VALÈNCIA. Que València está de moda ya no admite debate. Si hace unos años era una percepción, hoy es una realidad consolidada. La ciudad ha ganado peso no solo en el ámbito turístico, sino también en el universitario y laboral hasta posicionarse como uno de los destinos más atractivos del mundo para vivir. Este auge ha impulsado su crecimiento poblacional y, en consecuencia, ha desencadenado un fuerte apetito inversor, especialmente a nivel industrial e inmobiliario a todos los niveles.
Este dinamismo tiene su reflejo en el sector hotelero, que es uno de los principales termómetros de la situación que vive la ciudad. Y es que el 'Cap i Casal' se posiciona como una de las plazas más dinámicas de España, situándose como el segundo destino en inversión hotelera del país, por delante de mercados tradicionalmente más consolidados como Barcelona, Málaga o Sevilla. Así lo remarcó Alejandro Bermúdez, CEO de Atlas Real Estate Analytics, durante su participación en una jornada organizada por la valenciana Moontels, en la que defendió los sólidos fundamentales que están impulsando este despliegue: crecimiento sostenido de la demanda, diversificación del turismo y margen de desarrollo en la oferta.
De hecho, las cifras lo respaldan. No solo la ciudad recibió más de 6,08 millones de pernoctaciones en 2024, sino que también el gasto internacional en la Comunitat Valenciana superó los 15.000 millones de euros, con un desembolso medio de 131,4 euros por turista y noche, que se eleva hasta los 192 euros en el caso del turismo de congresos. Unos datos que refuerzan la idea de un turismo de mayor valor añadido. Este escenario ha disparado la inversión hotelera en la plaza valenciana hasta máximos históricos, con transacciones por valor de 174 millones de euros en 2025.
No obstante, a pesar del incremento de la demanda, los niveles de precio y esfuerzo se sitúan aún por debajo de otras grandes ciudades españolas, lo que abre la puerta a una convergencia progresiva en los próximos años. También, por parte de la oferta. En este sentido, Bermúdez apuntó que la ciudad cuenta con una ratio de 25 plazas por cada 1.000 habitantes frente a las más de 40 de Madrid y Barcelona. Una cifra que consideró "insuficiente" para una ciudad con la demanda de València, que, además, crece más que otras como Sevilla o Madrid, incluso sobre la media nacional, según las cifras de la consultora.
Un ritmo de seis aperturas anuales
Por todo ello, Bermúdez remarcó que la ciudad tiene margen de crecimiento, como está demostrando el capital con sus inversiones en la Capital del Turia. Tanto es así que desde 2019 han aumentado un 35% los establecimientos en el 'Cap i Casal', con una media de seis aperturas anuales. "València triplica el ritmo de crecimiento de Barcelona y Madrid, que son mercados más maduros. Es, de hecho, la ciudad española con mayor crecimiento neto del parque hotelero", resaltó. Y, de cara a los próximos dos años, hay previstas 40 nuevas aperturas, que se traducirán en 3.000 camas nuevas, centradas, sobre todo, en establecimientos de 4 y 5 estrellas, según las cifras de Atlas.

- Turistas en las Torres de Serrano. -
- Foto: KIKE TABERNER
Uno de los rasgos diferenciales de estos proyectos en desarrollo es que mayoritariamente no son de nueva planta, sino rehabilitación de activos existentes, que se reposicionarán hacia una mayor categoría. Se trata de hostales y hoteles de menor rango que están evolucionando hacia establecimientos de cuatro y cinco estrellas. El resultado es un giro claro hacia el segmento de lujo, con una mejora progresiva de la calidad de la oferta.
Actualmente, el parque hotelero de València ronda las 20.000 plazas y las 10.000 habitaciones, repartidas en 136 establecimientos. Según Atlas, los hoteles de cuatro estrellas concentran el mayor peso de la oferta, con 49 establecimientos, 5.730 habitaciones y 11.460 plazas, lo que representa el 57,8% del total. A continuación se sitúan los hoteles de tres estrellas, con 37 establecimientos, 1.900 habitaciones y 3.801 plazas, equivalentes al 19,2% de la oferta.
Por su parte, los establecimientos de dos estrellas suman 31 establecimientos, 1.044 habitaciones y 2.088 plazas, mientras que los de cinco estrellas cuentan con 8 establecimientos, 1.004 habitaciones y 2.008 plazas. En cambio, los alojamientos de una estrella representan el menor peso, con 11 establecimientos y 463 plazas.
Desafíos
En este momento, la demanda turística ha dejado de estar vinculada exclusivamente al sol y playa. València ha diversificado su perfil y atrae cada vez más turismo internacional, que ya representa el 68% del total, con mercados como Italia, Países Bajos, Alemania, Reino Unido o Estados Unidos a la cabeza, y con un crecimiento destacado del visitante polaco. A ello se suma el tirón del turismo MICE, los grandes eventos, como Fallas o el maratón, el deporte y el posicionamiento de la ciudad como destino para nómadas digitales.
Sin embargo, el ritmo de crecimiento plantea también desafíos. La entrada de nueva oferta, la necesidad de absorberla sin tensionar el mercado y la posible polarización del producto, cada vez más orientado al lujo, son algunos de los retos a gestionar. A ello se suma el ajuste en el mercado de viviendas turísticas, que ha reducido su volumen en los últimos años por la presión regulatoria y social.
Como propuestas de mejora para el sector, Bermúdez apuntó al crecimiento tarifario, la diversificación de los mercados emisores o "la captura del gasto extra-hotelero a través de la integración vertical del gasto del turista", destacó. Además, aludió a la condición de la plaza valenciana como un mercado top internacional "con un gap tarifario que supone una oportunidad de crecimiento y en el que es muy factible que entren en juego players de envergadura como grandes grupos internacionales". Por tanto, la clave estará en gestionar ese crecimiento sin perder el equilibrio.