VALÈNCIA (EP). La renovación de los históricos restaurantes del paseo marítimo de la Malvarrosa de València ya ha culminado en el caso de El Bobo, "el primer establecimiento del conjunto en reabrir sus puertas tras su ejecución mediante la construcción industrializada de Casas inHAUS".
La apertura marca "el inicio visible" de una transformación "relevante" que afronta actualmente el litoral valenciano, informan los responsables de la actuación en un comunicado.
El Bobo cumple este año 60 años de trayectoria, desde que los padres de los actuales propietarios, Vicente y Regina, levantaran un antiguo merendero sobre la arena, que durante años daba servicio únicamente en los meses de verano. Con el tiempo, aquel pequeño negocio fue creciendo hasta convertirse en uno de los restaurantes más reconocibles del paseo marítimo.
"El Bobo es pasión, trabajo y una ilusión de toda la vida en la playa, aquí en València", explican Vicent y Javier Arnal, actuales dueños. Una frase que resume bien el valor simbólico de este restaurante dentro del conjunto de establecimientos históricos de la Malvarrosa, muchos de ellos todavía vinculados a las familias que los pusieron en marcha.
Casas inHAUS ha sido la empresa encargada de ejecutar la construcción completa del edificio mediante su sistema constructivo modular, a partir del diseño arquitectónico desarrollado por Jorge Quesada Estudio, con dirección de obra del propio Jorge Quesada y del arquitecto técnico Pedro Vicente López.
El proyecto forma parte de la renovación progresiva de varios de los restaurantes del paseo marítimo, una actuación que "busca adaptar estos negocios a las nuevas condiciones urbanísticas, técnicas y funcionales, manteniendo al mismo tiempo su arraigo y su papel dentro de la vida de la Malvarrosa".
El edificio de El Bobo representa "un caso especialmente significativo, tanto por su valor simbólico dentro del conjunto como por lo que demuestra desde el punto de vista técnico: la viabilidad de aplicar un sistema de construcción industrializada 3D a un programa de restauración en primera línea de playa".
Sistema industrializado
Uno de los principales retos del proyecto era reducir al máximo el tiempo de inactividad del restaurante. Frente a una obra tradicional, que habría implicado un cierre mucho más prolongado y una mayor afección sobre el entorno, el sistema industrializado ha permitido fabricar gran parte del nuevo edificio en fábrica mientras el local anterior continuaba en funcionamiento, detallan los impulsores de la obra.
Posteriormente, una vez ejecutada la demolición del restaurante existente en octubre y preparada la cimentación, los módulos fueron transportados e implantados en el paseo marítimo a mediados de diciembre en una única jornada.
A partir de ese momento, se desarrollaron los trabajos finales de conexión, ajustes y acabados técnicos hasta completar la entrega definitiva del restaurante, que pudo realizarse a mediados de marzo, en un plazo aproximado de cuatro meses y medio desde el inicio de los trabajos en parcela.
Este sistema ha permitido "reducir de forma muy significativa" los plazos de ejecución y minimizar el impacto sobre una zona de altísima actividad peatonal, turística y gastronómica como es la Malvarrosa.