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CRÓNICAS POR LOS OTROS / OPINIÓN

Voy a ser mamá

Hace pocos días que he sido mamá. Dicen que ser mamá te cambia la vida, la manera de entender la vida, la manera de relacionarte con la vida y la manera de enfrentarte a la vida. Eso dicen

6/02/2016 - 


En todo este tiempo he podido ir reflexionando, viviendo y observando desde el punto de vista de alguien que espera, que está dando vida mientras está llena de vida. Y si dijera que la vida se ve de otra manera, mentiría, pero sí que es cierto que la vida cobra otra dimensión y se siente y se vive de manera diferente, única y especial, pero difícil de explicar. 

Ser mamá es una actitud ante la vida que en ocasiones va cogida de la mano de la condición de ser mujer. Al final las mujeres somos iguales en todo el mundo cuando vamos a parir. Es un momento donde todas estamos al mismo nivel y donde todas estamos capacitadas para amamantar, cargar  con  nuestros bebes y enfrentarnos al parto, las diferencias las marcan los sistemas y países donde vivimos , no nuestra naturaleza de ser mujer. 

Cuando entras en este universo de las mujeres embarazadas, se abre que nunca hubiera imaginado antes. Es sorprendente la infinidad de grupos y de espacios que te enseñan a hacer lo que se supone que debería ser algo natural e instintivo. Dar el pecho, portear, crianza con apego, colecho etc, etc,etc. En los meses que estoy embarazada en España estoy impresionada de la cantidad de movimientos que luchan e intentan recuperar la esencia de poder ser mamá de manera natural. 

Intuyo que desde hace unos años se ha desnaturalizado este proceso natural y por ello nuestro sistema está plagado de biberones, carritos de bebé, él no apego por si se acostumbra al calor materno, los chupetes...  y un modelo de parto impuesto por los protocolos de actuación de los propios hospitales que han hecho que poco a poco la mujer vaya reivindicando de nuevo el proceso natural de una de las experiencias más naturales a las que se enfrenta el ser humano. 

Un embarazo, dos países

He tenido la oportunidad de vivir mi embarazo en dos sistemas, países, continentes (Kenia y España) y es inevitable que compare las dos etapas que he vivido en  mi embarazo. Hasta los cinco meses de gestación estuve en Kenia donde el embarazo se entiende de una manera mucho más natural y  donde las mujeres son madres en las edades biológicas que corresponde. Aunque también es cierto que me voy dando cuenta que el nivel económico y la posición social donde uno vive marca  el embarazo más o menos desnaturalizado. 

Por ello no voy a caer en afirmaciones categóricas ni en generalizar porque en África no todas las mujeres paren en casa, de manera natural y sin partos medicalizados. Para nada. Hay de todo, según el país, la ciudad y las posibilidades que uno tenga. Las mujeres africanas con vidas acordes a nuestro sistema, entienden el embarazo como se puede entender aquí; y las mujeres de las tribus, las mujeres que viven en entornos menos desarrollados entienden el embarazo de manera más básica, natural y sencilla. Algo que al final me hace plantearme si la manera de entender la maternidad va acorde a un determinado nivel ecónomico y de desarrollo. De momento creo que sí. 

Kenia

En Lamu he estado rodeada de mujeres que trabajan, crían y viven de manera natural este proceso. Suelen ser mujeres que viven en entornos pobres. Un proceso agotador, lindo y maravilloso, pero que desgasta. Un proceso donde tu cuerpo cambia, donde hay molestias de todo tipo a las que una se termina acostumbrando, un proceso de transformación tanto física como psíquicamente. En los momentos que más agotada he estado, he pensado en ellas. Mujeres que trabajan en condiciones más duras, cargadas con los hijos ya nacidos y los que están creando. Unas auténticas heroínas. 

Mujeres que no necesitan clases ni lecciones para portear a bebés ni para dar de mamar y que seguro que sufren las mismas molestias, las famosas grietas, mastitis e inconvenientes varios cuando empiezas a amamantar a tu bebé. Estas mujeres parece que nazcan con la lección aprendida. Un legado que se transmite de madres a hijas. Un legado de un valor incalculable. Y unas mujeres que se enfrentan a los riesgos más tremendos cuando paren, tanto para ellas como sus bebés. Por ello en muchas ocasiones la mortalidad en los partos está más asimilada, al igual que la mortalidad infantil. Situaciones que se podrían evitar, pero que en ocasiones ellas mismas se resisten a cambiar sus tradiciones y sus maneras de entender la vida, con sus nacimientos y sus muertes.

En el entorno donde yo he vivido, el parto es entendido como un asunto de mujeres y muchas paren en casa. En casi todos los casos no tiene elección; pero si lo tuvieran muchas no irían a un hospital.  Los hombres no participan. Los hombres esperan y son las mujeres de la familia y las matronas quienes traen a los bebes al mundo. En algunas tribus africanas la matrona es quien manda, son las encargadas de traer los bebes al mundo. Y son matronas sin licenciatura académica, son matronas con una licenciatura importante en la vida. 

España

Pues en esta segunda etapa del embarazo, en España me he encontrado con un sistema más  seguro sanitariamente hablando, pero marcado por las políticas de los hospitales, sus protocolos de actuación. Y ahí entra todo. Cada hospital tiene sus reglas, sus normas y su manera de trabajar. Una normativa que no  siempre impone en primer lugar las necesidades naturales de la mujer. 

Para empezar el parto es un proceso sin tiempo, largo y pesado. Un proceso que no se debería acotar en el tiempo (solo cuando empiezan los riesgos) pues cada mujer es un mundo y lleva su proceso a cuestas desde que se inicia el proceso de un parto hasta que el bebé sale a la vida. No se debería acotar en el tiempo ni se debería tratar como una intervención más hospitalaria pues hablamos de un nacimiento, una de las experiencias que deberían atenderse con una delicadeza extrema como si siempre fuera la primera y única vez. Las consecuencias al final no las sufre solo la madre que puede tener una experiencia traumática, sino el bebé. El bebé necesita su tiempo que nunca debería marcar la normativa de un hospital ni la facturación económica a final de mes. 

Del contexto, de los profesionales, de la figura del matrón, de los protocolos de actuación hablaremos otro día. Pero lo que está claro es que, recién estrenada mi maternidad, puedo afirmar que se puede combinar un parto más humanizado y menos medicalizado. La semana que viene más! Ahora ... Voy a ser mamá. 

* En este articulo hablo como mujer, desde la perspectiva de mujer y con mirada de mujer, espero no dañar ninguna sensibilidad masculina. (Anotación) 

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