VALÈNCIA. La dirección de Ford Almussafes convocaba para este jueves una nueva reunión para abordar el futuro de la planta, tras dos años de silencio sobre el nuevo modelo y en medio de las informaciones que apuntan a la venta de una parte de la factoría a la china Geely. Una cita que generaba cierta expectación ante la posibilidad de que se despejara la incógnita sobre el futuro de la factoría y se dieran a conocer detalles sobre la inversión prometida, de la que cada vez las expectativas son menores. O, incluso, que se aclarara si la china Geely se queda una planta del complejo valenciano, como se ha apuntado.
Sin embargo, para sorpresa de muy pocos, la reunión culminó sin grandes novedades. Según explican desde STM Intersindical Valenciana, la dirección ha planteado la necesidad de renegociar un nuevo marco laboral que sustituya al vigente acuerdo de electrificación, firmado en 2022 e impulsado por UGT, y que permitió a Almussafes asegurar la producción de nuevos vehículos eléctricos (plataforma GE2) frente a la planta alemana de Saarlouis. Coches que finalmente no llegaron porque la firma del óvalo redefinió su estrategia industrial ante las malas ventas de los eléctricos en el mercado y finalmente se decantó por modelos híbridos.
En cualquier caso, aquel pacto sirvió para dar garantías a la plantilla y asegurar la continuidad de la factoría. Ahora, cuatro años después, se pretende generar un nuevo consenso para dar "estabilidad de futuro", para lo que la semana que viene se iniciará una nueva negociación, según explica el sindicato.
Sin embargo, desde el sindicato lamentan que no se hayan concretado más detalles sobre el porvenir y la nueva carga de trabajo. Y es que el pasado mes de marzo se cumplieron dos años desde que Ford anunciara la llegada de un nuevo coche para aumentar la producción. Un vehículo que, según detalló, sería para pasajeros y multienergía y que se sumaría a su gama en Europa. Una promesa que insufló esperanza en una factoría que necesita pedidos para recuperar su eficiencia y competitividad. Meses más tarde se concretó que la inversión arrancaría en 2027 con una producción anual de 300.000 unidades, pero, desde entonces, no ha habido nuevas concreciones ni detalles. Es más, a la vista de este silencio, desde la industria auxiliar valenciana dudan tanto de que se cumpla ese plazo como ese volumen de fabricación porque el tiempo pasa y hace materialmente imposible cumplir ese hito.

- Archivo - Ford Almussafes. -
- Foto: ROBER SOLSONA
Cabe recordar que desde 2024, las instalaciones valencianas solo producen el Ford Kuga, tras las salida de la furgoneta Transit y del modelo Mondeo. Una merma de actividad que ha provocado que la producción en 2025 se redujera un 17,6% respecto al año anterior hasta los 98.500 vehículos, pese a tener una capacidad para 400.000 unidades al año. De hecho, el pasado ejercicio fue el peor año de Almussafes en términos de fabricación desde que se puso en marcha la planta en 1976, según datos de UGT, sindicato mayoritario en la planta.
Ante esta situación, ha trascendido que Ford se ha abierto a buscar nuevas fórmulas de negocio y dialogaba con la empresa china Geely sobre la cesión del uso de su planta de montaje. Unas conversaciones que se iniciaron hace unos meses y que habrían llegado a un acuerdo por el cual la firma asiática se quedaría con la planta Body 3 de la factoría valenciana, con el fin de fabricar en esta zona un vehículo propio y otro para Ford.
Se trata de una zona que lleva tiempo sin actividad y en la que se ensamblaron míticos modelos valencianos como el Mondeo, Galaxy o la S-Max, que dejaron de producirse hace unos años en la factoría valenciana.