VALÈNCIA (F.P./EFE). Valencia ha amanecido este miércoles prácticamente tomada por el taxi. Miles de vehículos han secundado el paro de 24 horas convocado por varias organizaciones del sector y han iniciado, en torno a las 08.45 horas, una manifestación desde distintos puntos de la ciudad que ha terminado por colapsar las principales vías de acceso al centro de la capital.
La salida escalonada de taxis desde enclaves estratégicos —Pista de Silla-Ausiàs March, avenida de Catalunya-Aragó, Corts Valencianes o la avenida del Cid— ha obligado a desviar el tráfico desde primera hora. También decenas de líneas de la EMT han visto alterado su recorrido habitual, generando retrasos y desconcierto entre los usuarios.
"Sabíamos que había huelga, pero no pensábamos que iba a ser así. Hemos tardado más de veinte minutos en avanzar una única parada", lamentaba esta mañana una usuaria de la EMT en la zona de Patraix. Otros viajeros, sin embargo, ni siquiera estaban al tanto de la protesta. "Creía que era el tráfico normal de hora punta, nadie nos había avisado de que esto iba a paralizar media ciudad", apuntaba un hombre que intentaba llegar a su trabajo en el centro.
Los cortes de tráfico también han obligado a los usuarios a cambiar de una línea a otra para aproximarse lo máximo posible al centro de Valencia, como ha sido el caso de la línea 27, que a la altura del boulevar sud y la cruz cubiera ha interrumpido el servicio y los viajeros han subido a la línea 9 que va por la avenida de Gaspar Aguilar.
La congestión ha tenido un efecto dominó. Muchos ciudadanos han optado por el metro como alternativa, lo que ha incrementado la presión sobre varias líneas de Metrovalencia. "Vamos como sardinas y encima con retraso. Cambias el atasco por el agobio", protestaba una usuaria en la Línea 3 en dirección a Rafelbunyol.
Los taxis colpsan el centro camino a las Torres de Serranos
Los taxis han comenzado a concentrarse desde las ocho de la mañana en los puntos acordados y han avanzado hasta las Torres de Serranos, donde estaba previsto que concluyera la manifestación itinerante. Posteriormente, los convocantes han anunciado una concentración ante el Palau de la Generalitat hasta las 14.00 horas.
El Centro de Gestión de Tráfico del Ayuntamiento ha informado de importantes retenciones en las entradas a la ciudad y ha recomendado evitar los accesos más afectados. Las imágenes de largas hileras de vehículos detenidos se han repetido durante buena parte de la mañana.
Aeropuerto y estaciones, también afectados
El paro ha tenido especial incidencia en puntos neurálgicos como el aeropuerto de Manises, la estación de alta velocidad Joaquín Sorolla y la Estació del Nord, así como en la estación de autobuses. Viajeros con maletas en mano se han encontrado con una situación inesperada que ha alterado conexiones y horarios.
La afección se mantendrá mientras continúe el paro general de 24 horas, iniciado a las 06.00 horas de este miércoles y previsto hasta la misma hora del jueves.
El motivo: “devolver el equilibrio” frente a las VTC
La huelga tiene como principal objetivo exigir a la Conselleria competente en materia de transportes que "devuelva el equilibrio" al sector del taxi frente a los vehículos de transporte con conductor (VTC). Las asociaciones convocantes reclaman una mayor regulación y control sobre este tipo de licencias, al considerar que existe una competencia desleal que pone en riesgo la viabilidad del taxi tradicional.
Este martes tuvo lugar una reunión entre las asociaciones representativas del taxi en la Comunitat Valenciana y la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y Recuperación. Sin embargo, según un comunicado conjunto de la Confederación de Taxistas Autónomos (CTA), Unión Asociaciones Autotaxis, Asociación de Taxistas de la Comunitat Valenciana (ATCV), USOCV, Ucata, Caracol Valencia y PKT Asian Association, el encuentro concluyó sin avances. “Salimos sin nada nuevo que contar”, señalaron las entidades, que mantienen así la presión sobre el Consell.
La jornada de protesta, que combina paro total y movilización en la calle, vuelve a situar en el centro del debate la convivencia entre el taxi y las VTC en un contexto de creciente demanda de movilidad y tensión regulatoria. Mientras tanto, la ciudad trata de recuperar la normalidad tras una mañana marcada por el claxon y las retenciones.