VALÈNCIA. Las obras de reurbanización de Pérez Galdós y Giorgeta se encarecen y el Ayuntamiento de València tendrá que afrontar un sobrecoste de unos 4,7 millones, lo que supone un incremento de un 20% respecto al precio por el que fueron adjudicadas las obras a la UTE formada por Pavasal y Grupo Bertolín.
Cabe recordar que el proyecto salió a licitación por unos 32 millones de euros, IVA incluido, pero finalmente fue adjudicado por 23,9 millones a la citada unión de empresas. Sin embargo, según la modificación de crédito que se aprueba este jueves en la Junta de Gobierno, la dirección facultativa de la obra ha trasladado durante la ejecución de los trabajos la necesidad de tramitar una modificación contractual de en torno al 19,90 % del precio de adjudicación "derivada de circunstancias imprevistas".
En concreto, el Ayuntamiento aprueba este viernes trasladar 800.000 euros desde una partida destinada a gastos corrientes de infraestructura y bienes naturales, vinculada al mantenimiento estructural de puentes, pontones y pasarelas, hacia la aplicación presupuestaria donde se incluye la intervención de Pérez Galdós para hacer frente al sobrecoste del 20% que todavía está en tramitación para aprobarse.

El porcentaje resulta significativo porque se calcula sobre el precio de adjudicación, que fue muy inferior al presupuesto de licitación. La UTE Pavasal-Bertolín se hizo con el contrato gracias a su ventajosa oferta de 24 millones de euros con IVA, frente a los aproximadamente 32 millones previstos inicialmente por el Ayuntamiento.
La modificación no implica, por tanto, que el Ayuntamiento vaya a destinar únicamente 800.000 euros al sobrecoste. Esa es la cantidad que se está incorporando ahora al presupuesto del proyecto mediante una transferencia de crédito para darle cobertura. La documentación municipal plantea expresamente esa transferencia ante la insuficiencia de las consignaciones existentes para cubrir el incremento derivado del modificado.
A nivel de plazos el Ayuntamiento también tuvo que aprobar una ampliación de tres meses y medio fijando el fin de los trabajos el 16 de diciembre. Estas obras, que arrancaron en junio de 2025 y concluirán en diciembre de este año, suponen una de las grandes intervenciones urbanas de la legislatura ya que afectan a una superficie cercana a los 100.000 metros cuadrados y más de 2 kilómetros longitudinales en uno de los ejes de comunicación más importantes de la ciudad. La intervención no ha estado exenta de polémica puesto que el proeyecto inicial contemplaba la desaparición del túnel aunque finalmente el gobierno local optó por mantenerlo ante el elevado coste.