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atracón de pantallas

‘Vigil’: crimen y espionaje a bordo de un submarino nuclear

El nuevo drama de la BBC, disponible en Movistar+, utiliza el recurso de la habitación cerrada, propia del género policiaco, para desarrollar este trepidante thriller bajo el mar. Los espacios interiores del sumergible bélico, aunque favorecen la fotografía para una dirección impecable, menoscaban la sensación de claustrofobia, típica de otros clásicos del mismo corte

17/09/2021 - 

VALÈNCIA. La carta de presentación del estreno más visto en Gran Bretaña en lo que llevamos de año, con diez millones de espectadores, es prácticamente perfecta: producida por los mismos que Bodyguard y Line of Duty; protagonizada por la popular Suranne Jones (Gentleman Jack, Doctor Foster) junto a Rose Leslie (The Good Fight, Juego de Tronos, Downton Abbey); escrita por el prometedor guionista Tom Edge (Judy, Lovesick, The Crown); y, por último, de rabiosa actualidad, ya que trata una de las mayores amenazas para la OTAN de hoy en día: la renovada y cada vez más  complicada geopolítica submarina, con Rusia y China como grandes potencias no adscritas a la OTAN. La producción de la BBC, de seis episodios, contiene suficiente intensidad y giros como para esperar ansiosos, cada lunes, a que la plataforma de pago estrene un nuevo episodio.

Un pesquero de arrastre escocés es hundido hasta las profundidades del mar, de forma incomprensible, ante la pasiva mirada de la dotación de un submarino nuclear británico. Para más complicación, uno de los tripulantes muere en dudosas circunstancias. La policía envía a bordo a su mejor agente, Amy Silva (Suranne Jones), para tratar de esclarecer el caso, poniendo en jaque a los servicios secretos, MI5, y a una Marina Real británica que no puede detener su misión pese al crimen. Desde tierra, su compañera profesional y sentimental, Kirsten Longacre (Rose Leslie), localiza un cúmulo de indicios que contextualizan a mayor escala el conflicto.

Retazos de un caso real

Según la BBC, la trama de Vigil no está basada en ningún evento específico de la vida real. El público británico, sin embargo, ha establecido rápidamente paralelismos con un hecho real, ocurrido en noviembre de 1990, en las costas escocesas: la tragedia que provocó el hundimiento del pesquero de arrastre Antares.

El barco en el que fallecieron cuatro pescadores se hundió cuando sus redes se engancharon con un submarino de propulsión nuclear británico que navegaba por la zona. Tras una investigación, se minimizó aquel accidente, cuando lo realmente flagrante fue que el sumergible, tras colisionar con el pesquero, bajó a mayor profundidad, con la intención de esconderse, y no subió a la superficie, para valorar si hubo daños personales, hasta el día siguiente. Un desastre que ahora la televisión pública británica no quiere ni mencionar, no sea que se les complique la promoción de la serie.

Un submarino más amplio de lo normal

Las críticas por falta de verosimilitud de algunos veteranos de la Real Marina Británica tampoco han hecho mella en el excelente recibimiento de la producción. Según cuenta en un diario local el submarinista retirado, Lance Jobson, los submarinos de ese tipo (llamados Vanguard) “no tienen la longitud de dos campos de fútbol”, bromea, sino que son “muy estrechos y los miembros de la tripulación están casi uno encima del otro”.

Pero no solo los profesionales de las profundidades del mar se sorprenden por las dimensiones. Para aquellos que han visto los clásicos de este género, como Das Boot (la película y después la serie) o La caza del octubre rojo, las amplitudes llaman poderosamente la atención.

Al buscar un por qué a este detalle, el director de arte explica, en una de las entrevistas promocionales, que se tomó esa licencia estética para favorecer la fotografía de los personajes. “Por supuesto, los pasillos son mucho más estrechos, pero no se puede tener una conversación entre dos actores si caminan uno detrás del otro. Tuvimos que ampliar el tamaño para poder ver sus caras cuando caminan y hablan”.

Para contrarrestar la ausencia de sensación de claustrofobia debido a los escenarios, recrearon con mayor exactitud lo que los marinos llaman los ‘sueños de ataúd’. Cada tripulante debe dormir en un pequeño espacio donde ni siquiera puede darse la vuelta, y su nariz está tocando prácticamente la parte superior de la litera. Como no podía ser de otra manera (o sí), la protagonista de la serie sufre de claustrofobia y es en las literas donde sentimos únicamente la falta de espacio dentro del sumergible.

Otros detalles mínimos, como los galones erróneos en algunos uniformes, no han pasado desapercibidos para los miembros de la Real Marina británica. Ni tampoco el sorprendente recurso de almacenar el cadáver de la víctima en uno de los tubos que porta uno de los torpedos del submarino.

La verdadera guerra es entre cadenas

Los submarinos están de moda en Gran Bretaña. La cadena ITV ya anunció en 2019 que preparaba también una serie de seis episodios dentro de un sumergible y en él ocurrían también una serie de asesinatos. Y como en la versión de la BBC, una detective, mujer, en este caso militar, era enviada a investigar el accidente. Su título es Tenacity.

Pese a que supimos primero del proyecto de ITV, finalmente la BBC logró vencer en esta batalla naval por estrenar antes que nadie. Otro aspecto que los medios han olvidado rápidamente, pese a las enormes similitudes y guerra de cadenas. Hasta el año que viene, por tanto, no sabremos cuál será la mejor serie sobre submarinos de los últimos años. Desde luego, Vigil ha conseguido enganchar a la audiencia desde el minuto uno.

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