Plaza Inmobiliaria

Valencia se queda sin vivienda: la presión se dispara en el área metropolitana, con Godella y Burjassot superando los 4.000 euros/m2

El encarecimiento, la falta de oferta y el crecimiento demográfico consolidan una crisis estructural que ya no es urbana, sino metropolitana

  • Imagen de archivo de la ciudad de València.
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VALÈNCIA (VP). La vivienda ha dejado de ser un problema de precios para convertirse en un problema de acceso real. La escasez de oferta ha desbordado la ciudad y ha trasladado la presión al área metropolitana, donde los precios ya replican, y en algunos casos superan, los niveles de la capital. Así lo refleja elinforme correspondiente al primer trimestre de 2026 de la Cátedra Observatorio de la Vivienda. “La vivienda ya no cabe en Valencia”, señala Fernando Cos-Gayón, director de la Cátedra Observatorio de la Vivienda. “La demanda no se resuelve dentro de la ciudad, se desplaza fuera, y lo hace cada vez con mayor intensidad”.

Este desplazamiento está consolidando un nuevo escenario. Municipios del área metropolitana, como Godella y Burjassot, ya superan los 4.000 €/m², evidenciando que la tensión del mercado se ha extendido a todo el sistema residencial. “El problema no desaparece, se desplaza. Y lo hace con una velocidad que impide que el mercado pueda reaccionar”, explica.

El origen de esta situación es un desequilibrio estructural entre oferta y demanda. La producción de vivienda nueva se mantiene muy por debajo de las necesidades reales, mientras la demanda continúa creciendo de forma sostenida, impulsada en gran medida por la evolución demográfica. “El sistema no está preparado para absorber este crecimiento, y eso se traduce directamente en precios más altos y menor acceso”, apunta Cos-Gayón.

Pero el problema no es solo de cantidad. También lo es de producto. “Estamos construyendo viviendas que no responden a la capacidad económica de la mayoría de los hogares”, advierte. Esta desconexión deja fuera a jóvenes y rentas medias, que no encuentran soluciones ni en la compra ni en el alquiler. En este contexto, la Vivienda de Protección Pública vuelve a situarse como una herramienta clave, aunque su desarrollo sigue siendo claramente insuficiente. “La mayor parte de la demanda encaja en parámetros de vivienda protegida, pero el sistema no está produciendo en esa dirección debido a los altos costes de construcción”, subraya.

El mercado del alquiler tampoco está absorbiendo esta demanda. El aumento de precios y la reducción de oferta han convertido el acceso en una carga estructural para los hogares. A ello se suma el impacto de los cambios regulatorios. “La inseguridad jurídica ha generado un clima de desconfianza que está provocando la retirada de viviendas del alquiler tradicional”, explica Cos-Gayón.

Además, el contexto financiero añade complejidad al escenario. La reducción de la financiación bancaria en fases iniciales y la dependencia creciente de capital alternativo limitan la capacidad de generar nueva oferta. “Sin seguridad jurídica y sin financiación estable, el sistema no puede producir la vivienda que necesita”, afirma.

Ante esta situación, el informe plantea la necesidad de replantear el modelo residencial. “La solución no pasa solo por construir más, sino por construir lo que realmente se necesita”, señala. En este sentido, se propone el desarrollo de una nueva tipología de vivienda asequible en alquiler, concebida como solución flexible, de acceso temporal y adaptada a la capacidad económica real de los hogares. “La vivienda ha pasado a ser un problema del sistema”, concluye Cos-Gayón. “Y ese sistema ya no es urbano: es metropolitano”.

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