VALÈNCIA. La escasez de talento cualificado sigue siendo una de las preocupaciones del metal valenciano. Es un problema que ha reivindicado este jueves el nuevo presidente de la Federación Empresarial Metalúrgica Valenciana (Femeval), Francisco Alonso Gimeno, que fue elegido la pasada semana en la asamblea general como único candidato. En su primer encuentro con los medios, Alonso ha comenzado a perfilar su hoja de ruta con un eje claro: la falta de profesionales, un desafío estructural que atraviesa todo el sector y que, en el actual contexto de regularización extraordinaria de migrantes, adquiere una nueva dimensión.
Acompañado por su comité ejecutivo —los vicepresidentes Fernando Gastaldo, Enrique Ruiz, José Luis Beltrán y la secretaria general, Empar Martínez—, Alonso ha dejado entrever una posición alineada con el discurso que, apenas unos días antes, verbalizó el presidente de la CEV, Vicente Lafuente, quien defendió la necesidad de atraer trabajadores y lamentó la falta de consenso político en torno a esta cuestión.
Sin mencionarlo de forma explícita, Alonso ha recogido ese guante al ser preguntado por el papel del colectivo migrante en el sector. "Nosotros necesitamos gente que esté cualificada", ha afirmado, para añadir a continuación una idea que conecta con el discurso que vienen manteniendo diferentes autoridades empresariales en los últimos días: "Si hay personas que están legalizadas en España y pueden trabajar, tenemos que formarlas para que puedan incorporarse en nuestras empresas".
La reflexión no es menor. En un momento en el que el proceso impulsado por el Gobierno busca regularizar a cientos de miles de personas migrantes, el sector del metal observa esa bolsa de potencial empleo con interés, pero también con cautela. A diferencia de otras actividades, la industria, los servicios técnicos y el comercio vinculados al metal adquieren acreditaciones específicas que limitan una incorporación inmediata al mundo laboral.
"No hay una formación mágica", ha insistido Alonso, al explicar que cada especialidad exige titulaciones concretas, como Formación Profesional o certificados que así lo acrediten. "Cada uno tiene un perfil y necesita una acreditación", ha recalcado, poniendo el foco en una de las principales barreras de entrada. Pese a ello, el presidente de Femeval se ha mostrado claro al señalar que no aprovechar ese potencial laboral tendría consecuencias. "Si tenemos mucha gente que puede trabajar y no trabaja, va a ser un coste para todos", ha advertido Alonso.
Los pasos de Femeval para impulsar la formación profesional en el sector
No obstante, desde Femeval insisten en que la clave no es solo incorporar mano de obra, sino hacerlo con garantías. De ahí que la federación haya intensificado en los últimos meses su colaboración con entidades sociales como Cruz Roja o Tejiendo Redes para facilitar el acceso de estos colectivos a la formación profesional. "Son personas con muchísimo interés", apuntan y destacan que, una vez dentro del sistema formativo, su integración en el mercado laboral resulta más ágil.
Este enfoque conecta con uno de los grandes proyectos de la patronal: LaMet, la futura escuela de talento que Femeval impulsa en Picanya y que prevé estar operativa en 2027. Concebida como un centro de referencia, su objetivo es aumentar la capacidad formativa del sector y adaptarla a las necesidades reales de las empresas. La urgencia es evidente. "No damos abasto para nutrir de personal a las empresas", reconocen desde Femeval, donde alertan de que la falta de relevo generacional ya está poniendo en riesgo la continuidad de algunos negocios.
El diagnóstico es compartido por todo el comité ejecutivo. Desde Femeval subrayan que el problema no es tanto el desempleo como el desajuste entre oferta y demanda. "Las empresas tienen un montón de puestos sin poder cubrir porque las personas en paro no cumplen los requisitos", traslada la patronal del metal valenciano, lo que evidencia una brecha formativa que el sector lleva años denunciando.
Con este escenario de fondo, Alonso inicia su mandato con una línea continuista en lo institucional, pero con un tono más directo en cuestiones de fondo. La necesidad de mano de obra y la importancia de la formación marcan una nueva etapa en la que el metal valenciano busca asegurar su competitividad en un entorno cada vez más exigente.