Opinión

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Mercosur, mayoritario en los parlamentos, repudiado en la calle

Publicado: 01/02/2026 ·06:00
Actualizado: 01/02/2026 · 06:00
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Esta semana hemos asistido a una concentración más de los agricultores. Esta vez, el principal motivo ha sido el rechazo al acuerdo de Mercosur, que es el pacto entre la Unión Europea y algunos países de Sudamérica para el libre comercio entre ambas zonas. Pero en las tractoradas que hemos visto en las calles se han exhibido otros malestares, como el reparto de fondos de la Política Agraria Común, y algunos ya clásicos —que no por ello con menor fundamento— como la falta de agua, el relevo generacional o las trabas administrativas. Pero la gran curiosidad es que el motivo principal, el acuerdo de Mercosur, no lo defiende nadie, o lo defienden algunos con la boca pequeña, pese a que goza de un amplio consenso parlamentario tanto en el Congreso de los Diputados como en el Parlamento Europeo.

Resumo qué supone el acuerdo suscrito entre la UE y los países Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, que son los que forman Mercosur. Se trata de un acuerdo que abre mercados, pero para las dos partes. Es una oportunidad para que los productos europeos accedan a esos nuevos mercados, pero también es una oportunidad para que los países sudamericanos coloquen sus productos en España. Aunque hay beneficios, la gran preocupación para los productores españoles (y europeos) viene por la competencia de carne y azúcar, los estándares ambientales o la trazabilidad, que es lo que ha generado tanta polémica. En cambio, la UE puede colocar productos de valor añadido en el sur de América.

Sea como fuere, el acuerdo no convence al campo, pese a que los grandes partidos, PP y PSOE, lo han respaldado (además del PNV). En el Parlamento de Bruselas fueron 46 votos a favor de los eurodiputados españoles frente a los 16 que lo rechazaron.

El acuerdo de Mercosur incluye salvaguardas, que podríamos definir como cláusulas que la UE puede activar cuando detecte algún desequilibrio. Las salvaguardas incluyen la suspensión del acuerdo si se detecta algún desequilibrio; hay limitaciones y aranceles para determinados productos sudamericanos, y deben cumplir las mismas condiciones ambientales que en la eurozona. Pero, pese a ello, no convence a los agricultores. Lo normal es que los partidos que lo han respaldado, PP y PSOE, lo hubieran defendido sin pudor. El PSOE sí lo hace desde los ámbitos gubernamentales o parlamentarios, pero no a nivel de la organización política. Solo he escuchado un par de entrevistas a Leire Pajín y a Inmaculada Rodríguez Piñero en la que lo avalaban. Poco más.

  • El alcalde de Elche, en la protesta del jueves en Elche. Foto Miguel Ángel Valero.

En el caso del PP, es aún más paradigmático. El hecho de que Vox le robe parte de ese electorado, y máxime en las citas electorales que han convocado sus barones, hace que los cargos populares lo defiendan con mucha tibieza o que cuestionen las cláusulas de salvaguarda, pese a que sus 22 europarlamentarios no se opusieron a paralizarlo en Bruselas. Al principio, Feijóo lo calificó como una gran oportunidad, pero más tarde, según se iban convocando las protestas agrarias, matizó su discurso: dijo que no entrara en vigor de forma inmediata si no se cumplían estrictamente las cláusulas de salvaguarda.

Conclusión: lo de Mercosur es un ejemplo más de la desafección que generan este tipo de decisiones en la población ante la clase política, y un balón de oxígeno más para la ultraderecha. Estoy seguro de que con el tiempo los ánimos se apaciguarán, pero mientras, como nadie defiende el acuerdo, sobre él recaen todas las maldades, y algunas con razón. Pero la gran desafección viene por la sensación de que las decisiones se toman de arriba hacia abajo, y no al contrario, de abajo hacia arriba.

Y eso que el sector agroalimentario industrializado vive uno de sus mejores momentos económicos. Sus cifras de exportación son de las mejores. Pero hasta las propias empresas que se pueden beneficiar del acuerdo Mercosur lo han defendido con cautela. Otra muestra más de la falta de pedagogía (y de sensibilidad) que ha acompañado al acuerdo.

Lo que ha pasado con el acuerdo de libre comercio con Mercosur es un ejemplo de lo que ocurre con la democracia actual en España, salvando las distancias. Quienes deberían defender el sistema (con sus aciertos y errores) no lo defienden como debieran. Y lo peor: algunos aprovechan el clamor de la calle para sembrar dudas en vez de solventar los problemas que genera (no olvidemos que los partidos aliados del PP y PSOE gobiernan en la UE). Pues eso: mayoritario en los parlamentos; repudiado en la calle. Demasiada distancia.

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