Opinión

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El eurocristiano tibio

Así es el síndrome separatista catalán

"Los separatistas quieren una España plurinacional siempre que casi ninguna otra región se declare nación. ¿No será que solo quieren ser más que los demás?"

Publicado: 01/02/2026 ·06:00
Actualizado: 01/02/2026 · 06:00
  • El presidente de ERC, Oriol Junqueras, en una imagen de archivo.
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Según la Real Academia Española, un síndrome es un conjunto de síntomas característicos de una enfermedad o un estado determinado. Pues bien, en este Tibio expondré los principales síntomas del síndrome separatista, cuya característica básica es atribuir a sus adversarios las actitudes que ellos mismos practican.

-Nuestros separatistas dicen que los que nos oponemos a la segregación de Cataluña padecemos catalanofobia, pero celebran a los humoristas que inician sus intervenciones en TV3 con un vibrante Buenos días y Puta España. ¿No padecerán ellos hispanofobia?

-Los separatistas abogan por una España plurinacional, pero pusieron el grito en el cielo cuando el actor Javier Gutiérrez declaró que se sentía “parte de Cataluña, Euzkadi, Extremadura y Andalucía”. Quejándose de esa “rondalla plurinacional”, el separatista Jordi Cabré contestó que “si Extremadura es contada dentro del concepto de plurinacionalidad, el propio término queda vacío, ridículo e incluso insultante”. Y añadió que, puestos a querer ser una nación, “Andalucía, históricamente, tampoco demasiado”. En suma, los separatistas quieren una España plurinacional siempre que casi ninguna otra región se declare nación. ¿No será que solo quieren ser más que los demás?

 

Los separatistas nos acusan de que reprimimos su cultura, pero celebran que la película 'Sirat', que consideran catalana, haya sido nominada al premio Oscar"

 

-Los separatistas nos acusan de xenófobos, pero en el año 2008 Oriol Junqueras publicó en el diario Avui que “los catalanes tenemos más proximidad genética con los franceses que con los españoles, y los españoles más con los norteafricanos que con nosotros.” En 2011 achacó a las emigraciones las supuestas diferencias genéticas entre los catalanes y los españoles, pero aclaró que no pretendía atribuirles ninguna clase de superioridad. Según él, los españoles no éramos genéticamente inferiores a los catalanes, sino simplemente diferentes. 

-Al año siguiente, en diciembre de 2012, el igualmente separatista Quim Torra, que luego presidió la Generalidad de Cataluña, escribió en El Món que “hay algo freudianamente profundo en los españoles: un bache en su ADN”. Se había producido una polémica entre los separatistas: para unos, los genes españoles eran diferentes de los catalanes; para otros, no solo eran diferentes, sino que estaban arrugados.

-Los separatistas nos acusan de que reprimimos su cultura, pero celebran que la película Sirat, que consideran catalana, haya sido nominada al premio Oscar. Esa película fue financiada por la industria catalana, pero fue seleccionada para competir por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, una institución netamente española. La pura verdad es que los españoles no reprimimos la cultura catalana.

-Los separatistas dicen que los españoles obstaculizamos el idioma catalán, pero han impuesto una inmersión escolar en catalán, lo consideran el único idioma vehicular de la enseñanza, no imparten en español ninguna asignatura e incumplen las sentencias judiciales que ordenan emplearlo en la cuarta parte de la enseñanza como mínimo. Para colmo, denuncian por discriminación lingüística a los funcionarios, médicos, profesores, policías o camareros que les contesten en español. ¿No serán ellos lo que discriminan a los hispanoparlantes?

 -Los separatistas se quejan de que los españoles los expoliamos, pero Cataluña está en la media de la financiación por habitante. De hecho, los catalanes y sus empresas poseen más riqueza que los ciudadanos de otras regiones españolas, han nombrado más cargos públicos que ninguna otra región, les ponen los sueldos más altos y han creado más chiringuitos públicos que nadie. Por no hablar de su red de embajadas, ni de los recursos malversados en el proceso separatista. El presupuesto de su TV3 es, comparativamente, el mayor de todas las televisiones españolas y Cataluña ha acumulado una deuda más cuantiosa que todas las demás regiones. ¿No será que derrochan a manos llenas?

 

Los separatistas, que son republicanos, se quejan de que el rey de España, que simboliza la unidad y permanencia de la patria, no los apoye cuando se saltan la ley"

 

-Los separatistas dicen que la solidaridad con las regiones españolas es un expolio si no es voluntaria. En consecuencia, reclaman un cupo fiscal como el de Vasconia. En un rapto de lucidez, Alicia Romero, consejera de Economía del gobierno socialista catalán, les ha respondido que el cupo vasco no es solidario. Sin embargo, también los socialistas quieren implantar la ordinalidad regresiva y recaudar y gestionar todos los impuestos. Aunque que digan que su modelo incluirá una cuota de solidaridad, ¿para qué iban a montar todo ese lío si no pretendiesen quedarse con más dinero?

-Los separatistas han criticado a la plataforma Filmin, con sede en Barcelona, por haber incorporado a su catálogo Ïcaro, la semana en llamas. Ese documental ofrece las opiniones de los policías que intervinieron en los disturbios separatistas de 2019 con motivo de las sentencias contra los líderes de la declaración de independencia de 2017. ¿A qué viene tanto follón si nadie está obligado a ver el documental, que no se emite en abierto? ¿No será que quieren implantar la censura que dicen que sufren ellos?

-El partido separatista IRC, el de Junqueras y Rufián, le ha pedido a Salvador Illa, presidente socialista de la Generalidad, que prohíba los actos informativos del Ejército español por considerarlos “incompatibles con la educación democrática”. Pero la mayoría de los independistas piden que haya un ejército catalán, e incluso la Asamblea Nacional Catalana tiene un grupo de análisis de Defensa. ¿Sería un ejército catalán la cima de la democracia y el ejército español una banda de fascistas?

- De forma alucinante, los separatistas le reprochan a Felipe V que abogó por la unidad de España y no los amparó en su discurso tras la declaración de independencia de 2017. Asombrosamente, son los mismos que repiten continuamente que Cataluña era una gloriosa nación independiente hasta que Felipe IV ganó la guerra de sucesión a la corona y que promovieron unas leyes anticonstitucionales para romper con España e implantar una república. Así que los separatistas, que son republicanos, se quejan de que el rey de España, que simboliza la unidad y permanencia de la patria, no los apoye cuando se saltan la ley.

Lo dicho: los separatistas catalanes sufren un síndrome alucinatorio grave y profuso.  No obstante, es cierto que muchos de los que viven en Cataluña, Vasconia y Galicia no se sienten españoles y aspiran a autogobernarse por completo. Ante esa realidad, plantearé una alternativa en un futuro Tibio

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