Esta semana servimos “Una paella flow 2000”, un capítulo con aroma a documento desclasificado, cumbre geopolítica y consulta médica en hora punta. Empezamos con Epstein y los papeles revelados: una historia que mezcla morbo, poder y esa lista de “personalidades afectadas” que hace que medio planeta revise su agenda de contactos.
Después nos vamos a la Conferencia de Múnich, donde Europa intenta recordar para qué sirve Europa, Pedro Sánchez interpreta su papel de chico rebelde y Marco Rubio aparece para recordarnos que USA siempre hace las cosas a su manera.
Y, por supuesto, vuelve nuestra sección PSOización: esta vez con la huelga de los médicos, para comprobar qué dice la izquierda y de qué manera se lía con esta nueva crisis. Cerramos con recomendación cultural marca de la casa: Andrés Boix trae bajo el brazo la nueva novela de Woody Allen, personalidad que ha marcado de manera diferente a las diferentes generaciones del pódcas. ¿Qué pasa con Baum? (Alianza Editorial, 2025), aquí la sinopsis:
Asher Baum está perdiendo el juicio. Pero, ¿a quién no le pasaría en su lugar? Baum es un escritor judío de mediana edad, petulante e inadaptado, que no logra hacerse un hueco en el mundo literario y se encuentra ridículamente paralizado por preocupaciones neuróticas sobre la futilidad y el vacío de la existencia. Su tercer matrimonio se tambalea, sus libros reciben críticas tibias y su prestigioso editor neoyorquino lo ha abandonado a su suerte. Por si fuera poco, tiene que soportar la relación, demasiado estrecha, de su mujer con su hijo, un escritor joven y exitoso. Pero de repente descubre un secreto sorprendente que puede cambiarlo todo. ¿Qué pasa con Baum? es una evocadora carta de amor a Nueva York y una novela sumamente entretenida, repleta de esos momentos desternillantes y absurdos sólo al alcance de Woody Allen, que recrea con humor irreverente la escena cultural neoyorquina, las miserias de la vida familiar, el declive del amor en las parejas y el destino fatal de quienes son ensalzados pese a su mediocridad... Woody Allen en estado puro.