.

Estas son algunas de las características que recoge el proyecto que la compañía de Adolf Utor ha presentado a la Autoridad Portuaria de Valencia (APV) para la futura terminal que pretende desarrollar en la dársena del Turia, concretamente en el Muelle Sur. Una actuación cuyos detalles han salido a exposición pública para la presentar alegaciones, después de que la naviera haya superado sin competidores el periodo de concurrencia pública abierto por el Puerto, según publicaba este jueves el Boletín Oficial del Estado. Ahora bien, este es un paso más en la tramitación, que todavía deberá recibir el visto bueno del Consejo de Administración de la entidad presidida por Mar Chao.

Baleària solicitó la construcción de esta estación marítima para uso particular de pasajeros y mercancías por un plazo inicial de 35 años después de que el Puerto anulara el pasado mes de noviembre la concesión que le otorgó en 2022 para la explotación de una terminal (que también se iba a destinar a cruceros) bajo el argumento de que la zona portuaria dedicada a pasajeros debía someterse a una reforma para obtener una mejor integración del puerto en la ciudad.

Este movimiento implica cambios respecto del proyecto de 2022. Por un lado, la futura terminal consta de 80.704 metros cuadrados, es decir, 10.300 metros cuadrados menos respecto a la iniciativa anterior que presentó junto a Global Ports Holding (GPH). De igual modo, la inversión se ha reducido: de 100 millones de euros a los 47,3 millones que recoge la nueva propuesta, que, no obstante, contempla una inversión adicional de otros 34 millones para futuras actuaciones en una segunda fase.

  • Figuración del proyecto.

Concretamente, la documentación de Baleària detalla una inversión inicial de 47,32 millones de euros, IVA incluido, para desarrollar las instalaciones. De esta cantidad, 14,5 millones de euros de ejecución material se destinarán a la urbanización del ámbito de la concesión, mientras que otros 10,8 millones se emplearán en levantar el edificio de pasajeros. A ello se suman 4,95 millones para las pasarelas y fingers de embarque, 950.000 euros para el paso fronterizo y otras partidas destinadas a marquesinas e instalaciones fotovoltaicas.

No obstante, la propuesta también dibuja futuras actuaciones por otros 34 millones. Se trata de una segunda fase destinada principalmente a ampliar las instalaciones energéticas y operativas, con nuevas marquesinas, sistemas de acumulación de energía, una planta de suministro de gas natural licuado (GNL) y una infraestructura para facilitar el embarque de mercancías. Sin embargo, estas inversiones no forman parte del compromiso inicial de la concesión, sino que se contemplan como posibles mejoras futuras.

Una estación marítima y tres áreas diferentes

La futura terminal ocupará una superficie de 80.704 metros cuadrados, que se distribuirán en tres grandes áreas independientes. La zona destinada a pasajeros dispondrá de 22.403 metros cuadrados, mientras que la de mercancías se extenderá sobre otros 39.793 metros cuadrados. El resto, 18.508 metros cuadrados, se reservará para el paso fronterizo. Esta distribución permitirá separar los diferentes tráficos para evitar interferencias y agilizar las operaciones de embarque y desembarque.

Uno de los elementos centrales del complejo será la nueva estación marítima, un edificio de 3.286 metros cuadrados, con un gran vestíbulo exterior cubierto, que servirá como espacio de recepción, con taquillas, controles de seguridad, salas de preembarque, zonas de espera y una cafetería. El diseño contempla también un patio exterior para los viajeros y diferentes espacios comerciales y de servicios. Asimismo, la estación marítima se completará con un cuerpo de oficinas desarrollado en cuatro niveles. Mientras la planta inferior albergará las dependencias vinculadas al funcionamiento de la terminal, las superiores se destinarán a actividades de innovación y ecoeficiencia de Baleària, que pretende centralizar en este espacio parte de su actividad relacionada con estas áreas.

La estación estará conectada directamente con los barcos a través de pasarelas elevadas y fingers móviles, que permitirán a los viajeros embarcar sin atravesar las explanadas portuarias. Para ello, el proyecto contempla tres atraques capaces de operar simultáneamente buques de hasta 236 metros de eslora. Según los cálculos de la naviera, la capacidad conjunta de pasajeros de los tres mayores ferris considerados en el diseño supera los 5.000 pasajeros.

En el exterior, contará con un aparcamiento de 345 plazas, destinado tanto a trabajadores como a pasajeros y acompañantes. A este se sumará una explanada de preembarque con capacidad para otros 432 vehículos, que podrán permanecer estacionados hasta que se inicien las operaciones de embarque. El proyecto contempla además 12 dársenas para autobuses, espacios para taxis y una zona de parada rápida con capacidad para 24 vehículos particulares. También se incorporarán puntos de recarga eléctrica, marquesinas de protección solar y conexiones mediante carril bici.

Zona de mercancías y paso fronterizo

Pero la nueva terminal no estará únicamente orientada al transporte de viajeros. De hecho, cerca de la mitad de la superficie solicitada por Baleària se destinará a las operaciones de mercancías, con una zona específica de casi 40.000 metros cuadrados y accesos independientes de los utilizados por los pasajeros. Esta área contará con diferentes explanadas para organizar los camiones y vehículos antes de su embarque, con capacidad mínima para 4.000 metros lineales de carga rodada, al menos 40 plataformas de transporte y 250 automóviles en régimen de mercancías. También dispondrá de espacios para plataformas refrigeradas y áreas de atención a conductores.

El objetivo es agilizar las operaciones de carga y descarga y reducir los tiempos de espera en las instalaciones. Para ello, se plantea que los vehículos pesados puedan acceder directamente a los buques siempre que sea posible, utilizando las explanadas de almacenamiento únicamente cuando resulte necesario. La terminal incorporará, además, sistemas inteligentes de lectura de matrículas y control de accesos para ordenar los diferentes movimientos.

Otra de las piezas del complejo será el paso fronterizo de más de 18.500 metros cuadrados, que permitirá atender los tráficos internacionales de la naviera, entre ellos su conexión con Argelia. Esta zona contará con accesos y espacios diferenciados para pasajeros y vehículos, así como con instalaciones para Policía Nacional y Guardia Civil y áreas destinadas a la inspección de mercancías.

Aunque la terminal estará destinada principalmente a ferris y mercancías, el proyecto básico también contempla su posible utilización para recibir cruceros de forma ocasional. En concreto, la memoria señala que uno de los muelles, con una longitud superior a los 300 metros, permitiría atender buques de gran eslora si así lo requiriese la APV por necesidades operativas. No obstante, este uso se plantea como una posibilidad puntual y no como la actividad principal de la concesión.

  • Figuración del proyecto

En cualquier caso, la materialización de la nueva terminal no dependerá únicamente de las inversiones de Baleària, sino que también requerirá diferentes actuaciones por parte de la Autoridad Portuaria. El proyecto considera necesaria una remodelación del Muelle Sur para permitir el atraque simultáneo de los tres ferris, así como la reordenación de los accesos terrestres para separar los movimientos de pasajeros y mercancías.

Con todo, la nueva terminal supone, por tanto, un cambio de planteamiento respecto al proyecto que la compañía tenía previsto desarrollar junto a Global Ports Holding (GPH) en el espacio anteriormente ocupado por los astilleros de Unión Naval de Valencia. Una concesión otorgada en 2022, pero que finalmente no prosperó después de que la APV decidiera en 2025 revocarla. La justificación fue, en palabras de Mar Chao, la necesidad de "replantearse" la distribución de los muelles "habida cuenta de los cambios experimentados en los tráficos, en las necesidades de maniobrabilidad de los nuevos buques y en la conectividad de Valenciaport con otros puertos".

Tras aquella decisión, Baleària optó por solicitar en solitario una nueva concesión para disponer de unas instalaciones propias en el Puerto de Valencia. Un proyecto que ahora comienza a concretarse sobre el papel, pero que todavía debe completar su tramitación administrativa y las actuaciones necesarias para hacerse realidad.

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