VALÈNCIA. Para un buen número de usuarios de la red de metro de València y su área metropolitana, viajar a través de este medio no es tanto una opción sino una necesidad. Más del 70% de los viajeros se podrían definir como "obligados" al no disponer de un vehículo privado u otro transporte público que les permita realizar el mismo destino. En este sentido, el 17% asegura que el motivo por el que realiza sus viajes con Metrovalencia es, precisamente, el no poder aparcar su vehículo al llegar al destino.
Así lo señala el último Índice de Satisfacción al Cliente (ISC), elaborado por la consultora GFK para la propia Ferrocarrils de la Generalitat (FGV) en noviembre de 2025 y publicado a comienzos de este ejercicio. Los resultados de este estudio se basan en 3.278 entrevistas a usuarios de la red de metro y tranvía mayores de 15 años. Además de mostrar los perfiles y tendencias de usuarios, el informe apunta a una caída "significativa" de la valoración de los clientes frente a los anteriores ejercicios, tal y como explicó Valencia Plaza.
Poniendo el foco en los motivos por los que se usa la red valenciana de metro, el primero de ellos es, precisamente, el hecho de no disponer de otro medio público o privado para realizar el mismo desplazamiento (47,9%), aunque seguido de cerca por la voluntad de los usuarios de utilizar la red de metro y tranvía (46,3%). El tercer puesto lo ocupa la imposibilidad de aparcar el vehículo privado al llegar a destino.
El resultado de estos perfiles de usuarios arroja que siete de cada diez emplean Metrovalencia de manera "obligada", una tasa similar a los últimos ejercicios, aunque supone un crecimiento de 15 puntos frente al ejercicio 2010. La "obligatoriedad" es especialmente elevada en las líneas L6, L8, L2 y L4; mientras que las L3, L10 y L5 tienen una tasa "significativamente menor" que la media en este tipo de viajeros.
Existen varios perfiles de usuarios obligados, aunque generalmente se trata de estudiantes menores de 25 años y personas con un nivel educativo medio-bajo. Los no obligados son generalmente más mayores, "de 40 años en adelante, trabajadores, jubilados" y con "nivel superior de estudios".
Por otro lado, tal y como viene siendo habitual, los principales motivos del uso del metro son ir y volver del lugar de trabajo o del centro educativo. En concreto, las líneas L4, L6, L8 y L9 están especializadas en desplazamientos escolares, mientras que la L7 concentran mayor peso de trayectos laborales.
El reto de atraer al usuario no ''obligado''

- Imagen de archivo.
- Foto: FGV
En este contexto, los datos del informe evidencian un elemento recurrente en el debate público sobre movilidad en València: el papel de los parkings disuasorios y del transporte público como herramientas para reducir el uso del vehículo privado. Si bien un 17% de los usuarios afirma utilizar Metrovalencia por la imposibilidad de aparcar en destino, esta cifra apunta a un margen de crecimiento si se desarrollan infraestructuras que faciliten el cambio modal desde el coche.
Precisamente, en la última comisión de movilidad del Ayuntamiento de València, la oposición presentó una moción para impulsar la creación de más parkings disuasorios en los accesos a la ciudad, con el objetivo de desincentivar el uso del vehículo privado en el interior urbano.
Con todo, el reto no se limita únicamente a ampliar estas infraestructuras. Para Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana y para el conjunto del sistema de transporte público metropolitano, el desafío pasa por atraer no solo a los usuarios “obligados”, sino también a nuevos perfiles que hoy siguen optando por el coche. En este sentido, aunque los parkings disuasorios pueden facilitar ese cambio, factores como la fiabilidad del servicio, las frecuencias o los tiempos de viaje resultan determinantes para convertir el transporte público en una alternativa verdaderamente competitiva.
