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Dos años de silencio de Ford sobre el modelo que marcará el futuro de Almussafes

Este sábado de cumplen dos años desde que la multinacional anunció un nuevo vehículo "multienergía" para la factoría sin que haya desvelado nuevos detalles

  • Ford Almussafes.
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VALÈNCIA. Hace justo dos años, Ford aseguraba el futuro de su planta en Almussafes con el anuncio de carga de trabajo en forma de un nuevo modelo. Un vehículo del que únicamente detalló que sería para pasajeros y multienergía y que se sumaría a su gama en Europa. Una promesa que insufló entonces esperanza en una factoría que necesita pedidos para recuperar su eficiencia y competitividad. Meses más tarde se concretó que la inversión arrancaría en 2027 con una producción anual de 300.000 unidades. Desde entonces no ha habido nuevas concreciones ni detalles. Es más, a la vista de este silencio, desde la industria auxiliar valenciana dudan tanto de que se cumpla ese plazo como ese volumen de fabricación porque el tiempo pasa y hace materialmente imposible cumplir ese hito. 

Dos años de travesía para una factoría que se encuentra en mínimos de producción y ha sufrido fuertes ajustes de empleo que han mermado su masa laboral. En cualquier caso, desde la firma del óvalo han dejado claro en varias ocasiones que Almussafes tiene "un papel fundamental" en su hoja de ruta, aunque sin desvelar inversiones ni concretar la prometida carga de trabajo. 

Aunque no existe una confirmación oficial, los motivos de la falta de novedades se enmarcarían en los continuos vaivenes del mercado de la automoción, a los que se sumaría el creciente proteccionismo impulsado por la política comercial de Donald Trump y la tensión geopolítica actual. De hecho, en un primer momento se habría contemplado que parte de esa carga de trabajo se destinara al mercado estadounidense, pero la imposición de aranceles habría puesto en duda esta posibilidad y habría obligado a replantear la estrategia.

Una indefinición que ha provocado que algunas voces aventuren que finalmente la producción se rebaje y sean en torno a 200.000 vehículos al año los que movilizará la planta de ese nuevo coche. El modelo que más ha sonado sería un vehículo similar al Bronco Sport, como adelantó este diario, ya que este todoterreno encajaría perfectamente con la plataforma C2 del Kuga, modelo también del tipo SUV que se fabrica en la factoría valenciana, aunque habría que ampliar la altura de la estructura para adaptarse al mayor tamaño del Bronco Sport. No obstante, no requeriría una 'mega inversión' como sí debería hacerse con otros modelos que no coinciden con la tecnología y capacidades actuales de la fábrica. 

La automoción valenciana duda de los plazos

Esta demora no solo afecta al trabajo en la propia planta valenciana de Ford, que sigue operando por debajo de su capacidad, sino a toda la industria auxiliar que necesita anticipación y previsión para planificar el nuevo encargo. Y es que el lanzamiento de un nuevo vehículo requiere plazos largos de planificación y adaptación industrial, por lo que la ausencia de información dificulta que tanto los proveedores como las plantas de producción puedan prepararse adecuadamente para asumir el trabajo. De ahí que el sector dude de que se pueda cumplir con la fecha de 2027 que avanzó la multinacional.

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En este sentido, el presidente del Clúster de la Automoción Valenciana (Avia), Francisco Segura, señaló hace unas semanas que desde la industria valenciana no tienen nuevos detalles del lanzamiento, por lo que cree que se debería fijar un nuevo calendario dado que materialmente es muy difícil que los proveedores y la propia factoría puedan adaptarse a la nueva producción. "Lanzar un coche tarda varios años entre el estudio previo y el diseño. Debería haber fechas nuevas porque, a estas alturas, no podemos mantener las fechas oficiales de 2027", remarcó.

En cualquier caso, Segura quiso dejar bien claro que Ford Almussafes tiene futuro y el proyecto sigue vivo. "Después del cierre de cuatro factorías de Ford Europa, Almussafes va a permanecer sí o sí y para eso se está trabajando. Hay que tener paciencia aunque es cierto que la travesía está siendo un poco larga", admitió el empresario, presidente del Grupo Segura.

Desde UGT, sindicato mayoritario, insistían hace meses en un comunicado en construir un futuro "con luces largas" y recordaban los esfuerzos que ha hecho la plantilla, con la pérdida de más de 50.000 puestos de trabajo, entre directos e indirectos, en los últimos tiempos. "Ahora corresponde carga de trabajo futura, que garantice como mínimo la plantilla actual", subrayaba la organización.

Interés de firmas asiáticas

Sea como fuere, lo que es cierto es que Almussafes necesita rentabilizar sus instalaciones. Desde 2024, la factoría solo produce el Kuga, tras las salida de la furgoneta Transit y del Mondeo. Una merma de actividad que ha provocado que la fabricación en las instalaciones valencianas estén en mínimos históricos y en 2025 salieran tan solo 98.500 vehículos, un 17,6% menos que el año anterior, pese a tener una capacidad para 400.000 unidades al año. De hecho, el pasado ejercicio fue el peor año de Almussafes en términos de fabricación desde que se puso en marcha la planta en 1976, según datos de UGT. Y las previsiones para este 2026 no se antojan mejorables.

Ante la bajada de producción, se produjo un excedente de personal que llevó a la firma del óvalo a acometer su cuarto ERE en la planta de los últimos cinco años y a aprobar a principios de 2025 un ERTE Red. Un mecanismo que a finales del pasado año se renovó por seis meses con las mismas condiciones: 4.152 trabajadores afectados de forma rotativa, 996 puestos diarios en regulación y el 90% del salario con el cien por cien de complementos.

 

Ante esta situación, Ford se ha abierto a buscar nuevas fórmulas de negocio y ha trascendido que dialoga con la empresa china Geely sobre la cesión del uso de su planta de montaje. La utilización de las instalaciones de Valencia sería beneficiosa para ambas partes, ya que permitiría a Geely evitar el pago de los elevados aranceles europeos sobre las importaciones de vehículos eléctricos fabricados en China, al tiempo que daría un nuevo impulso a la planta, necesitada de nueva carga de trabajo. Eso sí, las conversaciones se centran en la fabricación y no incluyen la posibilidad de compartir tecnologías. 

Sin embargo, parece que no es la única firma asiática interesada por la autonomía valenciana, ya que, según el propio Segura, "existe interés de compañías asiáticas por implantarse en Europa ante la previsión de aranceles". Un interés que puede ser clave para posicionar a la Comunitat Valenciana como un polo industrial estratégico en Europa y atraer inversión y actividad de empresas automovilísticas internacionales.

Por tanto, este sábado se cumplen dos años desde el anuncio que parecía dar un balón de oxígeno, pero la falta de concreción mantiene abiertas las incógnitas sobre el futuro y su nueva carga de trabajo. A la espera de que se definan plazos, modelo y volumen de producción, tanto la factoría como la industria auxiliar continúan pendientes de una decisión clave para planificar su actividad en los próximos años.

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